El Gobierno negocia cambios para destrabar la reforma electoral en el Senado

La Casa Rosada mantiene su objetivo de eliminar las PASO, pero reconoce que no cuenta con los votos necesarios para avanzar. Radicales, PRO y sectores peronistas impulsan alternativas para convertir las primarias en optativas y reclaman discutir por separado el proyecto de Ficha Limpia.

La reforma electoral impulsada por el Gobierno atraviesa una etapa de intensas negociaciones en el Senado. Aunque la Casa Rosada mantiene como objetivo central la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), el oficialismo admite que todavía no reúne los apoyos necesarios para convertir esa propuesta en ley.

El tema figura entre las prioridades de la mesa política que integran el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, donde se monitorea el avance de los proyectos estratégicos que se encuentran en tratamiento parlamentario.

La encargada de conducir las conversaciones en la Cámara alta es la senadora Patricia Bullrich, jefa del bloque oficialista, quien no oculta las dificultades para reunir los respaldos necesarios. "Los votos no están", suele responder cuando es consultada sobre las posibilidades de aprobar la eliminación definitiva de las primarias.

El principal obstáculo radica en la posición del presidente Javier Milei, quien continúa defendiendo la supresión total del sistema. Esa postura es compartida por Karina Milei y por los principales armadores políticos del oficialismo, entre ellos Martín Menem, titular de la Cámara de Diputados, y Eduardo "Lule" Menem, subsecretario de la Presidencia.

Dentro del oficialismo argumentan que transformar las PASO en optativas no resolvería el problema de fondo. "Si las hacemos optativas, el gasto es igual porque hay que desplegar el operativo de las primarias en todo el territorio. Si no las podemos eliminar, hay que suspenderlas una vez más", sostienen cerca del Gobierno, en referencia a la suspensión aplicada durante el proceso electoral de 2025.

La propuesta de los aliados

A pesar de la posición oficial, la Casa Rosada dejó abierta la posibilidad de negociar modificaciones con los bloques dialoguistas para alcanzar un consenso.

Tanto la Unión Cívica Radical como el PRO y sectores del peronismo consideran que las primarias siguen siendo una herramienta útil para ordenar las disputas internas antes de las elecciones generales de 2027.

La UCR, conducida en el Senado por Eduardo Vischi, presentó una iniciativa que mantiene el sistema, aunque reemplaza las PASO por unas PAS (Primarias Abiertas y Simultáneas) de carácter voluntario.

El proyecto contempla además cambios operativos, como la adecuación de la cantidad de mesas según la participación esperada, la prohibición del uso de recursos públicos para campañas y la incorporación de herramientas digitales para validar identidades y certificar avales mediante plataformas oficiales como Mi Argentina, bajo control de la Justicia Electoral.

También habilita que el candidato presidencial vencedor de una interna pueda seleccionar a su compañero de fórmula entre quienes hayan competido dentro de la misma agrupación política.

El reclamo del PRO por Ficha Limpia

La iniciativa radical cuenta con el respaldo del PRO, aunque existen diferencias respecto de otro de los capítulos incluidos en la reforma: la incorporación de Ficha Limpia.

Para el partido de Mauricio Macri, la norma que impide ser candidatos a quienes tengan condenas confirmadas en segunda instancia debería debatirse en un expediente independiente y no formar parte del mismo paquete legislativo.

Esa posición ya fue transmitida a Patricia Bullrich durante una reunión realizada en el despacho de Vischi en el Senado. Allí, representantes del PRO y del radicalismo propusieron que ambos proyectos avancen en paralelo, pero por carriles separados, para llegar al recinto el mismo día.

La decisión final dependerá de la estrategia que adopte la mesa política del Gobierno.

El antecedente que preocupa

La discusión sobre Ficha Limpia arrastra además un antecedente reciente. El año pasado, la iniciativa estuvo a punto de convertirse en ley, pero fracasó en el Senado luego de que los misioneros Carlos Arce y Sonia Rojas Decut cambiaran su voto durante la sesión.

Ambos responden al Frente Renovador de la Concordia, el espacio liderado por el exgobernador Carlos Rovira, y su rechazo impidió la sanción definitiva de una norma que ya había sido aprobada por Diputados.

Ahora, el Gobierno trabaja para evitar que esa situación vuelva a repetirse. De hecho, logró sumar el respaldo de Rovira para la reforma electoral, por lo que tanto Arce como Rojas Decut, junto a los diputados nacionales de ese espacio, acompañarían la eliminación de las PASO.

Gobernadores y negociaciones

El ministro del Interior, Diego Santilli, también participa de las conversaciones. En las últimas semanas mantuvo encuentros con distintos gobernadores para reunir apoyos a favor de la reforma electoral y de otras iniciativas impulsadas por la Casa Rosada.

Entre ellos se encuentran el mandatario de Catamarca, Raúl Jalil, y el de Salta, Gustavo Sáenz. Además, los gobernadores Marcelo Orrego, de San Juan, y Rogelio Frigerio, de Entre Ríos, comprometieron el acompañamiento de legisladores de sus provincias.

Qué cambios impulsa la Casa Rosada

Más allá del debate sobre las primarias, el proyecto oficial introduce modificaciones relevantes al sistema electoral.

Entre ellas se destacan cambios en la Boleta Única de Papel para incorporar una opción que permita votar todas las categorías de una misma fuerza política con una sola marca. La medida busca facilitar el llamado "arrastre" de votos en caso de elecciones simultáneas.

La iniciativa también apunta a que los comicios nacionales, provinciales y municipales puedan celebrarse el mismo día y establece que los costos de los procesos electorales provinciales y municipales sean afrontados por la Nación cuando adhieran al esquema.

Además, el paquete incluye la eliminación de los aportes estatales a los partidos políticos, una flexibilización de los límites de gasto de campaña y un aumento de los topes para las contribuciones privadas.

Mientras continúan las negociaciones, el oficialismo reconoce que el texto original sufrirá modificaciones. La propia Patricia Bullrich lo admitió tras el primer encuentro de la Comisión de Asuntos Constitucionales: "El proyecto se va a modificar. Nosotros vamos a insistir en la idea de eliminar las PASO, pero se modificará para que pueda haber consensos".

Por ahora no hay fecha para una nueva reunión de comisión, pero las conversaciones continúan fuera de escena. Tanto el Gobierno como la oposición saben que cualquier reforma electoral requerirá mayoría absoluta en ambas cámaras: al menos 37 votos en el Senado y 129 en Diputados, un objetivo que todavía aparece lejos de estar garantizado.

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