Condenaron a una bodega de Mendoza por la muerte de un niño

La bodega Peñaflor fue demandada por la familia de un niño que cayó a un canal de riego y murió. El hecho sucedió en 2016.

Gabriela Guilló

La Bodega Peñaflor, de Mendoza, fue condenada por la muerte de un niño y deberá pagarle a la familia más de $3 millones. Desde la empresa apelaron el fallo y ahora esperan la respuesta de la Cámara.

Condenan a un reconocido enólogo y un socio a pagar casi $100 millones a una bodega

El hecho ocurrió en abril del 2016 cuando el niño de 4 años se encontraba en la casa de un familiar, ubicada en la ruta 60 y Maza de Maipú cuando en un descuido cayó al canal de riego Morales Villanueva y murió como consecuencia de asfixia por sumersión.

Debido a que el canal era lindante a las propiedades que pertenecen a la reconocida bodega, los padres del pequeño realizaron una demanda civil solicitando una indemnización por su muerte.

Los progenitores aseguran que el lugar carecía de las normas de seguridad mínimas, ya que no estaba cercada ni resguardada por vallas. Asimismo, afirman que dos terrenos estaban unidos por un puente de hormigón, sin baranda ni medidas de seguridad.

Por otro lado, tras el accidente, los propietarios realizaron obras de cerramiento de los terrenos, cercando el canal. Las mismas obras si se hubiesen realizado con anterioridad, no hubiese ocurrido el fatal accidente.

La defensa de los acusados asegura que el canal y el puente son propiedad del Estado -de Irrigación y Vialidad- y que los mismos no son utilizados por él. También responsabiliza a los padres ya que su defensa plantea que un niño de 4 años no debería estar caminando sin supervisión por la zona.

Por su parte, la jueza en primera instancia hizo parcialmente lugar a la demanda y condenó a Bodega Peñaflor a pagarle a los progenitores $994.000 más intereses -la cifra supera los $3 millones- por los daños y perjuicios sufridos por la muerte de su hijo.

En el fallo, la jueza  Alicia Gertrudis Boromei tomó una frase del sociológo Sygmunt Bauman: "No podemos ser humanos sin seguridad y libertad, poero no podemos tener ambas a la vez y ambas en cantidades que consioderemos plenamente satisfactorias. Esa no es razíon para dejar de intentarlo (...) Pero la seguridad sin libertad equivale a esclavitud, mientras que la libertad sin seguridad, equivale a estar abandonado y perdido".

Por su parte, Bodega Peñaflor apeló el fallo y el caso permanece en la Cámara esperando sentencia.



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