Economía

Inflación en mínimos y un objetivo extremo: por qué el "cero" de Milei para 2026 aparece lejano

Aunque el Presupuesto 2026 proyecta una suba de precios de apenas 10,1%, el mercado y los analistas advierten que la promesa presidencial de inflación cero enfrenta límites monetarios, cambiarios y estructurales difíciles de sortear.

La inflación en Argentina desaceleró con fuerza a lo largo de 2025, pero el debate económico sigue abierto frente a una de las promesas más ambiciosas del presidente Javier Milei: llevar la suba de precios a cero en 2026. Incluso, varios analistas ponen en duda que el año próximo logre cerrar con un índice de un solo dígito, como plantea el Gobierno.

Las estimaciones preliminares indican que 2025 terminará con una inflación anual de entre 31,1% y 31,7%, el registro más bajo desde 2017. El contraste con 2023 es marcado: aquel año el IPC superó el 211%, lo que confirma una desaceleración pronunciada durante los primeros dos años de la actual gestión.

La menor inflación no llegó por azar. El ajuste fiscal, la reducción del déficit y una mayor apertura comercial -con importaciones que ayudaron a contener algunos precios- explican buena parte del proceso. Sin embargo, los aumentos en rubros sensibles como alimentos, tarifas y servicios públicos mantienen al índice argentino muy por encima del promedio regional.

Un balance que mezcla aciertos y errores, con saldo positivo 

En ese escenario, el Presupuesto 2026 aprobado por el Congreso fija una pauta de inflación de 10,1% para el próximo año. Se trata de una proyección optimista si se la compara con la dinámica reciente de precios y con las previsiones privadas.

La hoja de ruta oficial descansa en la continuidad del ajuste fiscal, la desaceleración gradual del IPC y un esquema de bandas cambiarias que permite ajustar el dólar en línea con la inflación, con mayor margen de intervención. Para el Ejecutivo, ese combo sería consistente con un sendero desinflacionario sostenido.

No obstante, el número del 10,1% genera cuestionamientos, incluso dentro del propio ámbito técnico. Varias consultoras consideran que quedó desactualizado frente a las condiciones monetarias y cambiarias vigentes.

Los relevamientos privados muestran un panorama más cauteloso. El consenso de mercado ubica la inflación 2026 en un rango amplio, de entre 17,1% y 38%, con una mediana cercana al 23,9%, según LatinFocus. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central también se despega de la pauta oficial y proyecta alrededor de 19,6%, con presiones crecientes hacia la segunda mitad del año.

Paños fríos al regreso al crédito externo: "Es una buena noticia, pero sobregirada" 

Desde el mercado financiero, advierten que el proceso no será lineal. "El primer trimestre suele tener una estacionalidad elevada, especialmente en marzo. Hoy el mercado opera con cautela y descuenta una inflación break-even promedio del 2% en el primer semestre, bajando luego al 1,5%, lo que no refleja mejoras contundentes en el corto plazo", explicó Maximiliano Donzelli, director de Estrategias y Trading en IOL.

En esa línea, algunos analistas plantean escenarios alternativos. Uno de continuidad de la desinflación, con registros mensuales en torno al 1,8% y 1,6% en enero y febrero, un rebote estacional en marzo y una perforación del 1,5% recién en el segundo trimestre. Otro, más conservador, supone una meseta cercana al 2% durante el primer trimestre, retrasando una baja más marcada.

Bajo cualquiera de esas hipótesis, la idea de que la inflación se acerque a cero hacia mediados o fines de 2026 aparece lejana. El concepto responde a una visión monetarista estricta -equilibrar oferta y demanda de dinero para eliminar la inflación-, pero deja de lado factores clave como expectativas, tipo de cambio, costos y rigideces propias de la economía argentina.

"La inflación cero en 2026 es muy poco probable. Para llegar a niveles cercanos a cero se necesitan años de expectativas nominales ancladas, un esquema cambiario robusto y un Banco Central con reservas netas positivas", sostuvo Leonardo Anzalone, director del Centro de Estudios Políticos y Económicos (CEPEC).

Con reservas netas aún en terreno negativo y un mercado financiero sin tasas reales claramente atractivas, el traslado del tipo de cambio a precios sigue siendo un canal activo, incluso ante movimientos moderados del dólar.

"Ni los escenarios más optimistas del mercado contemplan inflación cero en 2026. Por un lado, se espera un crecimiento económico elevado en términos históricos, lo que limita la desinflación. Por otro, las anclas nominales tienen un efecto acotado sobre las expectativas, lo que mantiene una fuerte inercia inflacionaria", señaló Federico Filippini, jefe de Research en Adcap Grupo Financiero.

Además, los especialistas recuerdan que ninguna economía toma la inflación cero como objetivo deseable. La estabilidad de precios que promueven los bancos centrales modernos apunta a niveles bajos y previsibles, no nulos.

"Salvo el caso excepcional de Japón, que no es un modelo replicable ni buscado, una inflación cercana a cero reduce la flexibilidad de precios, dificulta los ajustes reales y afecta el crédito y la inversión. El verdadero desafío es consolidar una inflación baja y estable, con reglas cambiarias claras y reservas en aumento", concluyó Anzalone.

Esta nota habla de: