Cristina y Alberto, mamá y papá (en 100 palabras)
Ambos mandatarios se han proclamados madre y padre de los argentinos, poniéndose en un rol superior a todo el resto, lo que incluye al resto de los poderes del Estado. No es una cuestión menor ni hay por que aceptarlo como un mensaje cándido.
"Me siento la madre del país y de todos los argentinos", dijo Cristina Kirchner en 2014.
"Soy como el papá que le dice al nene 'no te asomes por la ventana' y el nene no entiende por qué no lo dejan", pronunció Alberto Fernández hace días.
Pero una república democrática no necesita tener padres, sino autoridades temporales, con alternancia, plan de gobierno. El Poder Ejecutivo no está solo en esto. No hay familia, sino instituciones.
El paternalismo hunde los roles del Congreso y la Justicia, el equilibrio del poder, bajo una imagen cándida pero atroz: no somos niños sino ciudadanos.
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