Quién es Kevin Warsh, el elegido por Donald Trump
El economista asumirá en mayo al frente de la Reserva Federal, en medio de tensiones entre la Casa Blanca y el banco central por la política monetaria y la independencia del organismo.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este viernes que Kevin Warsh será el nuevo titular de la Reserva Federal (Fed) a partir de mayo, cuando finalice el mandato de Jerome Powell. La designación se produce en un contexto de fuertes presiones de la Casa Blanca para influir en las decisiones del banco central estadounidense.
"Conozco a Kevin desde hace mucho tiempo y no tengo ninguna duda de que pasará a la historia como uno de los GRANDES presidentes de la Reserva Federal, quizás el mejor. Además de todo lo demás, es un personaje central y nunca te decepcionará", expresó Trump al confirmar la nominación.
Durante su primer mandato, el mandatario estadounidense había optado por Powell en lugar de Warsh, una decisión que luego cuestionó públicamente ante la negativa de la Fed a aplicar recortes más profundos y rápidos en las tasas de interés.
Warsh, de 55 años, es graduado de la Universidad de Stanford y cuenta con una extensa trayectoria en el sector financiero. Inició su carrera en Morgan Stanley, se desempeñó como asesor económico en la Casa Blanca durante la presidencia de George W. Bush y fue gobernador de la Fed entre 2006 y 2011, un período marcado por la crisis financiera global.
Durante aquellos años, fue el principal enlace entre el entonces presidente de la Fed, Ben Bernanke, y Wall Street, además de posicionarse como un defensor de una política monetaria más restrictiva. En el ámbito privado, mantuvo vínculos con el mundo financiero, incluyendo un rol como socio en la firma que administra la fortuna del inversor Stanley Druckenmiller.
En los últimos meses, sin embargo, Warsh mostró un cambio de postura, al respaldar públicamente algunas críticas de Trump al accionar de la Fed. En particular, cuestionó al organismo por subestimar el impacto antiinflacionario del aumento de la productividad asociado al avance de la inteligencia artificial.
Los mercados lo perciben como un funcionario inclinado a recortar tasas, aunque sin avanzar hacia una flexibilización monetaria agresiva como la que proponían otros nombres que habían sido evaluados por el presidente.