¿Existe el síndrome del bebé olvidado en el coche?

La muerte de un niño de 3 años luego de ser olvidado por sus padres durante 6 horas, en la ciudad de Neuquén, llamó la atención una vez más sobre éste tipo de casos donde no parece existir una explicación sobre las causas

Gennaro de 3 años murió el pasado 19 de marzo como consecuencia de las secuelas que le provocó haber estado 6 horas encerrado en el auto porque su papá se olvidó de llevarlo a la guardería y se fue a trabajar en la ciudad de Neuquén. 

En este caso, la investigación judicial hasta ahora indica que fue una negligencia y no hubo intención de dañar al bebé, por lo que está evaluando si el caso puede ser encuadrado en el artículo 106 inciso 3 de la aplicación de la "pena natural". Este criterio se da en marco de que la persona que pudiera ser responsable (en este caso, los padres) sufre un "grave daño físico o moral". Uno de los antecedentes que mencionaron desde la fiscalía fue el caso de la madre que le dio dióxido de cloro a un niño en plena pandemia.

Hasta ahí la noticia, ahora el olvido de un hijo en un auto es más común de lo que parece, y tal vez, lo peor de todo, es que no puede ser encuadrado en un patología como para diagnosticar y tratar.

Desde al menos 10 años, diversas investigaciones médicas vienen dando cuenta de la frecuencia de este tipo de hechos, donde casi todos los padres interrogados por el olvido relatan que creyeron firmemente haber dejado a los chicos en la guardería o simplemente no registraron que el niño estaba en el asiento trasero del auto.

Poner la cartera al lado del bebé, o un juguete en el asiento de adelante podría ayudar a evitar estos olvidos, ya que podría tratarse de un fallo de la memoria


Explicación neurocientífica

El psicólogo y neurocientífico David Diamond, de la Universidad del Sur de Florida, en Estados Unidos,donde la reiteración de casos dio como resultado que se bautizara a este tipo de episodios como síndrome del bebé olvidado en el coche, explica que "incidentes de este tipo no son causados por negligencia, sino por cambios en la rutina y la forma en que funciona nuestro cerebro y la memoria".

La investigación de Diamond está centrada en el funcionamiento de los ganglios basales que operan a nivel subconsciente, es decir, permiten utilizar habilidades ya adquiridas o información almacenada en el pasado sin tener que pensar activamente en ellas.

"Los ganglios basales son nuestro piloto automático. Nos permiten, por ejemplo, conducir sin pensar en los movimientos de los pedales o la ruta exacta al trabajo", sostiene el neurocientífico. Al mismo tiempo, también usamos con frecuencia el hipocampo y la corteza frontal, que se encargan de procesar y retener nueva información.

Este sistema de memoria es completamente diferente e independiente del primero, según Diamond. Mientras los ganglios basales funcionan de forma automática, el hipocampo necesita ser activado conscientemente para que los datos almacenados puedan volver a formar parte de nuestros pensamientos.Esto se puede hacer a través de un recordatorio por escrito o un factor externo, pero en algunos casos simplemente no sucede.

"En cierto modo, los ganglios basales y el hipocampo compiten dentro de nuestro cerebro. Y cuando una madre o padre olvidan a su hijo en el auto, significa que el hipocampo ha perdido la batalla", explica Diamond.

Este tipo de situación le puede pasar a cualquiera, pero los padres que están estresados o con falta de sueño, algo muy común en los primeros meses de un bebé, son aún más propensos. En situaciones de cansancio y nerviosismo, el hipocampo se daña, pero los ganglios basales siguen funcionando con normalidad, explica Diamond en su investigación.



¿Comportamiento social?

Sin embargo, para el doctor Manuel Vilapriño, titular del programa de Salud Mental de la provincia no todo tiene que ser causado por una patología, sino más bien puede tratarse de un comportamiento social, que por supuesto repercute negativamente en el psiquismo, y puede tener más relación con el marcado individualismo que se vive actualmente.

"Realmente habría que ver las variables, escuchar a los padres, pero lo llamativo del caso es el desprendimiento del afecto en relación a un hijo", indica tras aclarar que cuando surgen estas noticias siempre se trata de explicar desde un cuadro patológico. Por ejemplo, si fuera una persona psicótica, que muestra un aplanamiento emocional se puede pensar en un olvido así porque no hay un juicio crítico conservado, no se puede distinguir lo que está bien o lo que está mal.

Pero señala: no es el caso hasta donde conocemos por lo que "el sólo hecho de bajarse del auto, irse a trabajar y olvidar 6 horas al chico, habla de una desconexión con lo afectivo severísima. Eso nunca puede ser considerado una condición normal en salud mental, hay una anormalidad absoluta, no es solamente el hijo, sino la pérdida del contacto con el otro, con la existencia del otro. Mucho más grave porque es un niño, lo que implica el otro y por lo tanto nuestro psiquismo se enfoca en ese otro ser humano. Por lo tanto, que sea un hijo es más todavía todo lo que enfocas, en tu psiquismo respecto de ese otro. Ahora, aunque no fuera un hijo, es la pérdida absoluta de la empatía.

Por último, detalló que si "hablamos que el psiquismo y la mente, a lo largo del tiempo van evolucionando, y ahora hablamos de cuadros que no eran descriptos. Hace 20 años no escuchabas esto, pero no hay que patologizar todo, puede ser comportamientos más sociales que por supuesto es muy preocupante y que por supuesto está afectando al psiquismo de una manera u otra. Esto pasa, como pasan otras cosas, por el tremendo individualismo que está existiendo en el ser humano, en el sujeto humano que se ve en otra cosas, esto sería como algo bizarro, grosero".



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