El brindis del final
Un recorrido de Juan Marcelo Calabria por los sabores, los vinos y las historias que marcaron el año en Mendoza: la consolidación gastronómica internacional, las propuestas inclusivas del enoturismo, los restaurantes emblemáticos, los varietales que brillaron y el protagonismo de las nuevas generaciones que mantienen vivo el legado cultural y vitivinícola de la provincia, en un brindis que celebra identidad, hospitalidad y futuro.
Vamos terminando el año y cuando las sombras de Los Andes se alargan sobre los viñedos en este diciembre cálido, Mendoza no solo despide un calendario más, sino que celebra el cierre de un ciclo vital de esfuerzo y hospitalidad. El aire se llena de esa vibración única de los encuentros de fin de año, donde el descorche de una botella es, en realidad, la apertura de una memoria compartida. Este 2025, que se va despidiendo, nos ha permitido redescubrir que nuestra tierra es mucho más que un paisaje; es un relato vivo de libertad e innovación que se sirve en cada copa, recordándonos aquel "primer grito de libertad" de nuestros padres fundadores, y también el esfuerzo continuo, décadas después, de los vitimigrantes, quienes soñaron desde nuestra tierra una nación próspera, ilustrada y en paz.
Quizás uno de los momentos más relevantes del año que dejamos atrás fue cuando se consolidó a Mendoza como un faro gastronómico mundial con la gala de la Guía Michelin que no solo trajo estrellas, sino que validó un camino de excelencia donde la tradición y la vanguardia conviven en perfecta armonía en diversos espacios y lugares gastronómicos y de enoturismo de nuestra provincia. Así la provincia posicionó su identidad culinaria como un motor de desarrollo, revalorizando productos locales y promoviendo una cocina con conciencia que viaja de la tierra a la mesa y, de allí, al mundo.
Otro de los hitos para destacar, y que fuimos acompañando en cada paso de su puesta en marcha, fueron los innovadores programas de Manso Menú, Mansa Bodega y el reciente Manso Alojamiento, con los que Mendoza terminó definitivamente de desarmar el mito de ser un destino inalcanzable para mostrar la amplia gama para todos los gustos y bolsillos, abriendo sus cocinas y sus vinos que nos han dado el reconocimiento mundial, con precios accesibles en propuestas adaptadas para el bolsillo local, manteniendo, en experiencias sencillas y pasos cortos, lo mejor de nuestra gastronomía en entornos de gran belleza y estilo. Estas iniciativas público-privadas permitieron que mendocinos y turistas nacionales disfrutaran de menús de alta calidad, visitas guiadas y estadías en entornos mágicos a precios accesibles, demostrando que la hospitalidad es el corazón de nuestra industria de turismo gastronómico y enoturísticos, a los que se sumaron "Casas y Casonas Abiertas" desde el turismo cultural.
El alfajor de Mendoza y el Bonarda son "Maravillas de América Latina"
Recorrimos hermosos lugares en distintos puntos de la provincia, y tratamos de transmitir las experiencias desde nuestras humildes recomendaciones, con las ya tradicionales Cenas Patrias de Ceibo Restaurante, un espacio que se ha posicionado como un baluarte de nuestra identidad, que destaca por ser un espacio gastronómico que, desde hace 16 años, mantiene vivo el espíritu de la cocina regional a través de su exquisito Menú Argentino, tentando a los comensales con menús que ponen en valor la cocina a las brasas que captura la esencia pura de los fuegos mendocinos. Otro de los lugares destacados fue el hermoso Carolino con su cocina de estación, premiada por su calidez y platos que destacan armonizados con exquisitos vinos mendocinos. Resaltando también el culto a la pasión andina en Sabores del Perú, donde el ceviche y el lomo saltado nos transportaron a las raíces de nuestra América.
Sin duda una mención especial merece las propuestas de estación de Bistró Chandon, donde la atención y la calidez se perciben en cada detalle y que se consagra como un refugio de elegancia descontracturada donde, bajo su premisa de que 'todo el mundo es bienvenido a nuestra mesa', se disfruta de una gastronomía que explora nuevas posibilidades a través de productos de estación, logrando un maridaje perfecto con la fineza de sus espumantes en un entorno de jardines que invitan a celebrar la vida. Otros de los momentos que vale la pena resaltar fue nuestro paso por Estación del Alma, el restaurante de Bodega Bressia en Agrelo, un espacio ideal; con diferentes propuestas de platos de estación en diferentes tiempos creados con originalidad y entrega y, maridando la calidez de una verdadera bodega de familia con la exclusividad de sus vinos dedicados y trascendentes, con propuestas para los diferentes momentos del año.
No podemos olvidar el protagonismo de varietales que este año brillaron con luz propia. El Cabernet Franc, ese "padre" bordelés que en Mendoza alcanzó los anhelados 100 puntos, se consolidó como una de las apuestas más fuertes de nuestras bodegas, ofreciendo vinos de gran porte y elegantes. Asimismo, el Pinot Noir, la "blanca de las tintas", nos regaló frescura y fineza en cada brindis primaveral, demostrando su versatilidad desde los tintos de altura hasta los espumantes más sofisticados. Y como siempre una mención especial merece nuestra Bonarda, que desde el este continúa posicionándose como uno de los vinos de gran presencia y gratas sorpresas, por su calidad y crecimiento.
Cabernet Franc: el varietal francés que se consagró estrella en Mendoza
Mención obligada merece iniciativas que destacamos en diferentes momentos del año que unen historia, cultural, turismo y patrimonio como fue la presentación del Pasaporte Nacional Sanmartiniano que destacamos en su momento como una iniciativa público privada desde Mendoza para todo el país y en la que pudimos ser parte. Al tiempo conocimos la perseverancia y el compromiso de jóvenes emprendedores del mundo del turismo y el vino a partir del Pasaporte del Vino que emerge como un ejemplo innovador de cómo la pasión por el vino y la creatividad pueden transformar el enoturismo y las rutas del vino ante los grandes desafíos de los mercados actuales.
Y el año cierra con una nota de esperanza y de futuro ya que la historia de nuestra vitivinicultura se escribe hoy con manos jóvenes y corazones comprometidos, tal como lo vivimos en la emotiva presentación de la nueva línea de vinos de la Escuela Técnica N° 4-025 de Los Corralitos en Guaymallén. Bajo el inspirador lema del "Bicentenario de las Máximas a Merceditas", estos estudiantes han logrado embotellar no solo un Torrontés vibrante o un elegante blend de Malbec y Cabernet Franc, sino una verdadera lección de ética y trabajo, donde cada contraetiqueta rescata el legado sanmartiniano para la educación de su hija. Este mismo espíritu de arraigo y vocación por el territorio se refleja con fuerza en la tarea que llevan adelante los jóvenes de Jucovi, integrantes de cooperativas agrícolas y vitivinícolas de todo el país que mantienen vivo el legado de sus familias y los hacederos de nuestra industria bajo el lema "Vino Patrimonio Nacional". Ejemplos que actúan como un faro de esperanza, demostrando que las nuevas generaciones no son solo los futuros técnicos del mercado, sino los guardianes apasionados de un patrimonio cultural que garantiza la preservación y promoción de nuestra identidad en cada surco y en cada copa.
Así al llegar a este "Brindis del Final", en nuestra columna número 85, recordamos que cada experiencia vivida, forma parte de la esencia menduca, y el año cierra con múltiples propuestas que ya se tiñen de la agenda vendimial e invitan a seguir atesorando momentos y celebrar el camino recorrido. Mendoza se prepara con las copas en alto para despedir el año con logros y desafíos, y desde Vinos y Comidas & Vinos e Historias, nos despedimos hasta un próximo encuentro celebrando lo mejor de nuestra hermosa tierra, la que como siempre recordamos debemos cuidar y valorar con todo su patrimonio natural y cultural, porque es sin duda uno de los lugares más bellos de nuestro país.
Que el 2026 nos encuentre nuevamente entre surcos y viñedos, entre montañas, arroyos y ríos de agua clara y pura sinónimo de vida y sostenibilidad, brindando por la prosperidad, paz y la unión de este pueblo en que, como decía San Martín, nuestro ilustre Gobernador, "todo se puede y todo se hace", tierra maravillosa que acunó la libertad, y recibió a los inmigrantes que vinieron a dejar su esfuerzo y sudor, y cuya Marca hoy destaca en el mundo; y donde, como siempre decimos, cada buen vino nos ayuda a contar una maravillosa historia. Salud, Feliz Año y a disfrutar Mendoza.
Leé todas las notas de Juan Marcelo Calabria con un clic aquí