Liberan 200 presos políticos del Rodeo I, pero excluyen a Nahuel Gallo

Mientras más de 2000 personas fueron alcanzadas por la nueva ley impulsada por el oficialismo, el gendarme argentino permanece en El Rodeo I y reclama asistencia consular y la intervención de la Cruz Roja.

La nueva ley de amnistía aprobada por el Parlamento venezolano comenzó a aplicarse con liberaciones parciales, pero dejó fuera, al menos por ahora, al gendarme argentino Nahuel Gallo, detenido desde hace más de un año en la cárcel de El Rodeo I, a unos 40 kilómetros de Caracas.

Este lunes, al menos 30 presos políticos recuperaron la libertad desde ese mismo penal. Salieron con la cabeza rapada y vestidos con camisas blancas, en medio de gritos de "¡Somos libres!" y abrazos con familiares que aguardaban desde hacía semanas frente a la prisión. Sin embargo, el nombre de Gallo no figuró entre los beneficiados.

Su pareja, María Alexandra Gómez, confirmó que no hubo novedades sobre su situación. "Aún nada. Seguimos esperando", expresó. También ratificó que el gendarme inició una huelga de hambre como medida de protesta. Según explicó, exige asistencia consular y la visita del Comité Internacional de la Cruz Roja como condición para levantar la medida.

La amnistía fue aprobada el jueves pasado por la Asamblea Nacional y abarca distintos episodios ocurridos durante los 27 años del chavismo en el poder. La iniciativa fue promovida por la presidenta Delcy Rodríguez, quien asumió tras la captura de Nicolás Maduro en un operativo encabezado por Estados Unidos el 3 de enero.

De acuerdo con cifras oficiales difundidas por el diputado chavista Jorge Arreaza, titular de la comisión parlamentaria encargada de aplicar la norma, 2021 personas con medidas cautelares y 177 presos fueron alcanzados por los beneficios. En paralelo, el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, señaló que 1500 detenidos solicitaron formalmente su inclusión en el régimen de amnistía y que unas 11.000 personas que estaban bajo libertad condicional pasarán a tener libertad plena.

Sin embargo, el proceso avanza con lentitud y genera cuestionamientos. La ONG Foro Penal informó que hasta la mañana del lunes se habían registrado 65 excarcelaciones efectivas desde la entrada en vigencia de la ley. Organizaciones de derechos humanos y especialistas advierten que el alcance de la norma podría dejar fuera a cientos de detenidos, entre ellos militares acusados de actividades consideradas "terroristas" por el régimen.

Algunos de los liberados relataron haber atravesado situaciones de tortura y maltrato físico durante su detención. Javier Rivas, cadete acusado de "golpista", denunció que sufrió golpes y abusos mientras estuvo preso. "Aquí estoy vivo", declaró al recuperar la libertad. Otro de los beneficiados, Luis Viera, que pasó un año y un mes detenido, aseguró que lo primero que hará será reencontrarse con su familia y ponerse al día con la situación del país.

En ese contexto, la situación de Gallo adquiere especial relevancia diplomática. El gendarme argentino continúa recluido en el mismo penal del que salieron los amnistiados y, según su entorno, su estado de salud podría deteriorarse si la huelga de hambre se prolonga. Hasta el momento, no se informó oficialmente si su caso está contemplado dentro de los expedientes que evalúa la comisión parlamentaria.

La ley fue presentada por el oficialismo como un paso hacia "una Venezuela más democrática, más justa y más libre", en palabras de la presidenta encargada. No obstante, la exclusión de ciertos detenidos y el ritmo "a cuentagotas" de las liberaciones alimentan la incertidumbre.

Mientras familiares celebran reencuentros en las puertas de El Rodeo I, la familia de Nahuel Gallo continúa esperando una señal. La amnistía ya comenzó a cambiar el destino de miles de personas, pero para el gendarme argentino, por ahora, la puerta sigue cerrada.

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