Mendoza en torno al "piano de Cafiero": prejuicios y juicio político (1974/5)

Los tiempos revueltos del peronismo en Mendoza previos a la dictadura: las internas del poder de aquellos años entre sectores enfrentados, el juicio político a Martinez Baca, la llegada de los interventores, el mito del piano, Giol y lo peor: la entronización del represor Santuccione que impusiera Antonio Cafiero. Un repaso de Gustavo Capone por la historia.

"Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio". La frase es atribuida a Albert Einstein. Ahora, lo cierto es que Antonio Cafiero solamente fue interventor provincial a cargo de la Gobernación de Mendoza por nueve meses. Y vaya paradoja: nueve meses bastaron para engendrar y dar a luz uno de los mitos más recordados de la historia mendocina y nacional. "¡Cafiero devolvé el piano!, me gritaban por la calle", decía Cafiero. "Es inconcebible que una sociedad madura como la mendocina haya creído esa estupidez fenomenal", se justificaba en un reportaje a Los Andes.

Y parece hasta irreverente, pero a pesar de la trayectoria política del caudillo justicialista bonaerense, abuelo del actual canciller Santiago Cafiero, su paso por la provincia mendocina como interventor provincial entre agosto de 1974 y mayo de 1975 no dejó buenos recuerdos.

Cafiero se cansó de desmentirlo, a pesar de los innumerables testigos circunstanciales que pudieron agrandar la leyenda del piano en cualquier bar de la esquina, no hubo nunca una comprobación jurídica del hurto. Denuncias que no prosperaron y "chicanas" hubo miles. Pruebas concretas y sentencias sobre el caso: ninguna.

En Mendoza (y será en todos lados) -acoto una breve digresión ligada a gobernadores- siempre se han tejido muchísimas leyendas y mitos que fueron creciendo en el imaginario popular a lo largo de la historia hasta quedar instaladas firmemente. Son una parte novelesca de la cultura política. Algunas se encuentran apoyadas en circunstancias reales, muchas veces exageradas o tergiversadas, pero desde una base concreta. Otras son acciones o expresiones que existieron y que el relato popular las hizo gigantes y parecieran irrefutables. Y además también algunas otras leyendas urbanas de la política doméstica corresponden meramente a la inventiva o generación de un relato de un funcionario, un asesor o simplemente a la ficción. Desde José de San Martín paseando por La Alameda tomando helado, hasta Bordón salvando a un pibe que se cayó al lago de Regatas. Desde Lencinas repartiendo sacos que llevaba en el baúl de su auto, una y ciento de veces repitiendo la escena de entregar el que llevaba puesto, hasta la verídica acción de Llaver encabezando una caravana para tomar Los Nihuiles. Desde los muertos que resucitaban para votar en tiempos del lamentable "fraude patriótico", hasta Celso Jaque y su mágico mapa del delito. Desde los habituales "fulbitos" y asaditos regados de anécdotas de Rodolfo Gabrielli con Kempes, Felman, Luque, Fornari, Pralong, Murcia, Pavone, el Víctor y varios muchachos más, hasta los exhaustivos y pormenorizados encuentros técnicos y de planificación de Cornejo con sus funcionarios que duraban semanas.

Cafiero, en sus tiempos de gobernante mendocino efímero.

En esa saga está "el piano que se llevó Cafiero". Lo cierto es que dicha leyenda, estará encuadrada en medio de una situación crítica de la historia mendocina que vislumbra un comienzo de la década del '70 claramente conflictivo. Desde el "Mendozazo" de abril de 1972 con la renuncia de Francisco Gabrielli, la sucesión de otros interventores que completaron el ciclo de facto, la llegada del peronismo al poder tras las elecciones democráticas y el juicio político a Martínez Baca, previo a la llegada del Interventor Cafiero.

Ahora, y volviendo al caso referencial del "piano de Cafiero", es cierto también que aquel piano del Teatro Independencia que Antonio Cafiero hizo trasladar hasta el viejo Hotel Plaza, donde se alojaba con su familia durante el tiempo de la intervención a la provincia, para que su hija tomará clases de piano no apareció nunca más. Y ese traslado no fue correcto. No debió haberse hecho porque ese piano era un bien público y un patrimonio cultural de la provincia. Y así, como los mitos y las leyendas urbanas se retroalimentan continuamente, muchos sostienen que, en el teatro mayor de Mendoza, el Independencia, cuando repentinamente se escuchan sonidos por los atardeceres, corresponden a aquel fantasma que toca una melodía en el desaparecido "piano de Cafiero".

Los peronistas se hicieron del piano en el Hyatt y marcaron la noche

Creer o reventar, otro hito más que formará parte de las leyendas que siempre se amarran a una soga de la realidad. En esencia, el piano se perdió. No sabemos quién, pero alguien se lo robó. Punto. Ahora, vamos de lleno a la historia contextual.

Nubarrones y presagio de tormentas: "La crisis y el conflicto" en tiempos de Martínez Baca

Otro era el contexto histórico provincial tras la victoria del Frente Justicialista de Liberación en 1973. Había pasado poco tiempo del claro triunfo con más del 71% de los votos de Alberto Martínez Baca y Carlos Mendoza sobre la fórmula del Partido Demócrata (Eduardo Vicchi - Manilo Ardigó) en el balotaje mendocino (15 de abril de 1973) cuando recién comenzando la gestión empezaron los tironeos internos. Pujas y debates que llevaron la situación a un extremo tal, que terminaría con la destitución del gobernador, la salida del vice (Carlos Mendoza) en ejercicio de la primera magistratura y la llegada de la intervención federal por Cafiero.

La crisis no tardaría en manifestarse y los conflictos siguieron escalando. Había pasado un año de su asunción y la provincia de Mendoza se veía convulsionada por un juicio político al Gobernador, Alberto Martínez Baca.

El clima en el país también se había ensombrecido tras la muerte del presidente Juan Perón, aflorando virulentamente una fuerte disputa entre distintos sectores del oficialista gobierno, agudizado ante la errónea política económica y trasladándose la crisis gobernante nacional en la misma sintonía al ámbito provincial, con repercusiones y consecuencias puntuales en Mendoza: a) debilitamiento del arco de apoyos a Martínez Baca desde que asumió la gobernación contando en ese primer momento con la adhesión y simpatía de los sectores de izquierda; b) rompimiento del equilibrio partidario - electoral presente desde la composición de las listas para la elección de marzo de 1973 hasta la distribución y repartos de cargos que ocuparían entre los distintos sectores del frente gobernante en las distintas áreas del gobierno mendocino; c) un inmediato reacomodamiento en la gestión provincial de los segmentos sindicales y de la ortodoxia del peronismo a meses de iniciado el gobierno; d) renuncia de ministros y funcionarios (Francisco Reig tras presentar un progresista proyecto de Ley de Educación y marchas en su contra, Eduardo Zannoni, Juan Carlos Cerruti, entre otros); e) la misma convulsión e "internas" trasladada a los departamentos provinciales y a las áreas de gestión; f) acusaciones cruzadas entre funcionarios; g) tomas de emisoras radiales y reparticiones públicas; h) intervenciones a claustros universitarios y ataques a teatros y librerías por sectores de "la derecha peronista"; i) atentados con bombas (al mismo Martínez Baca y en la casa del filósofo Enrique Dussel y de Eduardo Molina, diputado peronista) por la derecha peronista y a concesionarias de autos (Luján Willians, Primo Peschini y John A. Walker) por la izquierda peronista; j) persecuciones y cesantías con detenciones a opositores (Marianetti, Bustelo, De la Vega, entre otros); k) secuestros a empresarios (Carlos Pulenta y Pacífico Titarelli) e hijos de empresarios (Gargantini y Luján Willians) por Montoneros y los comienzos de los primeros choques armados directos entre los dos sectores en distintos lugares de la provincia. Destacándose en Mendoza el parapolicial Comando Anticomunista Mendoza y su cruzada contra lo que despectivamente llamaban "el síndrome de los zurdos".

Como expresamos, todo profundizado por una grave crisis económica y social (José Ber Gelbard y Alfredo Gómez Morales, como ministros de economía nacionales mediante, previos a la llegada del "Rodrigazo" en 1975).

Y así, una vez más la interna peronista se empezaba a dirimir en todo el escenario público nacional y provincial en medio de su gestión gubernamental, haciendo participé a toda la ciudadanía, que impávida observaba el triste devenir de los lamentables y trágicos sucesos que no tardarían en llegar.

El juicio a Martínez Baca

"El 28 de marzo de 1974 llegó a Senadores un informe elaborado por la Comisión Investigadora en Bodegas y Viñedos Giol, que señalaba anormalidades en la bodega vincula con el gobernador. Se trató de la adulteración de tres millones de litros de vino, la presencia de Juan Alberto Martínez Baca (hijo del gobernador) actuando como comisionista en unas operaciones y la existencia de una cuenta en un banco de San Rafael, que lo comprometían. Diputados y el Partido Demócrata le pidieron la renuncia, pedido al que se sumaron los abogados José Blas Made y Santiago Teruel en calidad de ciudadanos. A raíz de esto se conformó una Comisión de Juicio Político encargada de enjuiciarlo. Martínez Baca aceptó que lo investigaran. Luego de numerosas desinteligencias entre los miembros de los partidos políticos, de un pedido de la defensa de suspender el juicio y de trasladar su fecha de realización (5 de junio), luego de más de 15 horas de deliberación, fue suspendido con los dos tercios de la Cámara de Diputados (justicialistas, demócratas y justicialistas disidentes). El Senado nunca lo juzgó. Mendoza fue intervenida". (Adriana Micale: "Crisis y conflicto. 1973 - 1983". "Mendoza a través de su historia" - A. Roig, P. Lacoste y M. C. Satlari - Gobierno de Mendoza - EDIUNC - Caviar Bleu. 2004).

La realidad marcaba que Martínez Baca había quedado aislado. Su salida era inminente. Aunque no todos en el gobierno estaban convencidos de los pasos próximos a seguir, no por lealtad al gobernador enjuiciado, sino evidentemente por temor a perder su cuota de poder ante la incertidumbre de lo que podría pasar o ante la incógnita de quién podría venir como interventor a Mendoza.

Mucho más en medio de un escenario incierto: a la muerte del líder se sumaba un cóctel social y político impredecible: Isabel, López Rega y la lucha declarada entre la Triple A y los sectores juveniles más radicalizados (Montoneros - ERP - FAR - FAP).

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En ese escenario, en Mendoza el juicio político mostró a los partidos opositores como "fiscales" de la coyuntura, exhibiéndose en forma paralela al bloque peronista irreconciliablemente divididos en diputados.

"A partir del alejamiento Martínez Baca el 6 de junio de 1974, el Senado se erigió como Cámara de Justicia para finalizar el proceso de juicio político. En esa instancia, el gobernador suspendido tenía una nueva oportunidad para presentar evidencias en su defensa. No obstante, ante los conflictos irresueltos en torno a las divisiones internas, fue tomando fuerza la propuesta de intervención federal a los tres poderes de la provincia. Esta propuesta, gestada en los intersticios del Ministerio del Interior, buscaba fomentar la unión del peronismo resquebrajado hasta sus últimas instancias en el proceso de juicio político". (María Virginia Mellado: "El juicio político a Alberto Martínez Baca". CONICET - UNC. 2009).

En ese contexto llegará la intervención de Cafiero.

El paso de Antonio Cafiero por Mendoza

Perón y Cafiero.

Antonio Francisco Cafiero había ocupado varios cargos anteriormente a llegar a Mendoza. Tenía 52 años cuando fue nombrado Interventor de la Provincia de Mendoza por el Poder Ejecutivo Nacional y reafirmado por el Congreso con la publicación de la Ley Nº 20.718.

No estará mucho tiempo en la gestión provincial. Su renuncia como Interventor será aceptada el 7 de mayo de 1975 para ser nombrado inmediatamente como Embajador en Bélgica. Será reemplazado en Mendoza por el nuevo interventor, el oriundo de San Rafael, Luis María Rodríguez Marcó del Pont.

Tampoco en la embajada belga, Cafiero, durará demasiado. La dejará para convertirse en el quinto ministro de Economía del gobierno peronista en dos años, tras Gelbard, Gómez Morales, Rodrigo que duró un mes y Bonanni que estuvo menos de un mes. No será tampoco el último ministro de esa cartera, Emilio Mondelli ocupará el ministerio tras la dimisión de Cafiero hasta el lamentable y trágico golpe de estado del 24 de marzo de 1976.

Por tres cosas se recuerda la gestión de Cafiero en Mendoza. 1) El mentado affaire del piano ya comentado.

2) La construcción de vasijas vinarias en la bodega Giol que prácticamente nunca se utilizaron, en tiempos de la intervención a la bodega estatal por Luis Setti (La intervención a la provincia comprendió todos los poderes del estado mendocino más las intendencias con sus concejos deliberantes, además del Instituto Nacional de Vitivinicultura, Banco de Mendoza y Giol, que era como expresamos, una bodega estatal).

Fueron 60 vasijas de 16 metros de alto y 7 metros de diámetro las construidas, resultando una inversión improductiva debido a la nula funcionalidad que presentaron. Se programaron para hacerse de metal, pero fueron construidas de cemento y su revestimiento empezó a caerse a los meses, por lo que quedaron inutilizadas prontamente, pasando a utilizarse como depósitos de "cachivaches". Pero la sombra de esas vasijas inútiles también cubrió la financiación y los abultados montos del fallido emprendimiento, pues se canceló con un crédito del Banco Central a través de Banco de Mendoza. Nunca quedó claro el monto de la obra, ni su cancelación. Se inició una investigación que nunca concluyó quedando nuevamente la sensación que hubo negligencia y /o corrupción, pero ningún "preso".

3) El costado más triste de la transitoria gestión Cafiero fue el nombramiento de Julio César Santuccione, como jefe de policía de Mendoza. La tarea de Santuccione continúo en Mendoza durante el primer tiempo de iniciado el Proceso de Reorganización Nacional.

Santuccione.

Santuccione, hincha fanático de Independiente de Avellaneda, fue tesorero de la institución del "diablo rojo" en dos períodos y durante la dictadura fue secretario del Tribunal de Disciplina de la AFA. Pero también fue Santuccione uno de los hombres fuerte del contralmirante Carlos Alberto Lacoste en el EAM 78 (Ente Autarquico Mundial '78) que tuvo a su cargo la organización del Mundial de Fútbol de 1978 (con un presupuesto en ese tiempo de casi 600 millones de dólares y nunca debidamente justificados ni presentado los balances). Pero además se encontraba Santuccione entre los principales impulsores de Julio Grondona para que se convirtiera en presidente de la Asociación del Fútbol Argentino en 1979. (otra digresión: Lacoste fue nombrado al comienzo del EAM 78 como vicepresidente. Se convirtió en el absoluto y todopoderoso mandamás del EAM 78 tras el asesinato nunca aclarado del presidente fundador: Omar Actis. Se acusó a Montoneros del asesinato, quienes negaron el hecho. Todas las sospechas cayeron siempre sobre Lacoste).

Pero esa reseña futbolera de Santuccione, digresión mediante, pareciera lejana al sello trágico dejado en Mendoza. Después de haber llegado a Mendoza junto a Cafiero fue procesado por el secuestro y desaparición de por lo menos 20 personas, y por el funcionamiento de los Centros Clandestinos de Detención Comisaría 7ª de Godoy Cruz, D-2 Mendoza y Comisaría 25 de Guaymallén.

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Fue también Santuccione el creador del "Comando Moralizador Pio XII", presentándose como un defensor de la moral y la salud pública. Llevando una mesiánica cruzada sobre todo contra prostitutas, homosexuales, lesbianas, pero también "timberos de la noche", mujeres y hombres del ámbito cultural y "melenudos hippies rockeros" (textual sus declaraciones). Esos eran los enemigos declarados de Comando Moralizador. "Mendoza la provincia más limpia del mundo que no cobija basura roja" fue uno de sus slogans; "Emigren Prostitutas" era otra de sus consignas que repartían en panfletos callejeros (Marcelo Sisso: "Emigren prostitutas" - Sitio Andino / 24 de marzo de 2019).

Se atribuyó el comando la muerte de dos mujeres (1 de mayo de 1975) que aparecieron en pleno centro mendocino, desnudas y con disparos. Al finalizar mayo del ‘75, diez personas en total habían aparecido muertas sin otra razón más que la de "eliminar putas y putos", como sugerían los anónimos.

Las acciones del comando continuaron multiplicándose. A los asesinatos (las victimas aparecían desnudas y calcinadas arrojadas en Papagallos, Canota o San Isidro), se sumaron los atentados con bombas a establecimientos nocturnos, organismos y clubes israelitas y contra domicilios de dirigentes políticos.

Luego de su paso por Mendoza, y su paralela relación futbolera y política con Lacoste y Grondona, estuvo a cargo en Buenos Aires de la "Sub Zona 16" de la Primera Brigada Aérea, que abarcaba Merlo, Moreno y Morón (e incluía entonces Hurlingham e Ituzaingó), donde la Fuerza Aérea comandó la represión ilegal, auxiliada por la policía bonaerense. Fue Jefe de la Plana Mayor de la "Fuerza de Tareas 100" de la que dependían varios centros clandestinos, entre los que se encontraban la "Mansión Seré" y "el Palomar", desde donde se realizaron los aberrantes "vuelos de la muerte" arrojando personas al Río de la Plata. Siniestros vuelos que tuvieron su correlato también en Mendoza. Las aguas de dique El Carrizal, el Río Mendoza y El Nihuil son testigos de la masacre.




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