THADI, rompiendo barreras para la integración
La innovación no siempre nace de la tecnología: a veces surge de una mirada distinta sobre las personas y la comunidad. En esta entrega de Mendoza, tierra del conocimiento, la historia de THADI -una institución mendocina pionera en inclusión real- muestra cómo el diseño, la gestión y, sobre todo, la humanidad pueden derribar barreras que durante décadas parecieron naturales. Desde Carrodilla, Luján de Cuyo, un proyecto social con más de sesenta años de trayectoria demuestra que integrar no es adaptar a la fuerza, sino construir espacios donde todos puedan participar plenamente.
La innovación generalmente viene de la mano de nuevas tecnologías, sin embargo, en este caso quiero mostrarles como también se puede vincular con proyectos sociales y con historias de mendocinos dignas de ser contadas.
En el corazón de La Carrodilla, Luján de Cuyo, se encuentra la institución de la que les quiero hablar, un lugar donde todo ha sido pensado e implementado para "incluirnos a todos", donde se puede circular cómodamente con una silla de ruedas por todos lados, donde las actividades son diseñadas para que todos puedan disfrutar y participar incluso estaciones de gym que no tienen nada que envidiar a los mejores gimnasios funcionales de la provincia.
Arquitectura edilicia, actividades, parques y hasta el más mínimo detalles al servicios todos verdaderamente diseñados para que puedan ser usados por cualquier persona.
Me refiero a THADI, Taller Hogar Actividades Diferenciales, constituido en 1962 cuando las personas con discapacidad no tenían prácticamente participación activa en la sociedad.
Afortunadamente hemos avanzado mucho como sociedad desde los sesenta sobre la inclusión, sin embargo, pese al cambio de milenio, aún nos falta mucho por aprender, y les digo honestamente que está visita fue una de las experiencias de mayor aprendizaje de mis últimos años.
Para empezar, ¿qué es la discapacidad, todos somos perfectos?... Una enfermedad, una lesión, un accidente o simplemente la edad pueden ser causa de una discapacidad temporal o permanente. Por mencionarles algunas de las mías, a mis 53 años no podría estar escribiendo este artículo sin usar mis lentes, sin ellos la pantalla y teclado se vuelven borrosos y soy incapaz de tipear sin su ayuda. Una barrera es algo que impide a una persona realizar una tarea, hay "barreras" por todos lados, por mencionar algunas muy comunes: una escalera para quien tiene movilidad reducida, un semáforo peatonal sin sonido para quien no tiene plena su capacidad visual, un pasillo estrecho, un baño sin apoyos, una puerta pesada, un estante alto, una herramienta difícil de manipular, y puedo seguir casi infinitamente.
Recorriendo THADI aprendí que las personas son nombradas por su nombre no por capacidades o falta de ellas, no se consideran personas especiales ("No somos especiales, especiales son las pizzas"), vean este video, son simplemente personas como vos o como yo:
La visión respecto a la discapacidad fue cambiando en el tiempo, las instituciones más antiguas, muchas de ellas de origen religioso, los mantuvieron aislados. Luego, en años posteriores, se les dió una mirada "médica", considerándolos de alguna manera enfermos crónicos, este tampoco es el enfoque correcto, también genera segregación, es el que aún persiste en muchos sentidos, de hecho THADI se financia principalmente de ingresos por las prestaciones que brinda en muchos de los casos cobrandole estos servicios a obras sociales. Tampoco son pacientes internados en un hospital, no están enfermos, son personas que enfrentan diariamente más barreras para poder integrarse.
Son personas que viven ambulatoria o permanente en una comunidad que los acoge con un gran equipo humano y con infraestructura edilicia e intelectual para que todos puedan participar. El modelo "social" es un enfoque al se tiende actualmente que busca la valoración y el respeto a las diferencias. Reconozco que hasta no conocer este lugar no era capaz de entender la complejidad de los problemas y la sencillez y naturalidad con que los resuelven en THADI.
Para recorrer brevemente su historia permítanme un repaso cronológico de sus actividades más destacadas:
1962 - Se funda THADI por Fany Cebreros de Arra y Azucena Bassy junto a un grupo de padres.
1963 -Hacen el primer taller y alquilan una casa en Patricias Mendocinas 1926 de Ciudad.
1970 - Se mudó a San Martín 1736 de Godoy Cruz, y luego compró su casa propia en San Martín 8317 pero de Carrodilla. Volviendo a este un edificio funcional y moderno.
1971 - Abre el primer pabellón del predio actual.
1978 - Inauguran el segundo pabellón.
1986 - Recibe 13 internos tras el cierre del instituto del gobierno Jorba de Funes que funcionaba en Álvarez Condarco.
1988 - Convenio de internación con PAMI.
1991 - Se construye edificio en calle Perú y Paraguay pensado para niños.
1993 - Inauguran el Centro Educativo Terapéutico.
1998 - Se inaugura el nuevo edificio para Centro de Día.
2000 - Se inauguran nuevos dormitorios para el hogar.
2008 - Modernización edilicia con dependencias más acogedoras y amplios pabellones.
2010 - Ley de Salud Mental con nuevas posibilidades de inclusión.
2012 - Se compran terrenos en calle Carrodilla para edificio nuevo para Centro que se inaugura en 2022.
2015 - Inauguran Centro Vespertino para personas con padecimientos de Salud Mental.
2020 - Aislamiento por la pandemia manteniendo nuevas maneras de encuentro.
2022 - Reapertura y reencuentro con edificio nuevo y moderno.
Desde su fundación no buscan vivir de la caridad, no tienen aportes del gobierno nacional, provincial o municipal, sus ingresos son en base a sus prestaciones y servicios con una "Gestión sobresaliente de recursos", con un personal del orden de 150 personas empleadas en relación de dependencia, con profesionales especializados, y realmente con un servicio "5 estrellas" .
La inclusión real que la comunidad de THADI logra es fruto de muchos años de aprendizaje, no es forzada como se intentó imponer en el 2008. Si bien, en Argentina esto fue un punto de inflexión cuando nuestro país ratificó la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y cambió de manera definitiva su mirada: la discapacidad dejó de entenderse como un problema individual y pasó a pensarse como el resultado de barreras sociales, educativas y culturales. La inclusión se convirtió en un derecho y en una obligación del Estado.
Ese cambio, profundamente valioso, no siempre fue acompañado por los recursos, la formación y los tiempos que el sistema necesitaba. En la práctica, muchas escuelas y organizaciones se vieron empujadas a "incluir" sin contar con apoyos suficientes, lo que generó tensiones, resistencias y la sensación de una inclusión impuesta más que construida.
Así nació la idea de "inclusión forzada": no como una figura legal, sino como una crítica a una implementación que, en algunos casos, prioriza el cumplimiento formal del nuevo paradigma por sobre la calidad real de la experiencia educativa y social de las personas con discapacidad.
A casi dos décadas, el desafío sigue siendo el mismo: pasar de la inclusión declarada a la inclusión efectiva, donde el derecho se traduzca en apoyos concretos, decisiones persona a persona y trayectorias verdaderamente significativas, son personas Claudia, Juan, María, no un DNI.
"Las sociedades necesitan tiempo para cambiar, es un tema de mentalidad generacional" frase con lo que termina explicandome respecto a la inclusión forzada, Mabel Caviglia, una de las referentes histórica, ella junto a María Teresa Gomez, fueron las que cambiaron el paradigma de ingresos de THADI, dejando de vivir de la caridad, para cobrar por los servicios que prestan.
Junto a Mabel recorrí las instalaciones, a su paso saluda por su nombre y con un cariñoso beso a cada uno de los residentes. Agradezco haber podido no solo visitar las instalaciones, sino, sobre todo, haber conocido y conversado con su gente tanto a los residentes y concurrentes, como a profesionales y trabajadores.
La inclusión es realmente formar parte de la comunidad como un miembro pleno, es acompañamiento con apoyo pero sobre todo con continuidad, ¿En tu casa podría vivir una persona en silla de ruedas? ¿Cuándo fue la última vez que compartiste o celebraste tu cumpleaños con alguien con discapacidad?
Gracias Mabel y Paola Pedroza (presidente actual) por explicarme que la inclusión no es una palabra de moda sino un estilo de vida. Gracias Claudia Navarta (residente en el hogar permanente) por ser un ejemplo a seguir, también agradezco a Patricia Navarta (miembro de la Comisión Directiva) por darme la oportunidad de conocer la institución y por supuesto no puedo dejar de agradecer y felicitar a todo el personal y directivos de THADI.
Trabajemos para construir soluciones universales en un mundo para todos, ayudemos a romper las barreras que dificultan la inclusión real.