Aluar compra tierras de FATE y consolida el cierre

La transferencia de 12,7 hectáreas por US$ 27 millones, informada a la CNV, refuerza la decisión de desactivar la planta de neumáticos pese a la conciliación obligatoria. La operación permitiría financiar indemnizaciones y proteger el negocio del aluminio.

El cierre de la histórica planta de FATE en San Fernando sumó un capítulo que en el sector industrial interpretan como decisivo. A pocos días de anunciar el cese de la producción de neumáticos, el grupo controlado por Javier Madanes Quintanilla formalizó la venta de una porción del predio fabril a Aluar, la empresa de aluminio que también integra el holding.

La operación fue concretada el 13 de febrero y comunicada a la Comisión Nacional de Valores este jueves. El monto asciende a US$ 27 millones y abarca 12,7 hectáreas que ya eran utilizadas por Aluar en calidad de locataria. En la notificación oficial, la compañía aclaró que se trata de una superficie vinculada a instalaciones que ocupa actualmente y que la transacción no impacta sobre el área productiva de FATE.

Sin embargo, puertas adentro del sector la lectura es otra. La transferencia de tierras es vista como una señal de que la determinación de cerrar la fábrica de neumáticos es irreversible, aun cuando el Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria para abrir una instancia de negociación. La paralización afecta a unos 920 trabajadores.

De acuerdo con fuentes industriales, los US$ 27 millones podrían destinarse a cubrir parte de las indemnizaciones. En ese sentido, el movimiento interno entre empresas del mismo grupo implicaría que el financiamiento para afrontar el proceso de desvinculaciones ya estaría resuelto en su aspecto central. Bajo esa perspectiva, el período de conciliación aparece más como un trámite formal que como una verdadera posibilidad de reapertura.

El escenario contrasta con el acuerdo vigente con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático (SUTNA), que contemplaba evitar despidos hasta junio de este año. Ese entendimiento se había firmado antes de las últimas elecciones legislativas, en un contexto económico distinto. Desde entonces, la mayor apertura comercial y el avance de los productos importados alteraron el panorama competitivo del sector.

Según fuentes vinculadas a la crisis, FATE venía registrando pérdidas sostenidas. La planta producía menos de 2.000 neumáticos por mes, utilizando menos del 30% de su capacidad instalada. En un mercado donde los importados ganaron participación de manera acelerada, la ecuación dejó de ser viable. "Se venía sosteniendo con aportes constantes del accionista, pero ya no tenía sentido", resumió un conocedor de la situación.

El conflicto con el SUTNA por condiciones laborales y actualizaciones salariales había tensado la relación en los últimos años. La conciliación obligatoria buscó generar un espacio de diálogo, pero la venta del terreno a Aluar refuerza la percepción de que la producción no se reanudará.

Mientras FATE se apaga, Aluar consolida su posición dentro del conglomerado. Es la única productora de aluminio primario del país y exporta una parte sustancial de su producción. Con la adquisición de las 12,7 hectáreas en San Fernando, asegura la continuidad de sus operaciones en un predio donde ya desarrollaba actividades vinculadas a su negocio.

El comunicado enviado al mercado destacó que la compra no afecta el área industrial de FATE, aunque la decisión de cierre ya estaba anunciada. En los hechos, la operación inmobiliaria aparece como una estrategia para aislar a Aluar de la crisis de su empresa hermana y resguardar el activo más sólido del grupo.


Con información de Forbes