Entrevista

Zuleta Puceiro y el poder que tiene Cristina Kirchner: "Fernández es como un primer ministro de una monarquía"

El analista político se explayó a fondo sobre las razones de las disputas internas del peronismo en torno a temas como la negociación por la deuda, la economía o la seguridad. Definió al presidente Alberto Fernández como una persona sin votos y con una tarea específica que cumplir, encargada por otros.

Periodista y escritor, autor de una docena de libros de ensayo y literatura. En Twitter: @ConteGabriel

El analista político Enrique Zuleta Puceiro, titular de la encuestadora OPSM, reperfiló la función del presidente Alberto Fernández en su contexto político interno del peronismo y lo calificó como "una especie de primer ministro de una monarquía". 

Acotó el espacio y funciones presidenciales a un poder que ejerce Cristina Fernández de Kirchner y le otorgó valor en cuestiones muy puntuales, pero negó que tenga capacidad de disputarle espacio a su vicepresidenta y exmandataria argentina, que controla ambas cámaras legislativas y la relación con las provincias además de tener votos propios, cosa que, dijo, Fernández no tiene.

- ¿Cuál es el cuadro de situación del Gobierno en momentos en que parece más afectado por las disputas internas que por el agobio de una agenda de gestión complicada?

- El gobierno está tratando de consolidarse. Es un gobierno complejo pero no en el sentido de 'complicación', sino de diversidad, heterogeneidad, planos que se superponen, grupos con posiciones distintas, orígenes distintos que intentan articular una coalición de gobierno. Cambiemos en los años anteriores tenía esa misma complejidad, como toda coalición electoral, y no logró articular una coalición de gobierno. En este momento lo está ocurriendo es que ese proceso inicial es demasiado lento en mi percepción. La verdad es que el gobierno no empezó el 10 de diciembre, porque las PASO dejaron bien en claro cuáles iban a ser los escenarios y los espacios. De allí en más, se podría haber avanzado en algunos temas. 

- ¿Cómo debe interpretarse esta disputa entre los ministros de seguridad de la Nación y de la provincia de Buenos Aires?

Hay asuntos en los cuales puede haber cierta convergencia: son los que están más cerca de su correlato electoral en bancas, reglas de juego interno. pero hay otros temas en los que las diferencias van a persistir. En el tema seguridad seguridad ciudadana hay por lo menos cuatro sectores muy diferenciados dentro del peronismo. No solo en percepciones o egos, sino en la concepción del tema: el papel de la prevención, el del derecho, la función de los jueces, punitivismo versus garantismo... Son todas cuestiones que no se van a resolver por un acuerdo de cúpulas ni porque se pongan de acuerdo cuatro personas en una mesa. Hay percepciones muy distintas y ocurre en muchos países que esa diferencia resulte muy notable. 

- Pero también se da con la negociación de la deuda.

- El otro tema es el económico. Con buen criterio, y buena suerte además, el Presidente ha logrado imponer una agenda que se llama "deuda externa" Podría haber sido "las provincias", "la creación de empleo", muchísimos otros escenarios". Podría haber sido cualquier otro tema. Pero la gente ha aceptado de buen talante que el Gobierno simplifique las cosas e invente un punto común a todos. Sin embargo, allí surgen las diferencias con tres métodos distintos: el del Presidente, el de Axel Kicillof y otro el de Cristina Kirchner.

- El problema es cuando esta diversidad termina atentando contra la autoridad del Presidente, que es lo que pareciera que está sucediendo.

- Eso puede pasar en cualquier momento. Me parece que es demasiado pronto. Son 60 días. El Presidente ha volcado todo su esfuerzo en buscar una referencia internacional. En principio ha encontrado muy buen eco, inclusive en Estados Unidos que en principio parecía muy difícil. El Fondo Monetario Internacional acaba de cambiar su cúpula de una manera muy notable, con la salida de David Lipton, de la directora brasileña y los equipos que negociaron la deuda no son temas menores El grupo que sostuvo la negociación con Argentina ha desaparecieo en este momento del Fondo. La relación con el Fondo tiene todo el aspecto de no se rel problema. El problema van a ser los acreedores internos y en segundo lugar los externos. El Fondo está en una situación más favorable de lo que se pensaba y el propio Trump ha dado más de una señal de que va a acompañar esto El Papa acompaña, los países europeos lo hacen. En ese sentido, la primera estrategia que era ir a buscar cobertura externa para volver sobre los acreedores, en principio va marchando bien. No está garantizada, para nada. Esto puede avanzar 10 pasos un día y retroceder uno. Ibas ganando 10 a 0 y terminás ganando 1 a 0, como ocurrió con la licitación de los Bonos Dual. Ese gol equivale a los 9 goles que hiciste entre diciembre y ayer.

- ¿Tiene herramientas el presidente para imponerse en una interna con el cristinismo por el poder? Da la impresión que el Presidente llegó al poder en Uber y Cristina Kirchner en un tren, con un vagón lleno de gente?

- No hay una puja en el poder porque yo no veo ninguna posibilidad de que Alberto le dispute al kirchnerismo los espacios que tiene, que sobre todo, son espacios parlamentarios. El kirchnerismo no solo tiene el control de la Cámara de Diputados y Senadores, sino que posee mecanismos de relación y transmisión con las provincias. Alberto Fernández tiene otro cometido. Es casi como un sistema al que yo le llamaría de monarquía con primer ministro.

- ¿Es como un gerente?

- La palabra gerente quiere decir que hay un poder delegado por un directorio que lo administra. El gerente supone directorio. Acá no hay directorio. El Presidente tiene la facultad, pero no creo que tenga la intención de generar un esquema de poder alternativo. Alberto Fernández fue un candidato y es un gran gestor del proyecto, en la medida en que no pretenda decir que 'lo pasado pisado, vamos a otra cosa' y 'yo soy el líder de todo el proceso'. Eso es un poco lo que hizo Mauricio Macri con  Marcos Peña en Cambiemos y le costó una experiencia en donde tenía todas las cartas para ganar y terminó siendo toda una situación catastrófica. El Presidente en aquel momento tenía una situación muy endeble porque había ganado en segunda vuelta raspando y en 2017 peor, porque tuvo menos votos que el peronismo, y eso tenía mecha corta.

Fernández es un hombre que no puede saltar su propia sombra. No es un primus inter pares; no tiene tropa propia, no tiene votos propios como sí lo tienen por ejemplo Felipe Solá o Sergio Massa, o muchos de los gobernadores. Él llega allí con un cometido que es reorganizar el poder, devolverle a la Presidencia una capacidad operativa con una agenda muy determinada que es básicamente económica y me parece que eso es lo que tiene que hacer. Ahora, si el además pretende llevar los grandes debates argentinos y resolver el aborto, el lugar que tiene la Argentina en el mundo, redefinir las alianzas internacionales y, además, definir una nueva dirigencia política, cayendo en el 'generacionismo', que es el gran defecto de la clase política argentina de pensar que el que llega va a regenerar todo el cuerpo polítio, representa una idea absurda. El poder político no está para eso. 

- ¿Quién es entonces Alberto Fernández?

- Yo creo que Alberto es un hombre de un enorme realismo, tiene experiencia en la construcción y relación con las otras fuerzas políticas. Logró un milagro con la unidad del peronismo. Él tuvo mucho que ver con eso. Cristina puso lo suyo, pero la construcción fue puesta por siete u ocho personas entre las que se destaca, sin lugar a dudas, Alberto Fernádez. Tiene un cometido, me parece a mí, limitado. Si no se extralimita, no hay disputa posible de poder. Cristina no da ninguna impresión de querer disputar ningún poder. me parece que su proyecto tiene que ver con el tema internacional, con las grandes confrontaciones de tipos de modelo y lo que está esperando es que el grupo que se hizo cargo del poder político y del Gobierno cumpla con esta agenda que es bastante acotada.

- ¿Los viajes de Cristina Kirchner a Cuba, como el de Evo Morales hacen pensar que tiene mucha más que ver en una reorganización desde La Habana de un modelo bolivariano para América Latina?

- No lo creo. El de Alberto es un modelo que tiene la política de López Obrador, la magia de Lula, la heterodoxia económica de García Linera. Lo de la Argentina no tiene nada que ver con Cuba. Por eso ha firmado declaraciones distintas con Venezuela. Yo creo que el tema cubano está terminado.

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