Tras 6 años de papado argentino, siguen prometiendo "luz" en las cuentas del Vaticano

Un listado de reformas que quiere y no puede imponer el papa Francisco, Jorge Bergoglio. Y la lista de clientes que tiene "el Banco de Dios", el IOR (Instituto de Obras de Religión).

La operación inmobiliaria con el dinero recaudado para obras de caridad ("el obolo") es "opaca" y por eso la magistratura vaticana "hará luz" sobre la cuestión, dijo el secretario de Estado Vaticano, cardenal Pietro Parolin, tras la presentación del último libro de Darío Viganò, titulado 'El cine de los Papas. Documentos inéditos de la Filmoteca del Vaticano'.

Uno y otro. 

Uno y otro. 

Los tiempos de unos y otros. Lo cierto es que no bien inició su gestión al frente de la Iglesia y el Estado Vaticano, el argentino Jorge Mario Bergoglio inició una serie de reformas que fueron resistidas por los sectores tradicionales. La mayoría, no ha concluido ni se han asentado. Pero ya lleva seis años de gobierno, dos más que el argentino Mauricio Macri quien alega los mismos motivos para su fracaso. La diferencia es que al Papa no se lo somete a elecciones y puede seguir con sus reformas sin que nadie le corte ese camino.

En 2013, cuando inició su gestión, comenzaron a difundirse las cuentas de la banca vaticana, como lo mostró Rome Reports en aquel momento:

Recién este año Bergoglio/Francisco consiguió aprobar y difundir los nuevos estatutos de la banca a su cargo.

Los santos banqueros. La denominada reforma anticorrupción fue firmada el 8 de agosto por el Papa y tiene el objetivo de "paliar eventuales problemas de vigilancia y de transparencia alrededor del IOR". Este instituto fue instituido por Pío XII el 27 de junio de 1942 y nunca dejó de ser epicentro de escándalos, que han incluido "suicidios" y asesinatos, entre muchos otros delitos. Juan Pablo II en 1990 le dio el organigrama y las finalidades actuales.

El origen. El instituto que se remonta a la "Commissione ad pias causa" constituida por León XIII en 1887, ahora contará, por voluntad del papa Francisco, con un Auditor Externo que es nombrado por la Comisión de Cardenales a propuesta de la Junta de Superintendencia y desempeña sus funciones por un período de tres ejercicios económicos consecutivos, renovable una sola vez.

Cómo funciona. El Auditor Externo, según los nuevos estatutos, es responsable de la auditoría legal de las cuentas: expresa "su opinión sobre los estados financieros", "examina todos los libros y documentos contables, se lee en el punto 9 del quirógrafo.

Qué agregó Francisco. El Papa sistematizó y creó un marco legal de los cambios que desde 2013 se han venido efectuando al interno de la institución. De esta manera, el IOR cuenta con 4 grandes estructuras para garantizar la transparencia y los mecanismo de control: 

  1. La Comisión de Cardenales, 
  2. el Consejo de Superintendencia, 
  3. el Consejo de Administración,
  4.  y el Prelado, nombrado por cinco años por la Comisión de Cardenales y ahora confirmado una sola vez.

Banca ética. El nuevo Estatuto especifica en detalle la tarea de nuevo Prelado, que consiste en promover la "dimensión ética" de los administradores y empleados para que su trabajo sea coherente con los principios católicos y la misión del Instituto, manteniendo intercambios constantes con todo el personal del IOR.

Dedicación exclusiva. En la reforma, también se exige al personal del Instituto, "la obligación de exclusividad de empleo", es decir, "no podrán ejercer ninguna otra actividad administrativa y/o consultiva, ya sea remunerada o gratuita, ni realizar ninguna actividad comercial, ni participar de ninguna manera, ni dentro ni fuera del Estado de la Ciudad del Vaticano".

La sede del IOR.

La sede del IOR.

Dónde funciona. El Instituto tiene una única sede en la Ciudad del Vaticano, no tiene filiales. Por tanto, no se considera un banco. La responsabilidad de la custodia de los bienes recibidos se rige no sólo por las normas del Estado de la Ciudad del Vaticano, el Estatuto (reformado por Francisco) y el Reglamento de aplicación; sino también por las normas del Derecho Canónico.

El Balance. En junio el IOR publicó el balance del año 2018, que registró un beneficio de 17,5 millones de euros (frente a los 31,9 millones de euros de 2017): una suma entregada al Papa. El resultado, informó Vatican News, aunque muy inferior al del año anterior -especificó un comunicado del Instituto- se logró "a pesar de las fuertes turbulencias de los mercados" y "de la persistencia de los tipos de interés todavía muy baja". Según el informe de 2018, el Instituto IOR cuenta con 14.953 clientes, divididos en: órdenes religiosas (53%), departamentos de la Curia Romana, oficinas de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano y nunciaturas apostólicas (12%), conferencias episcopales, diócesis y parroquias (9%); cuerpos de derecho canónico (8%), cardenales, obispos y clérigos (8%), empleados y pensionistas del Vaticano (8%); otros sujetos, incluyendo fundaciones de derecho canónico (2%).

Francisco, el argentino típico: quiere y no puede

El referente de un importante sector político argentino, el que ganó las elecciones el domingo pasado, es un pontífice que reina en un lugar sin democracia y, así y todo, pudo cambiar de buenas a primeras a la conducción del Instituto de Obras de Religión (IOR), conocido como Banco Vaticano, poniendo al frente a reconocidos hombres de la banca y la religión, y sometiendo a escrutinio exterior sus cuentas.

Pero no fue suficiente. Ahora se supo del nuevo escándalo que implica usar dinero para los pobres en operaciones inmobiliarias de los ricos, en la propia cara del papa Francisco.

El cardenal Parolin hoy, consultado sobre cuál es su punto de vista sobre cómo fue administrado el dinero del escándalo, respondió sin embargo: "Yo creo que fue bien administrado".

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