El banco genético de Mendoza supera un caso resuelto por día
En 2025 el laboratorio provincial logró más de 400 identificaciones a partir de rastros biológicos, con una tasa de eficacia del 72%. Robo agravado, robo simple y abuso sexual concentran la mayoría de las coincidencias.
Desde hace casi diez años, Mendoza desarrolla una de las herramientas forenses más avanzadas de América Latina para la investigación criminal. Su laboratorio de huellas genéticas, dependiente del Ministerio Público Fiscal, administra la base de datos de ADN más grande de la región y se convirtió en una pieza central para esclarecer delitos complejos. Durante 2025, el sistema arrojó 409 coincidencias positivas entre evidencias recolectadas en escenas del crimen y personas incorporadas al registro, un promedio superior a un hallazgo diario y por encima de las 360 verificadas en 2024.
El organismo, conducido por el procurador general Alejandro Gullé y dirigido técnicamente por Miguel Marino, funciona con un esquema de doble registro. Por un lado, conserva las muestras de ADN de imputados con sus datos filiatorios y la causa penal correspondiente en servidores independientes. Por otro, almacena de manera codificada y anónima los perfiles genéticos extraídos tanto de personas como de rastros biológicos hallados en investigaciones judiciales. Esa estructura permite realizar cruces automáticos y periódicos que activan alertas cuando surge una correspondencia entre ambos universos.
Los datos acumulados desde la creación del sistema, en 2017, muestran que los robos agravados explican el 44% de las coincidencias, seguidos por el robo simple (22%) y los abusos sexuales (16%). Más atrás aparecen los homicidios (9%), los hurtos (4%), las estafas (1%) y otros ilícitos (4%).
Durante el último año también se sumaron cerca de 12.000 nuevos perfiles genéticos, superando el volumen incorporado en 2024. Con una población provincial cercana a los dos millones de habitantes, la base ya reúne información de unas 105.000 personas, lo que equivale a más del 5% del total. Allí se incluyen imputados, condenados y perfiles de eliminación -como personal policial, equipos médicos, seguridad privada y fiscales- utilizados para descartar posibles contaminaciones en las muestras.
El análisis etario revela un universo mayormente joven: el 74% de los registrados tiene menos de 45 años y un 12% se ubica entre los 18 y los 20. Los menores solo ingresan en situaciones excepcionales, cuando existe sentencia firme.
Además de la tarea de identificación automática, el laboratorio presta apoyo técnico directo a fiscales y jueces. En 2025 realizó 568 pericias, un 20% más que las 510 del año anterior, impulsadas principalmente por causas penales, mientras que las vinculadas a cuestiones de familia se mantuvieron estables.
Uno de los indicadores más destacados es la efectividad del sistema: el 72% de las evidencias genéticas cargadas logra asociarse con una persona concreta. "De cada diez rastros que ingresan, a siete les ponemos nombre y apellido", explicó Marino, una proporción superior a la de países como el Reino Unido, donde ronda el 64%.
La base mendocina opera con la plataforma internacional CODIS y, junto con La Pampa, es una de las pocas en el país que alcanzó un nivel de desarrollo comparable. En 2024, el intercambio de datos entre ambas jurisdicciones permitió detectar 19 coincidencias de delincuentes que actuaban en los dos territorios, aunque en 2025 no se registraron cruces positivos. Según remarcan desde el laboratorio, la falta de interoperabilidad nacional sigue siendo una de las principales limitaciones para ampliar el rastreo interestadual.
Pese a ese obstáculo, las autoridades sostienen que el sistema mendocino se afirma como un modelo en la región por su volumen de información, sus controles técnicos y la metodología de comparación ciega de perfiles, que preserva la confidencialidad hasta que una coincidencia permite vincular una evidencia con una identidad concreta.
Con información de Infobae