Entrevista

Acuerdo Mercosur-Unión Europea: qué se firmó, quiénes resisten y por qué el desenlace aún no está asegurado

El analista internacional Alberto Ruskolequier explicó en Radio Post que lo rubricado fue un aval de la Comisión Europea y no de todos los países de la UE. Italia destrabó su apoyo tras concesiones en fertilizantes, pero Francia y Polonia siguen siendo focos de tensión. El 12 de enero, en Asunción, podría definirse todo.

A pesar de las llamas

La confirmación de que la Comisión Europea avaló el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea reactivó una negociación que lleva más de dos décadas y que sigue rodeada de incertidumbre política y económica. Así lo explicó en Radio Post el analista internacional Alberto Ruskolequier, quien advirtió que, por ahora, "lo que aparentemente se firmó habría sido una firma de la Comisión Europea, no de la Unión Europea", explicó en el programa "A pesar de las llamas" por Radio Post.

La diferencia no es menor. Según detalló, la Comisión Europea funciona como una suerte de "gerencia delegada" que "lleva la voz cantante", pero el acuerdo definitivo debe ser aprobado por los Estados miembros bajo reglas muy estrictas: no pueden oponerse países que representen más del 35% de la población de la UE, y a la vez se requiere el respaldo de al menos el 55% de los Estados que concentren el 65% de la población. "Por eso, obviamente, hay países que por ahí le puede convenir", explicó.

Los países que trabaron el acuerdo

Ruskolequier recordó que estaba previsto que el tratado se firmara en diciembre de 2025, pero "a último momento hubo unas trabas" y varios gobiernos se retiraron. Entre los que se opusieron estuvieron "Italia, Francia y Polonia", principalmente por la presión de sus sectores agrícolas.

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"El temor que tienen precisamente algunos países que tienen un ramo de la agricultura que forma parte del PIB es que no pueden competir con los costos y la calidad de producción que tiene, por ejemplo, Brasil y también Argentina", afirmó. Y agregó que la agroindustria argentina "produce condiciones técnicas impecables".

 En el caso italiano, el conflicto se concentró en el precio de los insumos. "Los agricultores italianos decían: ‘nosotros tenemos un costo muy importante de los fertilizantes'", explicó. La salida fue que Bruselas accediera a reducir aranceles: "bajen los aranceles para que si tenemos los aranceles más bajos el costo de producción se nos baja y podemos estar en mejores condiciones de competir con el Mercosur". Esa concesión habría sido clave para que Roma finalmente respaldara el acuerdo dentro de la Comisión Europea.

Qué significa el acuerdo

Si finalmente se concreta, el tratado creará "un mercado común de más de 700 millones" de personas. Para los países sudamericanos, eso supone una ampliación enorme del mercado exportador.

"El Mercosur implicaría que Argentina tendría mucha mayor posibilidad de exportar", sostuvo, aunque aclaró que dentro del bloque hay dos actores que realmente pesan: "las economías importantes exportadoras son dos: Brasil, enorme, y luego Argentina. Uruguay no cuenta porque no exporta prácticamente nada y Paraguay tampoco, no mueven el péndulo".

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El otro lado del acuerdo es la apertura a productos industriales europeos. Hoy, explicó el analista, el Mercosur aplica un arancel externo común que puede llegar al 35%: "si importás un coche de Alemania, tiene que pagar el 35%". El tratado prevé reducir esos impuestos de manera gradual.

Eso explica por qué países como Alemania están entre los mayores impulsores del acuerdo. "Alemania no produce agricultura", recordó. "¿Qué produce? Maquinaria espectacular, industria pesada, exportar valor agregado". Para ese tipo de economías, el Mercosur es un mercado atractivo.

"En definitiva", resumió, "según en qué lugar te colocás, si sos exportador de materia prima o sos exportador de valor agregado, el acuerdo te conviene o no".

Las tensiones dentro del Mercosur

La discusión también divide a los países sudamericanos. En Argentina, señaló Ruskolequier, "los industriales están preocupados" porque una mayor apertura implica "una competencia muy importante" frente a economías altamente industrializadas.

Cuando el conductor le preguntó si la disputa podía resumirse en un  Lula favorable y un Milei contrario, lo negó: "no, no es así". Y explicó: "Milei lo que quiere son acuerdos también del Mercosur, lo que pasa es que cada país tiene su propio lobby de presión".

Brasil, dijo, "es una economía muy importante desde el punto de vista industrial" y por eso ve con mejores ojos la apertura. Argentina, en cambio, tiene sectores que temen no poder competir.

Un mundo menos liberal

 Ruskolequier también puso el debate en un marco global. "Se habla siempre del libre comercio, pero ¿en qué dirección va el mundo?", se preguntó. "El mundo está en este momento en una política un poco más de protección".

Como ejemplo citó a Estados Unidos: "¿qué hace Trump con los aranceles? Está protegiendo su propia economía", imponiendo tarifas "impensables en otro momento" para "traer las fábricas norteamericanas dentro de su propio país".

Mientras Trump aplica un modelo "totalmente proteccionista", Argentina, dijo, "está queriendo abrir los mercados", lo que genera una tensión de modelos en el escenario internacional.

La cita clave en Paraguay

El próximo capítulo será en pocos días. "La firma definitiva se tendría que realizar en Paraguay, el 12 de enero", recordó. Pero advirtió: "ya pasó que en diciembre, a último momento, no se firmó y quedó esa fiesta prácticamente sin poder ser celebrada".

Por eso, Ruskolequier concluyó con cautela: "yo quisiera ver el proceso terminado". El acuerdo está más cerca que nunca, pero todavía no está cerrado.

Por ahora, la Comisión Europea dio el primer paso. El desenlace, sin embargo, sigue dependiendo de que los gobiernos europeos y los intereses sectoriales de ambos lados del Atlántico permitan que el acuerdo, por fin, se convierta en realidad.

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