Opinión

Cómo las leyes laborales frenan la creación de nuevos puestos de trabajo

El empresario mendocino Flavio Kristich se planta en contra de las restricciones que la legislación laboral centralizada en Buenos Aires impone en Mendoza, con una realidad diferente.

Flavio Kristich

Mendoza podría tener mejores condiciones laborales para sus trabajadores y para los empleadores. La comunidad empresaria tendría la posibilidad de incentivar con mucha más claridad que en el ombligo de las cosas, que es Buenos Aires, la creación de muchísimos puestos de trabajo. 

Hay una traba muy grande que hay que destrabar: las leyes laborales, la industria del juicio, los acuerdos espúreos que le sacan recursos a los que crean trabajo real y que se transformaron en obligaciones legales en algún momento. 

El mundo cambia todo el tiempo. En el país, no es lo mismo generar trabajo o trabajar en Mendoza, que en Buenos Aires, en el norte o sur. Cada lugar tiene sus oportunidades y si no son aprovechadas en el tiempo justo, se pierden. Cada oportunidad perdida es un viaje en reversa, vamos para atrás todo el tiempo. Y hay que terminar con eso, con decisión. 

En esa derrota vivimos los mendocinos. Pero podríamos estar contando todo lo contrario. Nos frena una incapacidad del sistema nacional de permitir el desarrollo de cada región o provincia de acuerdo a sus propias particularidades. 

Hay grupos de poder que quieren seguir controlándolo todo. No se trata de monstruos fantasiosos sino de verdaderos sistemas que son defendidos y alimentados por quienes se alimentan del fracaso del resto. 

En Mendoza hay un mundo empresario distinto, emprendedor, dinámico, que no se cuelga de la teta del Estado y que apuesta por Mendoza. Empresarios con mentalidad empresaria, lo que implica y riesgos asumidos, con sus hijos aquí y amor por este lugar. 

¿Por qué no podemos cumplir con nuestra misión, sueños o propósitos? ¿Por una legislación nacional que es solo de Buenos Aires? Los empresarios no somos legisladores, pero los votamos. Necesitamos que tengan la fuerza y el coraje para revertir la situación. Mientras más se demoren, peor estaremos.

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