Joao Vicente Goulart: de tomar café con López Rega en Puerta de Hierro a ser perseguido por la Triple A

Una entrevista a fondo con el hijo del expresidente brasileño Joao "Jango" Goulart. Recordó su exilio en Argentina, las charlas con Perón en Madrid y la muerte de su padre en Corrientes, donde se sospecha que fue asesinado. "Bolsonaro quiere ser un golpista", agregó.

Joao Vicente Goulart, hijo del expresidente brasileño "Jango" Goulart, fue perseguido por la Triple A en Argentina años después de haber tomado un café en Puerta de Hierro servido por José López Rega, "Lopecito", como Juan Domingo Perón llamaba a su secretario durante el exilio en Madrid, que después se convertiría en ministro de Bienestar Social y brazo ejecutor de la Alianza Anticomunista Argentina.

En diálogo con "Tormenta de Ideas" (sábados de 8.30 a 9.30 por radio Nihuil), Joao Vicente Goulart recordó el golpe de Estado que derrocó a su padre en 1964, el encuentro que ambos tuvieron en 1972 con Perón en Puerta de Hierro -con anécdotas sobre López Rega incluidas- y el exilio posterior en Argentina. "Había un plan de la Triple A para matar a los hijos del presidente Goulart", recordó el entrevistado.

"Un dato curioso: la Triple A fue conducida por Lopez Rega, y yo había estado con él en Puerta de Hierro cuando visitamos a Perón con mi padre. Recuerdo que Isabel no estaba porque andaba por Centroamérica, pero sí López Rega. ¡Y López Rega servía café! Perón le decía 'Lopecito, traele un café a Jango y los invitados'. Y después se tornaría el 'brujo' de Argentina".

Según contó Goulart, en Mar del Plata había un plan de la Triple A para matar a los hijos de "Jango". Ante esto, decidió irse a estudiar a Inglaterra junto con su hermana. Esto, de acuerdo con su relato, ocurrió entre 1975 y 1976, año en el que murió su padre en la provincia de Corrientes; al respecto, aún se investiga si falleció por envenenamiento de agentes uruguayos del Plan Cóndor.

Joao "Jango" Goulart, antes del golpe del 64, junto al expresidente de EEUU John F. Kennedy.

-¿El buen manejo del español se debe a su estadía en Argentina, durante el exilio?

-Sí, parte en Argentina y parte en Uruguay. Cuando fue el golpe en 1964, yo salí de Brasil con 7 años, y fuimos primero para Uruguay, después estuvimos en Paraguay y más tarde partimos para Argentina. América Latina estaba en un momento muy difícil. En 1975, con mi hermana tuvimos que irnos a estudiar a Europa por la situación política de los países Latinoamericanos, con una excepción rara de Venezuela, donde no hubo golpe de Estado. Pero claro: le vendían el petróleo a 2 dólares a Estados Unidos, entonces no iban a tener problemas.

-¿Su padre, usted y el resto de su familia llegaron al exilio en Argentina en 1973?

-Sí, pero antes estuvimos con Perón, en 1972, en Puerta de Hierro (residencia del expresidente argentino en Madrid). En aquel entonces, él ya sabía que retornaría a Argentina un año más tarde. Mi padre ya conocía a Perón de la época de Getulio Vargas (presidente de Brasil cuando Perón era presidente), era ministro del Trabajo, y había estado en Argentina para conocer la estructura sindical de la CGT. Mi padre y Perón siempre mantuvieron una relación muy buena de amistad. En ese encuentro en Puerta de Hierro, Perón lo invito a mi padre a volver a Argentina. Y en 1976 falleció mi padre en Corrientes. Hasta hoy existe una investigación en Argentina y Brasil, porque a mi padre lo habrían asesinado como parte de la operación Cóndor (las sospechas apuntan a que fue envenenado).

-¿Es lo mismo Jair Bolsonaro que aquella dictadura que depuso a su padre?

-No, todavía las instituciones acá en Brasil están funcionando, pero él tiene una ambición muy grande de ser un golpista. Cuando la comisión de la verdad investigaba a los desaparecidos de la guerrilla, Bolsonaro decía que no debían haber torturado a las personas, que directamente los tendrían que haber matado como en Argentina. Llegó a presidente sacando a Lula de la competencia, que era el mayor líder político. De todos modos, está disminuyendo mucho su imagen porque está siendo un gran incompetente en el manejo de la pandemia.

-¿Qué tan grave es la crisis sanitaria que atraviesa Brasil producto del covid-19?

-Brasil está muy mal. El discurso negacionista de Bolsonaro continua y esto ha producido en Brasil una desobediencia civil. Estamos teniendo 4.000 muertos por coronavirus por día, y los científicos brasileños con autoridad están muy preocupados: dicen que la situación ha llegado a un punto de irreversibilidad y que es inevitable que haya nuevas mutaciones del virus. Solamente tres estados de todo Brasil tiene disponibilidad de camas de terapia intensiva. Bolsonaro no es médico, pero en vez de callarse y otorgar a su ministro de Salud la responsabilidad, puso a un general en esa posición.

-¿Es cierto que a su padre, además de la Operación Cóndor, lo quiso asesinar la Triple A en Argentina?

-Sí. Incluso, tras la muerte de mi padre, yo me fui a Inglaterra porque se descubrió en Mar del Plata que este grupo quería atentar contra los hijos de Goulart. Un dato muy curioso: la Triple A fue conducida por Lopez Rega, y yo había estado con él en Puerta de Hierro cuando visitamos a Perón con mi padre. Recuerdo que Isabel no estaba porque andaba por Centroamérica, pero sí López Rega. ¡Y López Rega servía café! Perón le decía "Lopecito, traele un café a Jango y los invitados". Y después se tornaría el "brujo" de Argentina.

La entrevista completa (si no visualizás el reproductor, hacé clic aquí)

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