Kast endurece la política migratoria con el lanzamiento del Plan Escudo Fronterizo
El Gobierno chileno apuesta a reforzar el control en la frontera norte con obras, más presencia estatal y un plazo de 90 días para mostrar resultados.
El presidente José Antonio Kast puso en marcha el denominado Plan Escudo Fronterizo, una de las principales iniciativas de su gestión para enfrentar la inmigración irregular, el narcotráfico y el crimen organizado en el norte del país.
El operativo fue presentado en la región de Arica y Parinacota, en el inicio de una gira oficial que también incluyó actividades en Antofagasta. Allí, el mandatario defendió la necesidad de avanzar con medidas concretas para reforzar el control territorial y pidió respaldo político transversal para su implementación.
El plan combina obras físicas, despliegue de personal y herramientas tecnológicas. Entre las principales acciones, se prevé la construcción de más de 30 kilómetros de zanjas y otras barreras en pasos no habilitados, que actualmente rondan los 90 en la zona fronteriza.
Además, el Gobierno dispuso un aumento en los controles migratorios, que pasarán de 50 a 75 en los próximos días, con el objetivo de reducir los ingresos irregulares. Según explicó el ministro del Interior, Claudio Alvarado, la dotación de personal destinada a estas tareas prácticamente se duplicó en las últimas semanas.
El funcionario señaló que el Ejecutivo espera comenzar a ver resultados en un plazo de 90 días y remarcó que el programa no se limita a intervenciones físicas, sino que implica una estrategia integral. "El aumento en el control va a permitir que los flujos de ingreso vayan disminuyendo", aseguró.
En esa línea, las autoridades destacaron que las obras serán adaptadas a las características geográficas de cada sector, con el objetivo de reducir la "porosidad" de la frontera y dificultar el accionar de redes ilegales.
Durante el lanzamiento, Kast sostuvo que la iniciativa apunta a "cerrar la frontera a la inmigración ilegal, al narcotráfico y al crimen organizado", y advirtió que la problemática se ha extendido en los últimos años a nivel nacional.
El mandatario también hizo un llamado a la oposición a acompañar la medida, al considerar que se trata de un problema que trasciende las diferencias políticas. "El crimen organizado no reconoce fronteras", afirmó.
Como parte del operativo de seguridad, el Gobierno informó que en los últimos días se realizaron procedimientos que derivaron en la detención de cerca de 2.900 personas con órdenes judiciales pendientes, además del secuestro de armas y drogas.
El plan contempla, además de las zanjas, la instalación de puestos de observación y un sistema de vigilancia que incluye la participación del Ejército y las fuerzas policiales. Desde el Ejecutivo insistieron en que se trata de un enfoque integral que combina barreras físicas, control humano y tecnología.
Con esta iniciativa, el Gobierno busca contener el ingreso irregular de personas, que en los últimos años superó las 180.000 entradas por pasos no habilitados, según cifras oficiales.