Tras el escándalo de los sobreprecios, renunció Demian Reidel en Nucleoeléctrica Argentina

Uno de los principales asesores del Presidente presentó su renuncia a la presidencia de Nucleoeléctrica Argentina luego de diversas denuncias por corrupción e irregularidades en contrataciones y manejos financieros. Será reemplazado por Juan Martín Campos.

Demian Reidel presentó este lunes su renuncia como presidente de Nucleoeléctrica Argentina, la empresa estatal encargada de operar las centrales nucleares del país, luego de quedar bajo sospecha por una serie de irregularidades en procesos de contratación y administración de fondos, según confirmaron desde la agencia Noticias Argentinas. La salida del funcionario se produjo en un contexto de fuerte tensión interna y creciente presión política y sindical.

Reidel era considerado uno de los colaboradores más cercanos del presidente Javier Milei y una figura clave dentro del esquema de gestión de empresas estratégicas del Estado. Su renuncia se conoció mientras avanzan investigaciones y denuncias que cuestionan la transparencia de su gestión al frente de la compañía.

En paralelo a su dimisión, se realizó la Asamblea de Accionistas de Nucleoeléctrica, en la que se definió la conformación del nuevo directorio. Juan Martín Campos asumirá la presidencia, con Martín Porro como vicepresidente, en un intento por normalizar el funcionamiento institucional y garantizar la continuidad operativa de las centrales nucleares.

Las denuncias que derivaron en la renuncia de Reidel

Una de las principales denuncias estuvo vinculada a irregularidades en una licitación del servicio de limpieza de las centrales de Atucha, que habría implicado un sobreprecio estimado en más del 140% respecto del contrato vigente y de los valores históricos del servicio, lo que encendió alarmas dentro de la empresa.

El contrato cuestionado correspondía a la firma Limpiolux, cuyos montos no se ajustaban a la superficie real ni a las tareas requeridas. El gerente de planta de Atucha I y II elevó una denuncia ante el Comité de Integridad, advirtiendo sobre intentos de reformular informes técnicos para justificar ofertas más costosas.

El proceso licitatorio habría incluido cambios en requisitos y criterios técnicos que limitaron la competencia, además de la incorporación de la empresa adjudicataria en la etapa económica sin evaluación técnica previa, lo que generó fuertes cuestionamientos internos.

Días después, ATE denunció la compra de un software por siete millones de dólares, cuando su valor de mercado rondaría los 600.000 dólares, señalando un sobreprecio superior al 1000% y solicitando la cancelación de la operación.

A estas acusaciones se sumaron sospechas por la cancelación de deudas personales por 825 millones de pesos en un corto período, situación que fue objeto de investigaciones periodísticas. Aunque Reidel negó las acusaciones y defendió el origen lícito de los fondos, las denuncias siguieron su curso.

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