Irán bajo presión interna: un régimen debilitado y el riesgo de una escalada regional

El geopolitólogo Julio Burdman descartó una conspiración extranjera directa, pero alertó que la violencia interna podría activar respuestas externas por razones de seguridad. 

Radio Post
92.1

Las protestas que sacuden a Irán atraviesan una fase crítica y sin precedentes en la historia reciente del país. Con cifras aún difíciles de verificar, pero coincidentes en su gravedad, el analista internacional y geopolitólogo Julio Burdman sostuvo que el régimen teocrático enfrenta "el nivel más bajo de legitimidad" desde su instauración, en un contexto de fuerte movilización social, protagonizada mayoritariamente por jóvenes que solo conocieron el gobierno de los ayatollahs.

"Hay muchas informaciones distintas sobre la cantidad de manifestaciones, manifestantes y víctimas, pero todas son altas, muy altas", afirmó Burman durante una entrevista en "Tenés que saberlo" por Radio Post. Según explicó, aunque Irán ya había atravesado episodios de protesta, "nunca habíamos tenido nada parecido" a la magnitud actual del conflicto.

Uno de los rasgos centrales del estallido es su carácter generacional. Las movilizaciones están lideradas por personas menores de 35 años, sin vínculos con la etapa previa a la Revolución Islámica. "No tienen ningún vínculo con lo que fue el Irán de los años 60", señaló el analista, y agregó que se trata de protestas abiertamente antigubernamentales, con múltiples motivaciones y sin un liderazgo político claro.

Burdman subrayó además la participación de mujeres como un elemento distintivo y potente del conflicto. Aunque reconoció que la mayoría de los manifestantes son varones, destacó que la presencia femenina -incluidas protestas contra el uso obligatorio del velo- marca un quiebre profundo con las normas religiosas impuestas por el régimen.

En cuanto a las causas, el analista fue categórico al identificar el detonante económico. "Sin duda el disparador fue la situación económica", sostuvo. Recordó que Irán había mantenido durante años una inflación baja y cierta estabilidad, aun con una población empobrecida. Sin embargo, el reciente salto inflacionario, con aumentos mensuales de dos dígitos, "más o menos modelo argentino en la última etapa del gobierno anterior", generó un fuerte malestar social que terminó por encender la protesta.

Frente a las versiones que circulan en redes sociales sobre una supuesta intervención del Mossad israelí o de Estados Unidos en la organización de las protestas, Burdman fue tajante. "Es un delirio", afirmó. Si bien admitió que potencias extranjeras puedan "estar contentas con la situación" o incluso proveer información, descartó de plano que un servicio de inteligencia pueda organizar movilizaciones de cientos de miles de personas. "Eso no tiene ningún sentido", remarcó.

También relativizó el protagonismo atribuido al hijo del último sha de Irán, exiliado en Estados Unidos. A su juicio, la figura está "un poco inflada" y no representa a una generación que no vivió aquella etapa ni busca necesariamente un retorno al pasado. "Hay toda una parte que querría una democracia, pero no hay una figura que represente ese movimiento", explicó.

Respecto a un eventual escenario de intervención militar externa, Burdman consideró que no sería motivada por razones democráticas o humanitarias. "Hoy los países con poder de fuego intervienen en términos de seguridad nacional, no para proteger derechos humanos", señaló. En ese sentido, estimó que solo una amenaza directa a la seguridad de Israel o de Estados Unidos podría habilitar algún tipo de acción, y no para respaldar a los manifestantes.

El analista también se refirió a la reciente advertencia de Irán a la Argentina tras la decisión del gobierno de Javier Milei de declarar terrorista a la Fuerza Quds. Según Burman, no es la primera vez que Teherán emite amenazas de este tipo y consideró que la medida argentina se inscribe en una definición diplomática clara en contra de Irán, aunque no necesariamente derive en acciones inmediatas.

Finalmente, advirtió sobre el mayor riesgo que enfrenta el país: una escalada de violencia armada. "Lo que más me alarma es que los manifestantes también pueden estar armados", sostuvo. El peor escenario, alertó, sería una deriva hacia una guerra civil, especialmente si sectores militarizados comienzan a apoyar a los protestantes, como ocurrió en Siria o Libia. Si el régimen conserva el control de las fuerzas armadas, el conflicto podría derivar en una represión aún más dura, con consecuencias regionales imprevisibles.

Para Burdman, el desenlace sigue abierto, pero el nivel de tensión alcanzado marca un punto de inflexión. "El grado de debilitamiento del régimen no lo vimos antes", concluyó.


Esta nota habla de: