El poder ilegítimo

"Para que el poder sea respetado, no solo de debe imponer, sino que debe tener un valor moral intrínseco en lo que hace, es decir, no basta con encerrar gente, debe decir cómo y en qué forma va a volver la gente a trabajar, sin que las idas y vueltas, termine demostrando que detrás de las decisiones, sólo hay improvisación".

Alejandro Jofré

El poder tiene una maldición intrínseca, y consiste en que en lugar de hacer más fuerte a quien lo detenta, lo hace más débil. Esto es así, porque el poder, una vez que se lo adquiere, irremediablemente, causa en quien lo gana el temor a perderlo.

El poder implica la probabilidad de imponer la propia voluntad dentro de una relación social aún contra toda resistencia y cualquiera sea el fundamento de su probabilidad (Max Weber, Economía y Sociedad). Está muestra de poder la hemos vivido en carne propia estos días de encierro, frente a la existencia real de un castigo penal por violar la cuarentena y la fuerza bruta del Estado persiguiendo al infractor.

Pero el ejercicio del poder no se agota en encerrar a unos corderitos en sus casas, esto ha sido relavitamente muy facil. Porque por más que nos autopercibidos como un pueblo conflictivo, casi no hemos chistado a la hora de acatar las medidas impuestas.

Cómo decía, el ejercicio del poder también es mantenerlo, en su totalidad en la medida de lo posible. Cuando un gobierno no puede cumplir con sus propias pautas, o cuando no puede sostener sus premisas, o vuelve sobre sus pasos en forma dubitativa, condena al grupo que dirige. Si la idea es no destruir la economía nacional, en dónde se encuentra el plan que va a evitarlo, porque ya no hay maniobrabilidad, y la capacidad de reaccionar se acorta día a día. Ya hay despidos, ya han cerrado empresas Pymes, y la cadena de pagos se encuentra seriamente comprometida.

Cuando hablamos del daño que ejerce el mal ejercicio del poder, siempre cito un ejemplo de Thaler (Richard Thaler, Portarse mal, El comportamiento irracional en la vida económica) en donde cuenta como unos montañistas, durante las semanas de aclimatación y ascenso al campamento base en el Himalaya, sus líderes, entre ellos Scott Fischer, no dejaron de repetir una y otra vez a los miembros de sus respectivos grupo que era muy importante dar la vuelta si no habían logrado llegar a la cima antes de la una del mediodía. Sin embargo lo que acabó sucediendo es que perdieron la vida tras violar sus propias normas. Fischer hizo cumbre pasada las 15 horas pero murió bajando. Ninguno de sus acompañantes intentó intervenir para recordar a estos hombres la regla fundamental que ellos mismos habían fijado. Esto nos demuestra, dice Thaler, que es crucial levantar la voz para advertir ante la amenaza de un desastre inminente, incluso si ello implica enfrentarse al jefe o un Presidente.

Para que el poder sea respetado, no solo de debe imponer, sino que debe tener un valor moral intrínseco en lo que hace, es decir, no basta con encerrar gente, debe decir cómo y en qué forma va a volver la gente a trabajar, sin que las idas y vueltas, termine demostrando que detrás de las decisiones, sólo hay improvisación. Y que esa improvisación termine costando desempleo, pobreza, y en definitiva más muerte. Cuando afirmo esto, pienso en los dichos del Ministro de Salud de la Nación, indicando que la cuarentena se extiende, así de simple, sin mayor explicación.

Tolstói (Lev Tolstói, "Contra aquellos que nos gobiernan") decía que la causa fundamental de la esclavitud radica en la existencia de una clase de hombres que tienen el poder para hacer leyes según sus propios intereses, sin pensar en quienes tienen que soportar ese poder. Entonces, si es el poder por el poder mismo, el acuerdo social se rompe y se deja de tolerar a los gobernantes, por más capacidad de dictar DNU que tenga la autoridad máxima del País.

Lo traumático de toda esta situación, es que los que detentan el poder, dejan automáticamente de pensar, para imponer sin demostrarnos algún tipo de razonamiento, contrario a idea de política, que es una actividad que piensa para entender, pero entiende para cambiar (Mario Tronti, "El enano y el autómata").

Este ejercicio abusivo del poder, nos lleva a pensar que la forma de ejercerlo, es resultado de la idea arraigada en las autoridades que están perdiendo poder efectivamente, porque no pueden solucionar la crisis económica que se avecina, porque no tienen un plan estratégico para el País, y solo tienen los medios represivos para sostener su legalidad. Hannah Arendt ("Crisis de la República"), decía: "Pero sabemos, o deberíamos saber, que toda disminución de poder es una invitación abierta a la violencia... aunque sólo sea porque a quienes tienen el poder y sienten que se les está escapando de las manos,... siempre les ha resultado difícil resistir la tentación de sustituirlo por la violencia"

Lo que teme realmente el gobierno nacional no es a los muertos del coronavirus, sino a los vivos, porque son estos los que ponen en duda su capacidad de reaccionar frente a la crisis y porque quienes gobiernan tienen la imaginación arruinada y depravada ya que no son capaces de ver que un hombre vivo es mucho más dramático que uno muerto (Chesterton. Tipos Diversos)

Al pueblo llano, sólo le queda reaccionar porque la apatía y la tolerancia pueden ser cómodas, pero desde ningún punto de vista útiles frente a las actuales contingencias.

Hay que plantearle al Ejecutivo Nacional, que sin un plan estratégico, una idea organizada para solucionar la situación económica derivada de la cuarentena, no pueden, ni tienen autoridad moral para impedirme ir a trabajar el día siguiente al 10 de mayo; si tienen la capacidad de ejercer violencia y encerrarme, pero sin legitimidad alguna, porque habrán avasallado todos los derechos declarados en la misma norma que les confiere legitimidad, la Constitución.

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