Un multimillonario en el Rally de las Bodegas, y 79 coleccionistas más

El empresario Federico Álvarez del Castillo condujo su Aston Martin DB4 con el número 17 en Dalvian, esta mañana. Mañana correrá el Rally de las Bodegas.

Le precedía la fama por sus negocios y sus vínculos políticos cuando la difusión pública lo apabulló el día en que arrojó un cordero desde un helicóptero a la pileta en Punta del Este. Ahora, corre el ya célebre Rally de las Bodegas en Mendoza. Se trata de Federico Álvarez Castillo, quien esta mañana irrumpió en la presentación realizada en Dalvian con uno de los Aston Martin de su colección particular: un DB 4 que conduce por las calles de Mendoza y que este sábado participará del encuentro que partirá desde la Bodega Bressia.

Alvarez Castillo comenzó su carrera en el rubro textil durante la década de los '80, cuando llegó a ser director de marketing para Argentina de la empresa Fiorucci. Había empezado como cadete a los 19 años, pero en solo dos años se convirtió en ejecutivo y participó de la creación de marcas emblemáticas como Bowen, Mango y Paula Caher D'Anvers, su antigua esposa. 

Pero el verdadero despegue de Alvarez Castillo no llegó de la mano de Paula, sino de la de uno de los nombres que dejaron su sello en los "años felices" del menemismo: el Grupo Exxel, liderado por el financista Juan Navarro, un ex Citibank.

El grupo Exxel llegó a manejar alrededor 73 empresas. Muchas de ellas emblemáticas como Argencard (que administraba las tarjetas Mastercard y Maestro), Supermercados Norte (que después vendió a Carrefour y terminó en un juicio escandaloso), Freddo, Musimundo y, sobre todo, el imperio completo del legendario Alfredo Yabrán (Ocasa, OCA e Interbaires incluidas).

También muchas marcas de ropa de lujo como Lacoste, Armani, Kenzo, Ralph Laurent y Paula Cahen D'Anvers. Justamente fue Federico Alvarez Castillo el hombre que se puso al frente de la rama indumentaria del Exxel.

Todo marchaba viento en popa. El Grupo hizo compras por 4.800 millones de dólares y facturaba unos 3.500 millones por año, llegó a tener casi 25.000 empleados y se transformó en uno de los principales grupos económicos de la Argentina de Menem. Pero el espejismo duró lo que la convertibilidad.

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Las adquisiciones eran apalancadas, es decir, se compraba con créditos garantizados por las propias empresas adquiridas, y cuando pasó la burbuja no pudieron hacer frente a los pasivos generados. El derrumbe fue estrepitoso.

La etapa Etiqueta Negra

El Grupo y el país se desmoronaron, pero Alvarez Castillo (nacido Alvarez pero Castillo por parte de madre, el doble apellido resultaba vital para su imagen) supo aprovechar la experiencia y en 2003 fundó Etiqueta Negra. Ya se habían retirado del país la mayoría de las marcas de lujo, y la suya, con precios descabellados en pesos pero "competitivos" en dólares, se propuso llenar ese hueco para los selectos consumidores argentinos huérfanos de Armani o Versace.

En 2007, decidió dar el salto y tratar de expandir su empresa en Estados Unidos, por lo que vendió casi la mitad de las acciones a un fondo inversor, Tribeca Partners SA, con una buena cantidad de capitales provenientes de Colombia.

Quizás fue esa procedencia lo que despertó sospechas en la justicia argentina, que abrió una investigación para averiguar si el origen de los fondos era tan claro como las camisas blancas que despachaban. En todo caso ya es historia. No hace mucho, Alvarez Castillo recuperó el manejo total de su compañía.

Coleccionista de autos

Mientras crecían sus negocios, también fue engrosando su colección de autos clásicos. Alvarez Castillo es famoso entre los cultores del multimillonario hobby. Entre otras preciosuras, es el feliz propietario de un Ferrari 288 GTO, una de sus últimas adquisiciones en octubre de 2018, del cual existen solo 272 ejemplares en todo el mundo. También ganó premios con su Bentley 8, de 1931, y le gusta pavonearse al volante de su Shelby Cobra o el más impresionante Ford GT40.

No conforme con los autos en abril de 2013 presentó su propio autódromo privado, Owners Club, un circuito de 2,4 kilómetros de largo ubicado en un predio de 35 hectáreas en General Rodríguez. Sus socios fueron nada menos que Leónidas Anadón y Carlos de Narváez, el hermano fierrero de Francisco.

Ahí exhiben sus autos los coleccionistas, y también se alquila para grandes presentaciones de las terminales o importadores automotrices. Su ubicación privilegiada en plena ruta del polo (pegada a los clubes Ellerstina, Centauros y Chapa Uno), lo transformó en un must para los eventos de alta sociedad y en una tortura para sus otros vecinos, que soportan no tan estoicamente el batifondo de los caños de escape.

Sus inversiones en real estate

Más allá de la ropa y de los autos, las inversiones más importantes de Alvarez Castillo están ahora en el rubro inmobiliario. Hace varios años desembarcó en Uruguay, donde invirtió en emprendimientos como "Al Río" y "Arenas de Rocha".

En los últimos tiempos, su interés está puesto en el desarrollo The Colette, ubicado en Manatiales, donde se ofrecen 46 propiedades que van de los 200 a los 600 metros cuadrados al envidiable precio de 17.500 dólares el metro. Sus amigos atribuyen su enojada desmentida de haber tenido algo que ver en el escándalo justamente a su preocupación por que la zambullida del cordero llegara a afectar las ventas en curso.

El Rally de las Bodegas 2022

Volvió a escucharse el rugir de los autos de colección más antiguos y mejor conservados de la Argentina y Chile en Mendoza.

En la presentación del Rally de las Bodegas de este año, tras la pandemia, el entusiasmo colmó a los participantes y a los fanáticos.

El creador del evento que ya se ha vuelto una tradición, Alejandro Bicho Boverman, contó que en esta edición tiene "el mejor parque automotor de las 19 ediciones que se han realizado".

Por las calles de Mendoza, figuras rutilantes del empresariado que manejan sus propias piezas de colección, conducen 80 vehículos aunque se anotaron más de 130 y este año se sumó un notable grupo de chilenos.

El auto más antiguo que participa es un Amilcar de 1926, un emblema de la industria en Francia.

El Amilcar en Dalvian, en la presentación del Rally de las Bodegas.

Amilcar fue fundada en julio de 1921 por Joseph Lamy y Emile Akar. El nombre "Amilcar" era un anagrama imperfecto de los nombres de los socios. La empresa se estableció en 34 rue du Chemin-Vert en el distrito 11 de París . Sin embargo, Amilcar rápidamente superó sus restringidas instalaciones en el centro de la ciudad, y durante la mitad de 1924 la compañía se trasladó a Saint-Denis en el extremo norte de la ciudad. 

El Amilcar original era un pequeño ciclocar . Diseñado por Jules Salomon y Edmond Moyet, se parecía mucho al Le Zèbre de antes de la guerra. El vehículo se exhibió por primera vez en el Salón del Automóvil de París en octubre de 1921. La empresa fue uno de los principales beneficiarios del auge de los ciclomotores, impulsado por una iniciativa del gobierno que ofrecía la promesa de una tasa reducida de impuesto anual a los automóviles, fijada en 100 francos por año, para vehículos de motor que no pesen más de 350 kg (peso en seco, sin combustible ni agua o extras como una llanta / rueda de repuesto), que proporcionen asientos para no más de dos personas y que estén propulsados por un motor de no más de 1100 cc. Una vez que un vehículo excedía estos límites, dejaba de ser un ciclocar y en su lugar se designaba oficialmente como voiturette.

Los principales autos del Rally de las Bodegas 2022 en Mendoza

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