Gustavo Ng: "China utilizó el neoliberalismo para crecer, pero sin permitir que los capitalistas manejen el Gobierno"

En una entrevista de Radio Post, el periodista y referente de la cultura asiática desglosa la complejidad del gigante que asombra al mundo. De la alfabetización masiva de Mao al fin de la pobreza extrema, y de la "auto-explotación" cultural a una infraestructura que deja a Occidente "años luz" atrás.

Editó: C.Pérez

La imagen es elocuente: un buque con 7.000 autos chinos desembarcando en el puerto, reflejo de una flota propia que patrulla el globo. Sin embargo, para Gustavo Ng, periodista y director de la revista DangDai, eso es solo la superficie. En una charla profunda con el programa "A pesar de las llamas" por Radio Post, el especialista -argentino y descendiente de chinos- explicó cómo el país pasó de la miseria rural a ser una potencia que "desafía a todo el resto del planeta".

Para entender el presente, Ng pidió mirar apenas cuatro décadas atrás. "China es un país que hace menos de 50 años era un país pobre, subdesarrollado. La gente estaba en una condición mucho peor que la de Argentina. Estamos hablando del año 80", señaló.

El secreto, según explicó, fue una transición planificada: "Hizo un plan como país socialista y se alargó a producir como un país capitalista. Creció con una velocidad gigantesca; durante 30 años estuvo creciendo al 10% anual y, por otra parte, distribuyendo como régimen socialista los beneficios de ese crecimiento". Esta escala es difícil de dimensionar: "Son 1.400 millones de personas. El tamaño solo del mercado interno desafía a todo el resto del planeta".

El pragmatismo extremo: "Adoptan lo que les conviene"

Una de las mayores dudas de la entrevista giró en torno a cómo convive el comunismo con la apertura económica. Ng fue tajante: "Los chinos son socialistas, pero al estilo chino. Y son capitalistas al estilo chino. Las categorías socialismo o comunismo son para analizar la realidad, pero difícilmente sean una receta. Los chinos adoptan todo lo que les conviene".

A diferencia del modelo occidental, donde el mercado suele condicionar la política, en el gigante asiático el orden es inverso: "Es una mezcla rara porque es socialista en cuanto a que los grandes capitalistas no manejan el gobierno de China. El gobierno central maneja todas las variables de la economía. Tienen sus propias empresas estatales que compiten una contra la otra como si fuera el mercado capitalista".

Sobre la discusión actual en Argentina respecto al rol del Estado, Ng aportó una mirada disruptiva: "Acá vemos como lo contrario la tesitura de que el Estado desaparezca; para ellos es el Estado y una presencia tremenda. Pero el Estado con una presencia tremenda no impide que las empresas ganen, sino al revés: las empresas le van mejor en China que en otros países".

El factor humano: disciplina, obediencia y "auto-explotación"

Al indagar sobre el origen de esta maquinaria, Ng descartó que sea una imposición exclusiva del régimen actual: "Es absolutamente cultural. No tiene que ver con el socialismo ni con el siglo XX. China culturalmente son siglos y siglos en que el gobierno fue muy fuerte y la gente obedeció mucho. Es de todo Asia oriental".

Sobre las duras condiciones de trabajo, el periodista ofreció una definición cruda: "Yo creo que la gente se explotó a sí misma. El sentimiento de puja, de cobija, de ambición de los chinos es incomparable. Los chinos siempre quieren estar mejor, y cuando están bien quieren estar mejor". Esta ambición llevó a millones a mudarse del campo a la ciudad aceptando cualquier condición: "Hubo olas de suicidios, fue realmente grave en los principios de los 80. Pero el gobierno fue distribuyendo la ganancia y hoy la gente ya no acepta condiciones de trabajo malas; esa producción la han exportado a otros países".

El fin de la pobreza y la brecha tecnológica

Uno de los puntos más destacados fue la declaración del fin de la pobreza extrema en 2021. "Es un país de 1.400 millones de personas que no tiene pobres extremos. Por otro lado, sí hay una diferencia social que no había antes; hay una pequeña clase muy rica, millonaria", reconoció Ng.

En cuanto a la infraestructura, el asombro es total. "China es el futuro hoy. No hay ningún lugar en donde vos no veas que estás en infraestructura. Tienen una red de trenes rápidos que es la más extensa del mundo, 50.000 kilómetros. De Mendoza a Buenos Aires serían 2 o 3 horas. Estamos a años luz de eso". Ng comparó esto con la potencia del norte: "Estados Unidos no tiene ni un solo kilómetro de tren bala. Ahí es donde se entiende toda la actitud de Estados Unidos de miedo contra la amenaza".

Geopolítica: el músculo sin soldados

Finalmente, Gustavo Ng analizó la postura bélica y diplomática de Beijing. "La proyección internacional de China es a través de la economía. En este momento no hay ningún soldado chino en una guerra fuera ni adentro de China. Tampoco se mete políticamente cuando hace una inversión o otorga un crédito".

Sin embargo, aclaró que el país no es ingenuo: "Tiene un poderío militar creciente, una brutalidad. Exhiben músculo todo el tiempo. Hay una línea de bases militares de Estados Unidos apuntando contra China en el Pacífico, y ellos dicen: 'bueno, nosotros tenemos que defendernos'".

Para Ng, el vínculo de Argentina con China debe ser de curiosidad y aprendizaje: "Todo lo que producimos ellos lo venden tan feliz. Viajar a China es fabuloso, son miles de años de historia. A los argentinos los contrastes nos activan el pensamiento y le sacamos mucho jugo a eso".




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