Día del Animal: el vínculo con mascotas, clave para la salud y el bienestar
Especialistas destacan que cuidar a perros y gatos no solo mejora su calidad de vida, sino que también impacta en la salud física, emocional y social de las personas.
Cada 29 de abril se conmemora en la Argentina el Día del Animal, una fecha que recuerda al abogado y pionero del proteccionismo animal Ignacio Lucas Albarracín. A cien años de su fallecimiento, la jornada invita a repensar el lugar que ocupan los animales de compañía en la vida cotidiana y cómo ese vínculo impacta en la salud humana.
Lejos de limitarse al afecto, la relación con perros y gatos tiene efectos comprobados en el bienestar integral. Diversos estudios coinciden en que la convivencia responsable no solo favorece a los animales, sino que también aporta beneficios físicos y emocionales a las personas.
Uno de los efectos más reconocidos es la reducción del estrés. Interactuar con una mascota estimula la liberación de serotonina y dopamina, neurotransmisores asociados al bienestar. Organizaciones como American Heart Association señalan que la gran mayoría de quienes conviven con animales recurre a ese vínculo como una forma de alivio emocional y compañía frente a la soledad.
En el plano físico, también hay impactos concretos. Investigaciones de la Universidad de Harvard muestran que quienes tienen mascotas suelen registrar menor presión arterial y niveles más bajos de colesterol y triglicéridos. En el caso de los perros, los paseos diarios implican un aumento en la actividad física: en promedio, sus dueños caminan unos 20 minutos más por día que quienes no tienen animales.
Esa mayor movilidad contribuye a prevenir enfermedades vinculadas al sedentarismo. Desde la Universidad de California en Davis destacan que más del 60% de los dueños de perros alcanza los niveles de ejercicio recomendados semanalmente.
El vínculo con los animales también favorece la vida social. Salir a pasear, visitar parques o espacios públicos facilita el contacto con otras personas y ayuda a evitar el aislamiento, un factor de riesgo para la salud mental.
En la infancia, la convivencia con mascotas fortalece valores como la empatía y la responsabilidad. Además, contribuye al desarrollo emocional, mejora la autoestima y puede ayudar a regular el estrés. En adultos mayores, en tanto, la presencia de animales funciona como un sostén afectivo que reduce la sensación de soledad y promueve una rutina activa, incluso con efectos positivos en enfermedades como el Alzheimer.
Otro de los beneficios señalados por especialistas es la mejora del bienestar emocional. El contacto con perros y gatos favorece la liberación de oxitocina, una hormona vinculada al apego y la calma, lo que genera entornos más relajados y vínculos más sólidos.
Además, el cuidado cotidiano de una mascota -alimentación, higiene, ejercicio- estructura la rutina diaria y fomenta hábitos saludables, aportando organización y motivación en la vida de las personas.
En paralelo, crece la presencia de animales en los hogares. De acuerdo con datos de la Encuesta Anual de Hogares, en la Ciudad de Buenos Aires la tenencia de perros y gatos aumentó 9,3 puntos porcentuales entre 2003 y 2022, con más de 860.000 animales registrados en ese último año.
Este fenómeno refleja un cambio cultural: las mascotas pasaron de ocupar un lugar periférico a integrarse plenamente en la dinámica familiar. Sin embargo, especialistas advierten que este proceso requiere responsabilidad. Reconocer sus necesidades específicas -alimentación adecuada, actividad física, estímulos y límites- es clave para garantizar su bienestar.
En ese sentido, el desafío no es solo brindar afecto, sino construir un vínculo equilibrado y consciente. Porque cuidar a los animales también es, en definitiva, una forma de cuidar la salud de toda la sociedad.