Del bombardeo a la incertidumbre global: Israel, Irán y el delicado equilibrio de poder

Moshe Rozen, un argentino radicado en Israel, describió en Radio Post la ola de misiles iraníes, la expectativa de un posible colapso del régimen en Teherán y el riesgo de que el conflicto derive en una escalada regional con impacto energético y tensión entre las grandes potencias.

A miles de kilómetros de Mendoza, pero en el centro mismo del conflicto, Moshe Rozen -argentino radicado en Israel- relató cómo se vive la escalada tras el ataque conjunto de Israel y Estados Unidos sobre Irán y las represalias posteriores.

"Nosotros todavía estamos en el centro del país. Todavía no regresamos a nuestra casa, la que fue atacada en el sur en el ataque de Hamas del 7 de octubre del año 2023", contó. Desde entonces, su familia no volvió al hogar original y ahora enfrenta una nueva ola de tensión.

"Afortunadamente estamos a salvo, pero es cierto que especialmente en los últimos días hay una intensa oleada de ataques de misiles", explicó. Según describió, la población civil ya estaba preparada para lo que vendría después del bombardeo inicial del sábado. "No estamos sorprendidos de lo que está pasando inclusive en estas últimas horas y ya estamos preparados para acudir nuevamente a los refugios antimisiles".

Ver: Israel y Estados Unidos lanzan un ataque conjunto contra Irán y escalan el conflicto en Medio Oriente 

Entre la esperanza y el temor a una escalada

Rozen señaló que durante más de un mes hubo "una incertidumbre muy grande en el país y yo diría en toda la región" hasta que "el día sábado por la mañana se produjo el primer bombardeo". Sobre la autoría política del ataque, relativizó la disputa por el crédito: "No está muy preciso hasta qué punto es importante quién es el autor material, porque se trata en definitiva de una operación conjunta de los Estados Unidos y de Israel".

Uno de los interrogantes centrales es si la ofensiva puede precipitar la caída del régimen iraní. "Existe la esperanza de que la actual ofensiva militar fortalezca la sublevación civil que ya se operó anteriormente, pero no existe ninguna seguridad al respecto", advirtió. Y fue más allá: "Probablemente sea una ilusión".

Recordó que las protestas anteriores fueron reprimidas con dureza: "Se disparaba fuego contra manifestantes civiles, mujeres, ancianos, niños". También mencionó "el arresto, la tortura e inclusive la ejecución de los oponentes". Por eso, consideró que el temor a una nueva represión podría frenar cualquier intento de insurrección.

"Es un régimen represivo que no es solamente frente a la oposición ahora, sino que tiene que ver con varias décadas en las cuales mujeres, homosexuales y todo aquel que tenga alguna idea distinta ha perdido su vida y su libertad", sostuvo.

En el plano geopolítico, Rozen advirtió sobre cambios más amplios. Señaló que la actual administración estadounidense busca consolidar su hegemonía y que eso tiene "mucho que ver con la cuestión del petróleo" y con una eventual "división de poderes a nivel internacional con prioridad norteamericana, dando también cierto lugar a China y a Rusia".

Hasta ahora, destacó, "no hay una respuesta bélica de parte de Beijing o de Moscú", aunque alertó que "todo conflicto bélico que estalla puede perder el horizonte estratégico previamente previsto y desarrollarse en rumbos totalmente imprevisibles y muchísimo más peligrosos".

El riesgo de expansión regional ya es visible. Mencionó agresiones desde Líbano por parte de Hezbollah y sostuvo que el conflicto "se extiende en estas horas también al Líbano". También consideró grave el intento de ataque a Dubái: "Demuestra que el régimen iraní ha perdido totalmente el control".

En paralelo, advirtió sobre la desinformación: "Hoy día con la inteligencia artificial se puede fabricar cualquier cosa". Y agregó que "todos los bandos enfrentados utilizan todas las armas posibles, no solamente los medios militares, sino también la información y la desinformación para capitalizar la crisis".

Mientras tanto, la vida cotidiana en Israel transcurre entre alarmas y refugios. "Ya estamos preparados", repitió. Una frase que resume la normalización de la excepcionalidad en una región que vuelve a estar al borde de una escalada mayor.

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