Mendoza estancada y sin brújula
El informe del Ieral reveló una realidad, y es que seguimos con esquemas antiguos y elevadas tasas impositivas.
La provincia de Mendoza luce estancada desde hace muchos años. Los que fueron años de gloria de diversas producciones locales ya no se perciben, aunque se nota cierta vivencia nostalgiosa de empresarios y dirigentes políticos buscando la forma de revivir la historia en lugar de la forma de enfrentar los nuevos tiempos.
Esta semana el Ieral, el instituto de investigación económica de la Fundación Mediterránea, presento el resumen del año 2025 del comportamiento de la economía mendocina y las perspectivas para 2026. Según este estudio, la economía provincial creció un 3,5%, contra un 4,4% que creció la economía nacional. Viendo la serie histórica, entre subas y bajas, Mendoza está casi estancada hace más de 10 años.
Pero a pesar de eso, el Mendoza subsisten altas tasas impositivas, como ingresos brutos, que son un mecanismo nocivo para el sistema productivo. De todos modos, la economía local siguió la lógica nacional, con un fuerte crecimiento en el primer semestre y una caída en el último trimestre. Los investigadores del Ieral creen que es fundamental bajar impuestos provinciales, además de los nacionales.
Una de las diferencias sustanciales que señala el informe del Ieral es que Mendoza no tiene los mismos motores que han sustentado el crecimiento nacional, que se apoyó en sectores como el agroexportador de granos, minería energía y petróleo. Y los propios, cada uno tiene sus propias crisis, mientras hay sectores que, en algún momento fueron promisorios, pero hoy languidecen.
Veinte años atrás publiqué varias notas donde advertía acerca de la caída de la producción de algunas frutas muy tradicionales y de su pobre comportamiento en el comercio exterior. Datos oficiales del Senasa mostraban entonces que las exportaciones de frutas de carozo (duraznos, nectarines, ciruelas y cerezas), sumadas, equivalían a la mitad de las exportaciones de uvas en fresco. El tema es que el 95% de la uva en fresco salía de San Juan.
Hoy ni siquiera exportamos uvas en fresco, no hemos desarrollado cadenas de cámaras frigoríficas para asegurar mayor tiempo de abastecimiento, aprovechando que podemos producir variedades tempranas y también tardías, pero uno de los mayores problemas es que no estamos organizados para unificar nuestra oferta. Los compradores están con mucho trabajo como para recibir a productores individuales de duraznos o ciruelas o cerezas.
Dado que estamos en un lugar muy especial del mundo, lejos de los mercados, lejos de lo puertos, con costos de logística extras por dichas circunstancias, hay que cambiar la mirada estratégica.
Muchos productores, en forma individual, decidieron cambiarse a nueces, almendras y recientemente a pistacho. También hay quienes están incursionando en alfalfa y otros en feed lot para engorde ganado. Hay que buscar producciones con claras posibilidades de mercado, pero estar atentos a los cambios en los gustos, en las reglas de juego o la aparición de nuevos competidores.
Pero hay un tema esencial que entender. Nosotros no tenemos que salir a vender productos. Nosotros tenemos que vender servicios. Productos vende cualquiera y hay en todo el mundo. Los servicios que le adosemos a los productos le pueden aumentar su valor percibido y generar una diferencial competitiva.
Dado que tenemos que cuidar nuestros oasis para sigan generando oxígeno, una de las decisiones competitivas debería ser la certificación como producción orgánica. El circuito de productos orgánicos es cada vez mayor y paga precios muy superiores. Además, en algunos casos, se puede mandar por avión y evitar el flete terrestre o marítimo.
Quizás uno las mayores decisiones estratégicas deberían ser adoptar un criterio, dada la localización y nuestra posición en el globo terráqueo, que debería ser producir cosas pequeñas, livianas y de alto valor. En esto hace falta mucha inteligencia, desarrollo tecnológico y la formación de una masa crítica de capital dispuesto a invertir y una masa crítica de recursos humanos formados para afrontar ese desarrollo.
Hoy la UNCuyo tiene creado un sector dispuesto a apoyar la nanotecnología, que estos tiempos es fundamental y encaja perfecto en el concepto antes descrito. Por supuesto, puede haber productos de alta tecnología qué no sean tan pequeños, pero estos nano productos pueden ser partes de la fabricación de robots o de satélites o de elementos muy usados en la medicina como endoscopios.
Preocupa el estancamiento
No lo dicen abiertamente, pero el ministro Luis Caputo está preocupado porque el parate de la economía, que se ve reflejado en una caída de la recaudación. Desde las áreas técnicas afirman que se han tomado todas las medidas para cumplir con los objetivos, pero aparecen problemas que escapan a los técnicos: los problemas políticos e institucionales que actualmente afectan al gobierno.
Por supuesto, para echarle más leña al fuego aparecen encuestas relevando el humor social y se aprecia una caída en la confianza del presidente y esto es leído con preocupación por directivos de empresas extranjeras que están por tomar decisiones de inversión y para los cuales el ruido político es veneno. Ahora vuelve la duda sobre las posibilidades que Milei pierda las próximas elecciones y la pregunta es ¿contra quién?
Por ahora, el Banco Central tomó tímidamente una medida para bajar los encajes (porcentaje de los depósitos que los bancos deben mantener inmovilizados) y habrá que ver la respuesta del mercado. El problema es que no se puede bajar mucho la tasa de interés mientras las tasas de inflación sigan altas. En marzo es probable que, por el precio de los combustibles, haya superado el 3%, como reconoció el mismo ministro.
En el mercado cambiario, no hubo muchas novedades con tantos días feriados, con un dólar minorista sin mucha fuerza en $1415, con el Banco Central comprando reservas (ya acumula compras por más de us$ 4.000 millones) pero sin grandes novedades. Lo que observa es que los exportadores han comenzado a retacear las liquidaciones a la espera que el valor del dólar mejore un poco y eso puede bajar la oferta.
No obstante, no se aprecian posibilidades de mejora en el tipo de cambio hasta septiembre, cuando terminen las liquidaciones de las exportaciones de la cosecha gruesa. Habrá que ver qué decisión toma el gobierno con la banda de flotación, aunque lo ideal sería terminar con estos sistemas regulatorios y entrar en un sistema más libre.