Irrigación fija plazos para instalar telemedición en pozos de agua subterránea

Los usuarios tendrán entre seis meses y tres años para incorporar sistemas de medición remota del consumo. La medida alcanza a productores agrícolas, industrias, mineras y operadores de agua potable.

El Departamento General de Irrigación avanzó en la implementación de un sistema de tele-medición para controlar el uso de agua subterránea en Mendoza y definió los requisitos y plazos que deberán cumplir los usuarios que cuentan con pozos de extracción.

La iniciativa busca mejorar el control sobre los volúmenes de agua que se extraen de los acuíferos y se aplicará tanto a productores agrícolas como a empresas industriales, mineras y operadores de servicios de agua potable.

El organismo dispuso que los titulares de perforaciones deberán instalar dispositivos capaces de medir el caudal extraído y transmitir los datos de forma remota. La información se integrará en la plataforma digital MIDO, diseñada por Irrigación para centralizar y monitorear el consumo de agua subterránea.

El objetivo de esta herramienta es contar con datos precisos sobre los volúmenes utilizados y verificar que se ajusten a los permisos y concesiones otorgados, además de evaluar la evolución de los acuíferos para una gestión más sostenible del recurso.

Plazos según el tamaño del usuario

A través de la Resolución 57, Irrigación estableció distintos plazos de adecuación según la escala de los usuarios.

Los grandes usuarios -quienes explotan superficies superiores a las 50 hectáreas o cuentan con perforaciones capaces de extraer volúmenes cercanos o superiores a 0,45 hectómetros cúbicos anuales- tendrán un plazo de seis meses para instalar el sistema completo de telemetría.

En el caso de los usuarios medianos, que poseen pozos destinados al riego de superficies de entre 20 y 50 hectáreas, el plazo de adaptación será de hasta dos años.

Por su parte, los pequeños productores, cuyos pozos abastecen superficies de hasta 20 hectáreas, dispondrán de un período más amplio, de hasta tres años, para cumplir con la normativa.

Alcance para industrias, mineras y servicios de agua

La reglamentación también alcanza a perforaciones utilizadas con fines industriales o mineros, especialmente en áreas con restricciones hídricas como la cuenca del Valle de Uco y la subcuenca El Carrizal, en la margen derecha del río Mendoza.

En esos casos, las exigencias se equiparan a las establecidas para los grandes usuarios, por lo que deberán incorporar sistemas completos de medición y transmisión de datos en un plazo máximo de seis meses.

El esquema incluye además a operadores comunitarios de agua potable, a la empresa AYSAM y a municipios que utilizan pozos para abastecimiento humano, quienes deberán adecuarse en plazos que van de seis meses a dos años.

Requisitos técnicos

La normativa exige que los sistemas instalados incluyan un caudalímetro para medir el volumen de agua extraído, junto con un dispositivo de telemetría que envíe información de manera automática a la plataforma digital de Irrigación al menos cada 24 horas.

Además de instalar el equipamiento, los grandes y medianos usuarios, así como los organismos públicos involucrados, deberán garantizar su funcionamiento permanente y el mantenimiento del sistema.

Para los pequeños usuarios, en cambio, el requisito inicial será contar al menos con un caudalímetro o flujómetro que permita registrar el volumen de agua extraída.

Con esta medida, Irrigación busca avanzar hacia un monitoreo más preciso del uso del agua subterránea en la provincia y fortalecer las herramientas de control sobre un recurso clave para la producción y el abastecimiento urbano

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