Leé un fragmento de "Los 70" de Ceferino Reato y anotate para estar en la presentación del libro

La Cátedra Alberdi, la Universidad del Aconcagua, la Fundación Libertad y Memo invitan a la presentación del libro "Los 70. La década que siempre vuelve".

El próximo martes 17 de noviembre a las 18, en un encuentro online del que se puede participar libremente, el periodista Ceferino Reato presentará su nuevo libro: "Los 70. La década que siempre vuelve".

Es una invitación abierta de Memo y la organización corre por cuenta de la Universidad del Aconcagua, la Cátedra Alberdi y la Fundación Libertad.

La historia definitiva sobre los '70: la década en la que la Argentina llegó a naturalizar la violencia política y vivió horrores que aún estremecen. Toda la verdad sobre Perón, la guerrilla, la dictadura, los desaparecidos y las otras víctimas desde un punto de vista objetivo que presenta los hechos y se abstiene de interpretaciones simplistas.

Para participar, enviá un correo pidiendo tu inscripción a extensiónfcej@uda.edu.ar o hacé clic en la imagen de abajo:

Empezá a leer el libro: un fragmento

Introducción
AÑOS VIVOS

Lo correcto políticamente evita el peligro del descalabro, pero nos inunda de gris. Si todo está marcado por el cálculo, cualquier idea de iluminación es ilusoria.

Héctor Schmucler, semiólogo e intelectual argentino, mayo de 2005.

La Historia no se hace con un objetivo político (o si no, es una mala Historia), sino con la verdad y la justicia como únicos imperativos.

Aspira a la objetividad y establece los hechos con precisión.

Tzvetan Todorov, semiólogo, filósofo e historiador búlgaro francés, 7 de diciembre de 2010.

Unos y otros, revolucionarios y futuros represores, se parecían en algo: todos salían a la calle con la arruga puesta.

El personaje de la novela Antes del diluvio, de Mario Paoletti, sobre la convulsión social y política antes del golpe de Estado.

¿Por qué a los argentinos nos interesan tanto los 70? ¿Cuál es el atractivo de aquellos años de pasiones enfrentadas que despertaron sueños colectivos que aún hoy siguen provocando admiración y entusiasmo, pero que terminaron consumidos en la sangre, el fracaso y la frustración?

Hay muchas respuestas posibles; en parte, dependen del lado en el que cada uno se ubica en aquella época, ya sea por recuerdos propios o ajenos. Es historia, pero es historia viva porque sigue involucrándonos en el presente, como reflejo y aparente origen de las grietas que hoy nos atraviesan, aunque las divisiones fratricidas vienen desde hace mucho más tiempo, al menos desde nuestras luchas civiles, apenas después de la Revolución de Mayo.

Tanta vivacidad nos enciende, nos seduce. Hay, además, una razón que parece una frivolidad pero no lo es tanto. Nuestra historia no es, ciertamente, una espiral de progreso, un encadenamiento de éxitos, y sin embargo no ha sido nunca una historia gris, de gente aburrida. Aun en ese marco, los 70 se recortan como la época más atractiva, un set por el que desfilan escenas que parecen surgidas de la imaginación de libretistas geniales.

En mi opinión, los 70 nos siguen atrayendo tanto porque fueron una época en la que casi todos los argentinos se sintieron involucrados -algunos más, otros menos- en tres proyectos de país bien definidos, tres patrias como se decía entonces y se recuerda ahora: la Patria Socialista, la Patria Peronista y la Patria Militar.

"Patria" es la palabra precisa para definir los ideales, la entrega sin cálculos, la garra militante con la que esos proyectos fueron encarados, siempre al límite, creyendo que el cielo podía ser tomado por asalto, en una secuencia inevitable de acciones sobre las que ya no había nada para reflexionar porque la verdad había sido revelada y estaba al alcance de los elegidos.

A pesar de hallarse mortalmente enfrentadas, el 25 de mayo de 1973, dos esas tres patrias fueron vivadas en la Plaza de Mayo por centenares de miles de argentinos felices debido a la vuelta del peronismo al gobierno; terminaban casi dieciocho años de proscripción.

-¡Perón, Evita, la Patria Socialista! -cantaban los montoneros, los más barulleros y numerosos.

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