Un balance que mezcla aciertos y errores, con saldo positivo
Un año clave de Milei con aciertos y errores, pero con debilidades para negociar pasos futuros.
El año 2025 fue un año bisagra para el gobierno de Javier Milei. En primer lugar, porque decidió sostener el principio del equilibrio fiscal en un año electoral, es decir, decidió no aumentar el gasto público para no generar emisión monetaria para financiarlo. El segundo punto fundamental fue el resultado electoral obtenido en octubre.
En este tema no hay que caer en triunfalismos. La Libertad Avanza sacó el 41% de los votos a nivel nacional, con algunas diferencias, como el resultado de Mendoza, que superó el 50% y menores en otros donde no se hicieron alianzas. Ganó, si, pero no fue un triunfo contundente, y eso le trae problemas que le pueden complicar la gestión de este año. No tiene muy atadas las alianzas, como le pasó en Diputados con el Presupuesto
Uno de los temas que preocupaba era la forma en que se saldría del cepo cambiario y en abril el gobierno lo abrió parcialmente, remplazándolo por un sistema de bandas cambiarias. Si bien no era una liberación total, era un avance que fue puesto a prueba cuando tres meses antes de las elecciones, mediante operaciones políticas tendientes a complicar al gobierno, por parte de la oposición, se consiguió sostener el esquema, aunque sacrificando muchos dólares.
El gobernador Kicillof había ganado las elecciones bonaerenses y eso presagiaba un resultado pésimo para el oficialismo. Por eso, desde el kirchnerismo se comenzaron a alimentar diversos rumores que alteraron a los mercados, sobre todo por el temor de pudiera volver el peronismo, algo que Milei calificó como el "riesgo kuka"
Sobre el final del proceso, y con la caja casi sin recursos, llegó un acuerdo providencial con el presidente de EE. UU, Donal Trump, y ese apoyo sirvió para tranquilizar al mercado. El Tesoro de ese país vendió dólares, que luego recompró más baratos, pero, lo importante, es que le dio liquidez en dólares al mercado y eso tranquilizó a la demanda que presumía un nuevo default de Argentina.
Quizás uno de los errores que se le marcan tiene que ver con la estrategia cambiaria, de mantener el dólar casi encorsetado y negarse a liberarlo. Al meterlo en bandas de flotación, con una actualización del 1% mensual, sabían que se iba atrasar aún más contra la inflación. Pero esto le trajo la contra de un aumento muy fuerte de las importaciones y una caída de las exportaciones, con impactos sobre la actividad económica.
Sobre fin de año llegó la corrección, después del resultado electoral, por el cual, siempre en las bandas de flotación, tanto la mínima como la máxima, se van a actualizar con el índice de precios del Indec. Enero se actualizará con el índice de noviembre y así sucesivamente.
De todos modos, esta corrección no libera la cotización del dólar y sería adecuado hubiera un libre flujo de capitales. Esto generaría mayor ingreso de dólares y el precio se regularía en el mercado. Lo importante es que el Estado no imprima pesos, salvo que el mercado le venda dólares.
Otro de los temas fue la lentitud con la que se abordó la baja de gastos del Estado. En parte hubo una limitación por la negativa legislativa, y a veces judicial, para avalar la eliminación de organismos o la privatización de empresas. Pero donde había decisión política, como la de privatizar las rutas concedidas por peajes, hubo una inexplicable demora de más de un año, que trajo problemas en todo el país. Esa ineptitud en la gestión ha sido un rasgo distintivo de este gobierno.
El gobierno llega a fin de año con el problema del desempleo, la falta de inversiones y de crecimiento. Por supuesto, hay sectores que crecen de forma muy importante, como los vinculados a las energías y a petróleo. Estos dos sectores se han mostrado muy dinámicos. Hay inversiones ya listas operando en energía solar y en el petróleo, Vaca Muerta comienza a mostrar facetas cada día más interesantes. La minería es otro sector que podría crecer, pero a más largo plazo.
Entre tanto, hay sectores tradicionales que parecen estar atravesando una crisis. Algunos la atribuyen al atraso cambiario y otros creen que es un nuevo orden económico instalado a partir de la estabilidad. Lo cierto es que muchas empresas crujen, pero no están apareciendo, aún, nuevas empresas que ocupen esos nichos. Más gente se queda sin trabajo y fallan los gobiernos, los empresarios y los sindicatos que no aportan soluciones para darle a los trabajadores nuevas condiciones de empleabilidad.
Decíamos que el balance era positivo, con algunos rasgos negativos que deberían corregirse. Por ahora, se aprobó el presupuesto y se trata de avanzar con la ley laboral, aunque puede tener problemas con los gobernadores. Por eso es por lo que será muy difícil que pueda sostener los superávits gemelos.