La Argentina envejece a ritmo acelerado y no está preparada para el cambio
La caída abrupta de la natalidad, el envejecimiento poblacional y el cambio en la matriz productiva están reconfigurando la Argentina a una velocidad inédita. En una extensa entrevista radial, el periodista Jorge Liotti analizó un fenómeno silencioso que ya impacta en la educación, la salud, el sistema previsional y el empleo.
La Argentina está atravesando una transformación demográfica profunda, acelerada y, sobre todo, poco discutida. Así lo planteó el periodista Jorge Liotti al analizar el envejecimiento poblacional y la fuerte caída de la natalidad, un proceso que -según advirtió- avanza "sin que la dirigencia política, el Estado ni la sociedad estén prestando verdadera atención", durante una entrevista del programa "A pesar de las llamas" por Radio Post.
"Estamos ante un cambio estructural muy grande y muy rápido. La sociedad argentina se está transformando de una manera y con una vertiginosidad que no tiene antecedentes, y sin embargo seguimos discutiendo como si nada estuviera pasando", sostuvo.
Liotta explicó que el fenómeno combina dos procesos simultáneos. Por un lado, el envejecimiento poblacional, una tendencia global. Por otro, una caída abrupta de los nacimientos que en la Argentina se dio de forma mucho más acelerada que en otros países. "En la última década, los nacimientos cayeron alrededor de un 40% a nivel nacional. En la Ciudad de Buenos Aires, la caída ronda el 50%. Son números enormes", remarcó.
Ese descenso, subrayó, no fue gradual. "Esto no pasó en 50 años. Pasó en diez. Y eso lo hace muchísimo más complejo, porque no da tiempo a que los sistemas se adapten", explicó. Como resultado, la estructura demográfica está cambiando rápidamente: "La pirámide poblacional clásica se está convirtiendo en una especie de barril. Se achica la base y se ensancha la parte superior".
Uno de los primeros impactos visibles aparece en el sistema educativo. "Hoy ya tenés menos chicos entrando a la escuela. Eso empezó a verse en el nivel inicial, después en primer grado, ahora en segundo, y va a seguir subiendo", describió. En el sector privado, la situación es crítica: "Hay jardines maternales que directamente cerraron porque no les dan los números".
En el sector público, el problema adopta otra forma. "Tenés infraestructura y docentes que ya no están siendo plenamente utilizados. Se estima que hay cerca de un 30% de estructura redundante", señaló. Frente a eso, planteó dos caminos posibles: "O hacés un ajuste puro y duro, o aprovechás la oportunidad para mejorar la calidad educativa".
Liotta fue claro en ese punto: "Si tenés menos alumnos por aula, podrías tener más horas de clase, doble turno, más especialización, más acompañamiento. Pero eso requiere planificación, y la Argentina no planifica".
El impacto demográfico se proyecta con fuerza sobre el sistema previsional. "El bono demográfico se va a invertir. Para 2040 vamos a tener más población pasiva que activa", advirtió. En ese contexto, recordó que el sistema jubilatorio ya está tensionado: "Cada año necesitás aproximadamente un 10% más de recursos para sostenerlo".
A eso se suma el efecto de las moratorias previsionales. "Las moratorias fueron una solución política a corto plazo, pero estructuralmente agravaron el problema", afirmó.
El sistema de salud es otro de los grandes afectados. "Una población más vieja demanda más salud, tratamientos más largos, más caros, más complejos", explicó. En ese sentido, puso el foco en el PAMI: "Está verdaderamente colapsado. Tiene 5,4 millones de afiliados, de los cuales 2,3 millones reciben tratamientos crónicos u oncológicos. Eso es una presión fiscal enorme".
Consultado por las razones detrás de la caída de la natalidad, Liotta descartó explicaciones simplistas. "No hay una sola causa. Hay un conjunto de factores que se superponen", dijo. Mencionó el acceso a anticonceptivos, los cambios culturales, la postergación de la maternidad y el rol de la mujer, pero destacó especialmente el factor económico. "Tener un hijo es muy caro, y eso pesa muchísimo en la decisión".
Además, remarcó que la baja en los nacimientos no se limita a los sectores medios. "Esto también pasa en los sectores populares. Ya no es una cuestión de clase", sostuvo. Hoy, explicó, la tasa ideal de reemplazo poblacional -2,1 hijos por mujer- está muy lejos de alcanzarse.
El cambio demográfico se cruza, además, con una transformación profunda de la matriz productiva. "La Argentina está dejando atrás sectores tradicionales que absorbían mucha mano de obra, como la industria, el comercio o la construcción, y está apostando cada vez más a la minería y la energía", analizó.
Ese giro, advirtió, genera un desfasaje territorial y social. "Los grandes centros urbanos concentran población, pero no producción. Y los sectores más dinámicos están en lugares con poca población y baja capacidad de absorción laboral. Eso es muy peligroso".
Liotta citó el caso de Vaca Muerta: "Neuquén creció, sí, pero no en la magnitud que muchos imaginaban. Estos sectores no generan millones de puestos de trabajo". Y anticipó que, de mantenerse la tendencia, "para 2030 la minería y la energía podrían generar más dólares que el agro, algo histórico, pero sin un impacto demográfico equivalente".
En ese contexto, reclamó una profunda reorientación educativa. "Necesitamos volver a pensar la educación técnica, como eran las viejas escuelas industriales", afirmó. Pero aclaró que no se trata solo de minería o energía: "También hablamos de industria del conocimiento, tecnología, formación específica".
A nivel universitario, señaló un fuerte desajuste. "Seguimos formando mayoritariamente abogados y carreras humanísticas, mientras faltan perfiles técnicos. No es una crítica al humanismo, es una crítica a la falta de equilibrio", aclaró.
Para Liotta, el problema de fondo es político y cultural. "La Argentina vive en un estado de hipercoyuntura permanente. No logra discutir el largo plazo", sostuvo. Temas básicos como la moneda, el rol del Estado o el modelo económico "siguen sin resolverse", lo que impide avanzar.
"El siglo XXI aceleró todo", reflexionó. "Los cambios demográficos, tecnológicos, laborales, todo pasa más rápido. Y el Estado argentino tiene una arteriosclerosis que le impide seguir ese ritmo".
Por eso, concluyó con una advertencia: "El 2030 no es lejos, es mañana. Y lo que no planifiquemos hoy, lo vamos a pagar muy caro en pocos años".