El controvertido perfil de Rodolfo Barra, el elegido por Milei para liderar a los abogados del Estado

El reconocido jurista estará a cargo del equipo de abogados del Estado. Pero su pasado navega entre hechos y discusiones controversiales. Rodolfo Barra, exministro de Justicia de Carlos Menem que propuso una "ley mordaza" para periodistas y eligió renunciar en lugar de explicar las denuncias que lo señalaban como "neonazi", vuelve al ruedo.

Periodista y escritor, autor de una docena de libros de ensayo y literatura. En Twitter: @ConteGabriel

Rodolfo Barra será el nuevo Procurador General del Tesoro. Javier Milei se inclinó por un jurista de larga experiencia en el Estado, que integró la Corte Suprema de Justicia y que fue luego ministro de Justicia durante el gobierno de Carlos Saúl Menem. Su misión será ser el escudo legal del plan de reformas que pondrá en marcha el presidente desde el inicio de su gestión. Hasta podría decirse que Barra cumplirá un rol central, comparable -aunque en otras dimensiones- a las que tuvo en aquellos años, el mendocino José Rodolfo Dromi. Este último fue el cerebro de las privatizaciones con Menem, y el de las reestatizaciones con el matrimonio Kirchner.

Barra será el encargado de coordinar a los abogados del Estado. Su currículum abreviado indica que se recibió en la Universidad Católica Argentina (UCA) en 1970, es doctor en Ciencias Jurídicas y especialista en Derecho Administrativo. Con 75 años se transformará en una figura central de la estructura jurídica, ya que Milei anunció durante su campaña electoral y en los días posteriores a su elección las intenciones de introducir reformas profundas en la estructura del Estado, con un programa de eliminación de ministerios, regulaciones de diferentes organismos y un paquete extenso de leyes que enviará al Congreso Nacional.

Barra nació en Buenos Aires el 19 de diciembre de 1947, está casado y tiene tres hijos. Impulsado por justamente por Dromi, a cargo del Ministerio de Obras Públicas, se había sumado a la administración de Menem ni bien asumió el 10 de julio de 1989 para conducir el proceso de privatizaciones de empresas públicas como ENTEL, Aerolíneas Argentinas y Ferrocarriles Argentinos, entre otras, desde esa cartera. Como viceministro intervino en la elaboración de la Ley de Reforma del Estado, que se aprobó un mes más tarde.

Los olvidadizos, las nuevas generaciones, los cultores del carpe diem no recordarán, posiblemente, que la década de los años lo tuvo como uno de los hombres importantes del poder.

Fueron los años en que más trabajo estatal tuvo el abogado Barra: secretario de Obras Públicas de la Nación desde el 10 de julio hasta el 18 de diciembre de 1989, dejó el cargo para transformarse en secretario del Interior del Ministerio del Interior desde el día siguiente a su renuncia hasta el 18 de abril de 1990.

Allí fue designado juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, cargo que ejerció desde el 25 de abril de 1990 hasta el 20 de diciembre de 1993

Nueve días después de su renuncia, pasó de ser miembro del más alto tribunal del país a desempeñarse como vocal del Directorio del Instituto Nacional de Administración Pública hasta el 30 de mayo de 1994. Entonces, fue director del Proyecto de Préstamo de Fortalecimiento de la Administración de Justicia; convencional constituyente nacional, desde el 13 de mayo hasta el 24 de agosto de 1994 y, finalmente, ministro de Justicia de la Nación desde el 16 de junio de 1994 hasta el 10 de julio de 1996.


La revista Noticias dio a conocer su pasado neonazi


Esta es la fecha importante: Barra dejó de ser ministro de Justicia de Carlos Menem luego de que las entidades judías argentinas reportaran su presunta militancia filonazi y un pasado que incluiría hasta el incendio de sinagogas.

Barra no respondió a las acusaciones. Tampoco aclaró si eran ciertas o mentirosas. Renunció.

A partir de entonces Menem lo hizo: lo nombró su asesor presidencial "ad honorem" en temas inherentes "al niño por nacer". Volvió a cobrar sueldo público más tarde desde un lugar de menor exposición que el cargo de ministro o la Corte hasta que fue convocado para presidir nada menos que la Auditoría General de la Nación desde el 13 de diciembre de 1999 hasta el 1 de febrero de 2002.

Allí cultivó muchas amistades y se rodeó de otras que ya poseía: abogados que luego pasarían a formar parte de un esquema que el periodista Horacio Verbistsky se cansó de denunciar como "operadores" en favor de empresas que tenían vínculos con el Estado. De hecho, el presidente del Cels y hombre fuerte a la hora de asesorar en su apogeo a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner bautizó a Barra como "intelectual orgánico de la Patria Contratista".

Controversial


Una iniciativa impróspera suya fue generar una "Ley Mordaza" contra la prensa que no resultara afín al Gobierno.

Pero, ¿por qué hablamos de unos episodios que muchos quisieran enterrar entre las pesadillas del pasado? Porque hoy su presencia no es un fenómeno onírico, sino real: será el Procurador General de la Nación del gobierno de Javier Milei.

En 2012 otros hechos lo resucitaron: representando a la Universidad de La Matanza, en donde ejerció por concurso la docencia, Barra fue propuesto en una larga nómina de jurados para la designación de jueces.

Tanta fue la suerte, que su nombre llegó al seno del Consejo de la Magistratura en donde un episodio en torno a su proposición como jurado no  pasó inadvertido. Barra fue recusado por uno de los miembros del cuerpo, el fallecido abogado mendocino Daniel Ostropolsky quien argumentó como principal elemento su condición de neonazi, ni más ni menos, señalando que el aludido candidato a terminar siendo elector de jueces jamás explicó las denuncias que se le formularon desde las entidades judías y optó, como lo dijimos antes, por renunciar en lugar de desmentir.

Daniel Ostropolsky combatió a Rodolfo Barra por su pasado.

El Consejo dejó pasar una reunión, luego dos hasta que finalmente el 1 de noviembre de 2012, Día de Todos los Santos, la nota de Ostropolsky fue tratada y discutida.

Aquella discusión


Allí los posicionamientos de los integrantes del Consejo de la Magistratura podrían dejar boquiabierto hasta el más ducho en asuntos escabrosos: el representante del Poder Ejecutivo, Hernán Ordiales y el de las universidades, Manuel Urriza, defendieron a capa y espada la "legalidad" -echando mano a cuestiones meramente reglamentarias y sin analizar el fondo de la grave cuestión formulada por el consejero de los abogados del Interior- sostuvieron la continuidad de la candidatura a jurado de Rodolfo Barra.

¿Qué tarea le tocaría al hombre en cuestión? Jurado titular del concurso 282, destinado a cubrir un cargo en la sala I de la Cámara Contencioso Administrativo Federal de la Capital. En sus manos estaría decidir quiénes serán los jueces que tienen que investigar y determinar actos de corrupción cometidos por funcionarios públicos.

"Incendió una sinagoga en el 65", dijo en la sala Ostropolsky y agregó que perteneció a la "organización Tacuara y fue el autor de la Ley Mordaza".

Como respuesta, le ofrecieron dejarlo pasar y actuar de otra forma ante casos similares que se presenten en el futuro y que presenten la misma duda reglamentaria, vale decir, si correspondía impugnarlo ahora o había que haberlo hecho antes del momento de la discusión a la que hacemos alusión.

Dijo entonces el Diario Judicial: "Ha tenido que renunciar en 1996 como ministro por ser antisemita", remarcó Ostropolsky visiblemente ofuscado, y concluyó: "me da vergüenza la postura de la comisión". "Me da vergüenza que se invoquen argumentos como ese", retrucó Urriza y agregó que "eso es segregación cultural". "Gran mérito de Barra que siendo aristocrático y fascista está dando clases en esa universidad" agregó el presidente del Consejo en defensa de la Universidad pública y tras hacer un raconto de los extractos sociales que concurren a aquella universidad. "Barra no necesita enemigos, porque apoyan su candidatura", retrucó nuevamente Ostropolsky; a lo que Urriza, ironizando, contestó: "no le entendí, porque soy de la universidad de la Matanza", ironizó.

Ese fue el nivel del picudeo en el Consejo de la Magistratura hasta que intervino, inesperadamente, el por entonces representante de los abogados de la Capital Federal, Alejandro Fargosi, quien, a su turno, se plegó a la visión del oficialista Ordiales y de Urriza, señalando que "no coincide en lo más mínimo" ya que "no me parece excluirlo de la lista de jurados por pensar diferente".

Barra, en la agenda conservadora del también liberal Milei

Al poner en portada la elección realizada por Milei, el periodista Eduardo Menegazzi escribió en Infobae, este viernes: "Barra revalorizó durante los últimos años la experiencia y el proceso político que inició Carlos Saúl Menem, con reformas profundas que cambiaron la fisonomía y la matriz política, económica y social del país". 

Lo hizo, por ejemplo, tras la publicación del libro Los noventa, la Argentina de Menem, coordinado por Eduardo Menem y Carlos Corach, hace dos años, consignó en uno de sus párrafos: "Menem, con su revolución silenciosa (nunca fue pregonada como tal) corrigió de raíz aquella caótica situación, que ya no era producto de malos o desafortunados gobiernos sino de la estructura misma de la relación Estado-Sociedad. Menem sometió al gordo fofo a un entrenamiento y dieta intensivos, y consiguió, en poco tiempo, sin conflictos sociales y sin medidas autoritarias, un Estado delgado y musculoso que al año 1999 iba en camino seguro, aunque siempre difícil y con contratiempos, de llegar a lo que podríamos llamar una situación óptima de competitividad atlética".

En su itinerario infinito, con el gobierno de la Alianza, con Fernando De la Rúa en la Casa Rosada, Barra asumió como Auditor General de la Nación propuesto por el Partido Justicialista. En ese puesto se mantuvo hasta 2002. 

En 2020 reapareció públicamente en el debate que se dio en el Congreso sobre la Interrupción Legal del Embarazo. Se mostró como acérrimo opositor del proyecto a favor del aborto seguro y obligatorio, propuesto por el sector "celeste" que respaldaba las ideas de la Iglesia Católica. "La vida humana es de la concepción. Todo ser humano es persona. Es la ley que nos rige y debemos cumplir y respetar. La despenalización es violatoria de la Constitución y de la Convención. El Estado tiene que hacer respetar los derechos", dijo en contra de la ley que se aprobó en tiempos de Alberto Fernández y que ahora quieren eliminar algunos legisladores vinculados al nuevo presidente, como Bertie Benegas Lynch.

Se hablará sobre Barra. De eso hay que estar seguros.

Bonus track: la exposición de Barra en el Senado contra la Ley de IVE

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