Los lefebvristas tensan la cuerda con el Vaticano y desafían la autoridad del papa León XIV

La Fraternidad San Pío X anunció que avanzará con la ordenación de nuevos obispos en julio, una decisión que podría derivar en excomuniones. Roma busca frenar una nueva ruptura y convocó a su superior a una reunión clave con el cardenal Víctor Manuel Fernández.

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X, el movimiento ultratradicionalista fundado por el fallecido arzobispo Marcel Lefebvre y históricamente enfrentado con la Santa Sede, volvió a colocarse en el centro de la escena eclesial. Esta vez, al anunciar que procederá a consagrar nuevos obispos el próximo 1° de julio, una decisión que supone un abierto desafío para el papa León XIV y que reaviva el fantasma de un nuevo cisma.

El anuncio fue realizado el 2 de febrero por el superior general del grupo, el sacerdote italiano Davide Pagliarani, y causó fuerte impacto en el Vaticano. Según explicó la propia Fraternidad, la medida se tomó luego de intercambios epistolares con el Pontífice que no habrían satisfecho sus reclamos.

En un comunicado, la organización señaló que su conducción había pedido una audiencia con León XIV para exponerle la situación interna del movimiento y la necesidad de garantizar la continuidad de su jerarquía episcopal, encargada de administrar sacramentos a fieles adheridos a la liturgia previa al Concilio Vaticano II. "Tras una larga reflexión en la oración y luego de recibir una respuesta que no atendió nuestras peticiones, se estimó que existe un estado objetivo de grave necesidad", sostuvo el texto difundido desde su sede central en Menzingen, Suiza.

La advertencia no es menor. El Derecho Canónico establece que consagrar obispos sin autorización papal implica una excomunión automática tanto para quien la confiere como para quien la recibe, una sanción que solo puede ser levantada por el Papa o por delegación expresa de éste.

El antecedente pesa: en junio de 1988, Lefebvre consagró a cuatro obispos sin mandato pontificio en Écône, Suiza, lo que derivó en su excomunión y en una ruptura formal con Roma. Esa sanción fue levantada en 2009 por Benedicto XVI, quien justificó el gesto como un intento de allanar el camino hacia la reconciliación. Hoy, el anuncio de nuevas ordenaciones sin aval pontificio amenaza con retrotraer la relación a aquel punto crítico, según advirtió incluso el diario Avvenire, órgano de la Conferencia Episcopal Italiana.

Desde su elección, el pasado 8 de mayo, León XIV ha insistido en la necesidad de preservar la unidad dentro de la Iglesia, por lo que en la Santa Sede buscan contener la escalada. "Los contactos con la Fraternidad San Pío X continuarán para evitar fracturas o decisiones unilaterales", afirmó el portavoz vaticano Matteo Bruni.

En esa línea, se confirmó que el cardenal argentino Víctor Manuel "Tucho" Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, será quien encabece las conversaciones. La propia Fraternidad informó que Pagliarani aceptó reunirse en Roma con el purpurado el próximo jueves 12 de febrero y pidió a sus fieles que recen para que el encuentro tenga un desenlace favorable.

El grupo cuenta hoy con unos 1.482 miembros de medio centenar de nacionalidades: dos obispos, más de 700 sacerdotes, cientos de seminaristas y religiosos, y una red pastoral que se extiende a 77 países, con seminarios, colegios y casas propias, especialmente en Francia. La Argentina figura entre sus plazas más relevantes y estuvo en el foco de la polémica en 2009, cuando uno de los obispos rehabilitados por Benedicto XVI, Richard Williamson, fue expulsado del país tras negar públicamente el Holocausto.

Durante el pontificado de Francisco, la relación con los lefebvristas fue tensa. Su entonces superior, Bernard Fellay, llegó a lanzar duras críticas contra el Papa argentino y hoy los sectores más tradicionales presionan para que León XIV revierta las restricciones a la misa tridentina impuestas en los últimos años.

Para la vaticanista Franca Giansoldati, del diario Il Messaggero, el desenlace es incierto: el conflicto se libra tanto en el terreno doctrinal como en el jurídico y enfrenta a corrientes opuestas dentro del catolicismo. "León XIV queda atrapado entre dos fuegos", resumió.

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