Buscan frenar los desbordes cloacales en Los Corralitos

El municipio de Guaymallén articuló con organismos provinciales y Aysam medidas inmediatas y proyectos de fondo para resolver una problemática que afecta a vecinos desde hace más de un año.

El municipio de Guaymallén puso en marcha una serie de acciones para contener y resolver los desbordes cloacales que afectan a la zona de Los Corralitos, particularmente en la intersección de Severo del Castillo y 2 de Mayo, donde los inconvenientes se repiten desde hace más de un año.

En ese marco, se conformó una mesa de trabajo con participación de distintos organismos, entre ellos el Departamento General de Irrigación, la Subsecretaría de Ambiente, Aysam y equipos técnicos municipales, con el objetivo de coordinar una respuesta integral que combine medidas inmediatas y soluciones de largo plazo.

Buscan frenar los desbordes cloacales en Los Corralitos

Entre las primeras definiciones, se acordó reforzar el sistema actual mediante la incorporación de un nuevo esquema de conducción de líquidos que complementará los bypass de bombeo existentes. Esta intervención, prevista para los próximos días, busca evitar nuevos desbordes en condiciones normales de operación.

A su vez, se avanzará en la construcción de cuatro cámaras de retención de sólidos en puntos estratégicos: tres en Guaymallén y una en Maipú. Estas estructuras permitirán filtrar materiales como arena, piedras y escombros que obstruyen la red cloacal y generan los colapsos en el sector crítico.

Aunque estas obras corresponden al sistema operado por Aysam, el municipio decidió involucrarse activamente, aportando recursos y capacidad técnica para acelerar los tiempos de ejecución y dar respuesta a la demanda vecinal.

En paralelo, se proyecta una obra de mayor escala: la construcción de un nuevo colector cloacal sobre Severo del Castillo, que se extenderá hacia el norte hasta calle Los Pinos. Esta infraestructura permitirá aliviar la carga sobre la red existente, reduciendo aproximadamente a la mitad el caudal que hoy llega al punto más conflictivo.

Este proyecto será desarrollado en conjunto entre la empresa provincial y el municipio, con un plazo estimado de ejecución de un año.

A más largo plazo, la solución definitiva está vinculada a la finalización de las colectoras Paramillo I -actualmente con un avance cercano al 60%- y Paramillo II, que aún debe ser licitada. Estas obras forman parte del sistema cloacal metropolitano y permitirían normalizar el servicio para cientos de miles de usuarios en distintos departamentos del Gran Mendoza.

Mientras tanto, el municipio mantiene operativos de control sanitario y ambiental en la zona afectada. Se realizan inspecciones diarias para monitorear las descargas y se sostiene un seguimiento epidemiológico preventivo, en coordinación con áreas de salud de distintos departamentos.

Según los últimos análisis, no se detectaron niveles de contaminación bacteriológica en el agua potable, que mantiene condiciones adecuadas de cloración y presión.

El sistema cloacal en ese sector presenta fallas estructurales desde hace décadas. La colectora principal, con más de 40 años de antigüedad, colapsó en marzo del año pasado, lo que derivó en la declaración de emergencia ambiental y sanitaria en agosto de 2025.

Frente a este escenario, el municipio decidió intervenir de manera directa, aun cuando la infraestructura no es de su competencia, con el objetivo de acelerar las soluciones y mitigar el impacto sobre la salud y la calidad de vida de los vecinos.

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