Cornejo renueva su gabinete con Jaliff, el histórico mejor número 2 radical
Qué significa que vuelva un dirigente que ha participado de todos los gobiernos radicales desde 1983.
Juan Carlos Jaliff es un motor de ideas y de vivencias. Ha surfeado olas de crisis que lo hacen un hombre curtido; pocas cosas lo deben sorprender y, con su incorporación al Ministerio de Justicia y Seguridad, es una garantía para Alfredo Cornejo para terminar este gobierno equilibradamente.
"Quiero que trabajes y que hagás lo que tenés que hacer y sabés, nada más", dice que le dijo el gobernador el viernes 10 a la tarde cuando ya se conocía la renuncia de Marcelo D'Agostino como subsecretario de Justicia.
Suena parecido a cuando Maradona le dijo a Palermo, a minutos de quedar fuera del Mundial 2010, "entrá y definilo", según contó el propio optimista del gol.
Es el mismo Jaliff quien en 2005 me dijo en una de las tantas charlas políticas y periodísticas: "Nunca habrá un jaliffismo, mirá, ni siquiera suena bien".
¿Qué se asegura Cornejo teniendo a Jaliff en el Gobierno?
• Un hombre lúcido con una experiencia amplia del Estado.
• Una personalidad fuerte, desde el conocimiento y de la capacidad de escucha, con opinión de peso en el plano político e institucional, hacia afuera del Ejecutivo, y eso incluye una pátina de garantía de diálogo formal con los otros poderes del Estado.
• Un conocedor de procesos de reformas constitucionales encaradas por él mismo. Tiene una enmienda por delante: la autonomía municipal. Aunque no estará bajo la órbita del ministro Natalio Mema, será consultado recurrentemente y es lógico que sea así.
• Es una señal de cierta distensión para la oposición, que siempre lo ha visto como un interlocutor y en su última incursión en la Legislatura terminó ganándose el mote virtuoso de la "tercera cámara", porque ante alguna duda jurídica o de procedimiento parlamentario, "definía" Jaliff con su opinión.