Desde hoy Brasil deja de custodiar la embajada argentina en Caracas
Venció el plazo otorgado por el gobierno de Lula da Silva para transferir la protección de la sede argentina en Venezuela. La falta de un país sustituto ocurre en medio de negociaciones regionales y de gestiones por ciudadanos detenidos.
La representación argentina en Caracas enfrenta desde hoy una situación inédita: la embajada queda sin un Estado que actúe como país protector tras el retiro de Brasil de ese rol. La decisión se concreta luego de que el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva notificara la semana pasada que dejaría de hacerse cargo de la custodia y la representación de los intereses argentinos en Venezuela, sin que hasta el momento se haya informado oficialmente quién asumirá esa función.
Aunque la sede diplomática mantiene su estatus jurídico de territorio argentino, la ausencia de un país que la respalde en el plano operativo implica un escenario de alta sensibilidad. Brasil había asumido esa tarea tras la ruptura de relaciones entre Buenos Aires y Caracas, lo que incluía presencia en el edificio, resguardo de sus bienes y la interlocución con las autoridades venezolanas.
El aviso formal de Brasil fue enviado el jueves pasado y fijaba un plazo de una semana para concretar el traspaso. Ese período se cumplió este jueves 15 de enero y, hasta ahora, no hay confirmación de que otro país hubiera tomado la posta ni de que se hubiera pedido una extensión del mandato brasileño.
En el Gobierno argentino interpretan la decisión como una señal política. Desde el Palacio del Planalto, en cambio, la vinculan con la posición adoptada por la administración de Javier Milei respecto de la operación militar estadounidense que derivó en la captura de Nicolás Maduro y su traslado a Estados Unidos. Brasil, junto con México, Colombia y Uruguay, condenó esa intervención por considerarla una violación del derecho internacional, una postura que contrastó con la del gobierno argentino.
Ese desacuerdo también quedó expuesto en los foros regionales y multilaterales. Colombia intentó promover una declaración conjunta de la Celac para cuestionar la incursión militar, pero Argentina, junto a otros países alineados con Washington, bloqueó el consenso. Una posición similar sostuvo luego en la ONU y en la OEA.
La salida de Brasil de la escena diplomática en Caracas tiene antecedentes históricos. En otras rupturas, como la que existió con el Reino Unido tras la Guerra de Malvinas, Brasil también actuó como país intermediario hasta la normalización de las relaciones. Esta vez, sin embargo, el retiro se produce en un contexto de realineamientos políticos en la región y de cambios en la postura de Estados Unidos hacia Venezuela.
En la Casa Rosada evalúan la posibilidad de que Italia asuma el rol de país protector. Roma aparece como un actor relevante en las gestiones por la liberación del gendarme argentino Nahuel Gallo, detenido en Venezuela desde diciembre de 2024, y de otros ciudadanos extranjeros que permanecen bajo custodia del gobierno de Caracas. En los últimos días, de hecho, dos ciudadanos italianos fueron liberados y también recuperó la libertad Yaacob Harari, de nacionalidad israelí-argentina.
El Gobierno reconoce que la situación es compleja. Además de Gallo, también se conoció recientemente el caso del abogado Germán Giuliani, detenido en Venezuela, y no existe aún una cifra oficial sobre cuántos argentinos podrían encontrarse en condiciones similares.
La falta de un país que represente formalmente a la Argentina agrava ese cuadro, ya que reduce los canales diplomáticos disponibles para realizar gestiones humanitarias y consulares ante el gobierno venezolano. Esto ocurre, además, en un momento en que Estados Unidos modificó su posición y reconoció a Delcy Rodríguez como jefa de Estado, abriendo la puerta a un eventual restablecimiento de relaciones con Caracas.
Desde que asumió Javier Milei, la Argentina reconoció a Edmundo González Urrutia como presidente electo de Venezuela y mantuvo esa postura incluso después del cambio de posición de Washington. Sin embargo, en las últimas semanas el Gobierno comenzó a alinearse nuevamente con la estrategia estadounidense, que plantea un proceso de negociación política de largo plazo.
La ruptura de relaciones con Venezuela también dejó en su momento una situación pendiente en la embajada argentina, donde permanecían asilados opositores al chavismo. Según la Convención sobre Asilo Diplomático de 1954, en estos casos corresponde que un tercer Estado garantice su protección y gestione eventuales salvoconductos. Finalmente, los asilados abandonaron el edificio en un operativo discreto que se concretó meses después.
Ahora, con el retiro de Brasil, la Argentina vuelve a quedar sin un respaldo formal en Caracas, a la espera de que otro país acepte ocupar ese lugar en un escenario regional marcado por negociaciones, cambios de alianzas y casos sensibles aún sin resolver.