Petróleo, Ormuz y el régimen iraní: las claves de una guerra que EEUU aún no logra cerrar
El analista internacional Damian Szvalb sostuvo en Radio Post que, aunque Teherán perdió poder en la región, todavía mantiene capacidad de presión global a través del control del estrecho de Ormuz y ataques de bajo costo. También advirtió que Estados Unidos aún no puede mostrar un triunfo claro en la guerra.
El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán sigue abierto y, aunque el presidente estadounidense Donald Trump había anticipado que se trataría de una guerra breve, el desenlace todavía es incierto. Según explicó el analista internacional Damián Szvalb, el mandatario norteamericano había planteado un plazo de "cuatro o seis semanas" para resolver la crisis, un período que todavía no se ha agotado pero que comienza a mostrar tensiones en el terreno.
En diálogo con el programa "A pesar de las llamas" por Radio Post, el especialista sostuvo que Trump había diseñado una estrategia de intervención limitada. "Él tenía en su cabeza un esquema de ‘golpear y salir'. No quería meterse en una guerra", señaló.
Sin embargo, el escenario actual obliga al presidente estadounidense a tomar decisiones más definidas. "Ahora está en una etapa en donde tiene que salir de la guerra más temprano que tarde y demostrar con un triunfo contundente que se va con algo", explicó.
El control del petróleo, la clave del conflicto
Ese "algo", según Valdés, está vinculado al control del estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del planeta.
"Irán tomó como estrategia principal controlar ese estrecho, por donde pasa el 20% del petróleo mundial", indicó. El impacto de esa disputa ya se refleja en los mercados energéticos: "El petróleo llegó a cotizar cerca de 100 dólares el barril".
En medio de la tensión, Trump lanzó en los últimos días nuevas amenazas contra Teherán. El mandatario advirtió que si Irán no libera el paso marítimo "se va a desatar el infierno".
Para el analista, las próximas horas serán decisivas. "Puede haber algún tipo de negociación en marcha", afirmó.
Un Irán debilitado, pero aún peligroso
Szvalb remarcó que Irán llega a esta guerra con menos capacidad que en años anteriores. Los grupos aliados que operaban en la región, como Hezbollah o Hamas, también han sufrido fuertes golpes.
"Irán ha quedado muy debilitado. Perdió parte de su preponderancia en la región", explicó.
Sin embargo, advirtió que el país todavía conserva capacidad de daño. "Estados Unidos todavía no puede decir que ganó y terminó la guerra", sostuvo.
La carta política que puede usar Teherán
Otro elemento que complica el escenario es la narrativa política del conflicto. Según el analista, Estados Unidos e Israel iniciaron la ofensiva con el objetivo de provocar un cambio de régimen en Irán.
"Eso todavía no sucedió y es muy difícil que suceda", afirmó.
En ese contexto, si el gobierno iraní logra mantenerse en el poder, podría presentar ese resultado como una victoria. "Mientras el régimen siga en pie, ellos van a poder decir que ganaron", explicó.
La negociación que busca Trump
En paralelo a las operaciones militares, Washington intenta abrir un canal político dentro del propio régimen iraní.
"Trump está buscando alguien del régimen que pueda sentarse a negociar con ellos", dijo Valdés.
El especialista comparó esa estrategia con la política aplicada por Estados Unidos en Venezuela. "Está buscando su Delcy Rodríguez", afirmó.
Si ese interlocutor aparece, Trump podría presentar el resultado como una flexibilización del régimen iraní.
"Quizás no lo cambie completamente, pero podría decir que el régimen se moderó", explicó.
La vida dentro de Irán
Mientras tanto, la información que llega desde el interior del país es limitada. Según el analista, el gobierno iraní ha reforzado los mecanismos de control.
"Hay muy poca información. Internet está cortado desde que empezó la guerra", señaló.
Además, el sistema represivo sigue activo. "El régimen profundizó la represión apenas comenzaron los bombardeos", explicó.
El conflicto también impacta en la población civil, que atraviesa un creciente desgaste por la prolongación de la guerra.
El impacto en Argentina
Consultado sobre la posición del gobierno argentino, Szvalb señaló que existe un alineamiento claro con Estados Unidos e Israel.
No obstante, recordó que la relación entre Argentina e Irán tiene antecedentes particularmente sensibles.
"Irán no es cualquier país para Argentina", subrayó.
El analista recordó que el régimen iraní fue señalado por la justicia argentina en los atentados contra la Embajada de Israel en 1992 y la AMIA en 1994, que dejaron más de 100 víctimas.
En cuanto al riesgo actual para el país, consideró que no necesariamente es mayor que en otros momentos. "Imagino que los sistemas de seguridad están con las alertas al máximo", concluyó.