"Happy new year": El saludo de Maduro, bajo la lupa psicológica
"Narcisismo, negación y fantasía de poder", sostiene una psicóloga de habiatuales comentarios en las redes sociales.
La psicóloga conocida en X/Twitter como Ivy_Psico y que se referencia en Lexsal - Fundación de Ayuda y Asistencia en el Acceso a la Salud, analizó en redes sociales el comportamiento de Nicolás Maduro al ser ingresado a la sede de la DEA. Lejos de un gesto anecdótico, interpretó el episodio como una muestra de defensas narcisistas que transforman la humillación en confirmación simbólica de poder.
El saludo en inglés -"good night, happy new year"- pronunciado por Nicolás Maduro al momento de ser ingresado a la sede de la DEA generó sorpresa, desconcierto y una ola de interpretaciones. Una de las lecturas más difundidas fue la de la psicóloga conocida en redes sociales como Ivy_Psico, quien analizó el episodio desde una perspectiva clínica y política, vinculándolo con rasgos de narcisismo, paranoia y negación de la realidad.
Según explicó, durante mucho tiempo se debatió si los discursos del líder venezolano -cada vez más alejados de los hechos- respondían a una actuación consciente o a una creencia genuina. Para Ivy Psico, ese saludo terminó de cerrar una hipótesis: "años rodeado de aplaudidores desdibujan la frontera entre la realidad y el propio discurso".
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En ese marco, la psicóloga sostuvo que no se trata de que el líder no perciba lo que ocurre, sino de que lo reinterpretapara evitar el colapso de su identidad. "No es que no vea lo que pasa. Es que lo reinterpreta para evitar la caída de su yo", señaló. Allí entran en juego, según su análisis, defensas narcisistas con rasgos paranoides, que permiten resignificar una situación de derrota como una confirmación de grandeza.
Desde esta mirada, la captura no se vive como una caída, sino como una ratificación del propio poder: "Si el enemigo más grande vino por mí, es porque soy importante, especial, temido". De ese modo, la humillación se convierte en una forma de grandeza simbólica y el "yo inflado" no solo no se derrumba, sino que se refuerza incluso en la derrota.
Ivy_Psico advirtió además que este tipo de construcciones psicológicas no se sostienen de manera individual cuando quien las encarna gobierna un país. "Esa megalomanía no se sostiene sola", afirmó. En el caso venezolano, el costo de mantener esa fantasía de poder habría recaído sobre toda la sociedad, "obligada a sostener una fantasía de poder a cualquier costo".
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En ese sentido, recordó una frase atribuida al propio Maduro que refuerza esa lógica: que aquello que no lograra por la vía de los votos, lo haría mediante las armas. Para la psicóloga, esa afirmación resume el modo en que una identidad personal desbordada puede traducirse en prácticas políticas autoritarias, donde la realidad debe adaptarse al relato, aun cuando el precio sea un país entero.