Despedida

Daniel Colombo, el indescifrable "puto amo"

Murió Daniel Colombo. ¿Lo conocías? Si me preguntan quién era demoraría bastante en poder describirlo, por eso me quedo con las impresiones del diálogo "face to face".

Periodista y escritor, autor de una docena de libros de ensayo y literatura. En Twitter: @ConteGabriel

Daniel Colombo murió después de combatir desde 1990 contra diversas afecciones que atacaron a su cuerpo, pero que le dieron músculo a su mente.

Podríamos abusar de la biografía que todo el mundo está copiando y pegando a raíz de la luctuosa noticia, pero no, es mejor dar una mirada en torno a por qué impresiona la noticia de su muerte.

Colombo escribía, y mucho. Tiene 34 libros publicados y 12 ebook que, en definitiva, también lo son y, por lo tanto, elevan la cifra a 46. Eso ya impresiona: tener qué decir y escribirlo. Tener quiénes quieran leerlo.

Pero además dio a lo largo de su vida más de 3 mil conferencias y decenas de miles de encuentros con clientes a quienes estimuló, motivó, ubicó cuando se sentían fuera de cauce.

¿Por qué hablamos de Colombo? Porque resulta indescifrable. No sé si era bueno, pero estoy prácticamente convencido que malo no era. Alguien me dijo alguna vez, cuando me esperaba en la antesala de la dirección de un diario: "Ahí te espera el vendehumo ese". Vendehumo es sinónimo de charlatanería. Y hubiera adaptado el calificativo -cultor de la asperza y la ironia como se me conoce- de no haber hablado bastante con él y comprender que no lo era.

Era un ser que convencía. Si se metía en política, ganaba. Si se ponía una casa de apuestas, se hacía multimillonario.

Sin embargo se dedicó a estimular a que las personas hallaran su camino. ¿Qué es eso? ¿Es religión, acaso? No sé qué es. Pero nunca vi que enviara a alguien directo al precipicio, sino que ayudó: suficiente con eso como misión.

Fue empresario y ahora se le llama "coaching motivacional".

Pero para mí va a quedar como un ser indescifrable, encantador, a quien le comprarías un auto usado pero, además, con quién te animarías a ir de vacaciones o pasar las Fiestas. Todo eso, en el mismo momento de conocerlo y charlar media horita con él.

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Ha muerto y es una de esas ocasiones en las que a los humanos se nos da por recordar y valorar a gente como nunca antes lo habíamos hecho. Y eso está mal. O, simplemente, es así. Porque así somos. Pero podríamos cambiar si lo hubiéramos leído más, posiblemente. Fue -como acostumbran calificar a los pioneros en España- el "puto amo" de su actividad. 

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