"Se vive una dictadura de facto": El crudo relato de la persecución migratoria en los Estados Unidos de Trump

Desde Cleveland, el periodista y analista Hernán Gálvez describió el clima de violencia que atraviesa el país tras el asesinato de una mujer en Minnesota a manos del ICE. Advierte sobre la ignorancia de la policía antimigratoria, la "estética nazi" de sus jefes y el miedo que paraliza a la comunidad latina.

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La democracia de los Estados Unidos atraviesa uno de sus momentos más oscuros. Así lo define el analista Hernán Gálvez, quien reside en Ohio y observa con "mucha tristeza" cómo se ha normalizado un estilo de gobierno donde impera el autoritarismo. "Es gracioso que se hable de dictadura en otros lados cuando lo que se está viviendo realmente aquí es una dictadura de facto. Yo aquí hago lo que se me da la gana, impongo, y en tu cara ocurre un asesinato como el de esta señora a manos de ICE y no pasa nada", sentenció Gálvez en diálogo con el programa "A pesar de las llamas" por  Radio Post.

El brazo armado del presidente

Para entender el conflicto, Gálvez desglosó la función del ICE (Immigration and Customs Enforcement), una fuerza que ha cobrado una notoriedad siniestra en los últimos años. "ICE es el brazo armado, el brazo ejecutorio de las políticas migratorias. Son agentes que hacen cumplir las leyes de inmigración, pero no son especialistas en leyes. Muchas veces no saben si lo que hacen es correcto o incorrecto; no te pueden nombrar una ley, te detienen y emplean la fuerza porque no les queda otra", explicó.

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El periodista relató escenas de una brutalidad que ya no se oculta: "Ayer veía horrorizado la detención de una familia y cómo un agente de ICE, con cámaras encima porque ya no les importa nada, ponía la rodilla encima a una señora que tenía menos de la mitad del peso que él. Ya se normalizó". Esta violencia se ve potenciada por figuras como Greg Bovino, jefe de la fuerza, cuya imagen fue comparada con la de un oficial de las SS. "La estética es asimilable al racismo, es terrible", coincidió.

Huir para sobrevivir

El foco de atención se ha desplazado a estados como Minnesota o Ohio, lugares que antes eran considerados tranquilos. Gálvez explica que esto se debe a un fenómeno de migración interna: "La gente sigue huyendo. Una vez que en ciudades como Nueva York la cosa se puso fastidiosa, la gente comenzó a subir más hacia el norte, a estados donde creen que no les va a caer 'la migra'. No es que Minnesota tenga algo especial, es que la gente se va dispersando".

El costo de la intolerancia

Más allá de la tragedia humana, el analista advirtió sobre las consecuencias económicas y sociales de este estado de sitio no oficial. La comunidad latina, motor de consumo en muchas regiones, está dejando de salir. "Tengo amistades que trabajan en centros comerciales y la afluencia de público latino ahora es mucho menor, y son los que más compran".

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Incluso el deporte está bajo amenaza. Ante la cercanía del Mundial de Fútbol, Gálvez fue tajante: "Incluso para hacer maldades hay que tener inteligencia. Están espantando a la gente que genera la economía interna. Amenazaron con poner agentes de ICE afuera del Super Bowl para arrestar gente; esto se está saliendo de las manos y el Mundial puede ser una catástrofe si no se pone un paro".

¿Hacia una Guerra Civil?

A pesar de la gravedad del diagnóstico, Gálvez matizó las teorías que hablan de un enfrentamiento civil inminente. "Creo que están exagerando porque Estados Unidos es un país bastante apolítico. Al ciudadano de a pie no le interesa hasta que le toca, hasta que la muerta es una ciudadana americana. Para una guerra civil no da, pero el debate editorial en medios como el New York Times o el Washington Post está muy fuerte".

Finalmente, el analista contrastó esta gestión con la de Ronald Reagan, quien siendo republicano optó por la amnistía: "Reagan fue mucho más inteligente y dijo: '¿Gasto millones en botarlos o les cobro una multa y los legalizo?'. La economía se fue hacia arriba. Trump, en cambio, cuando no le hacen caso saca la fuerza y ya está". Con tres años de mandato por delante, Gálvez concluyó con una advertencia: "Cualquier cosa puede pasar, lamentablemente".

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