Mónica Katz: "Estamos castigando con impuestos a los alimentos que queremos que el ciudadano consuma"
La médica especialista en nutrición habló acerca de la comida natural, los problemas de las dietas prohibitivas y de las nuevas drogas que permiten combatir la obesidad en el cuerpo humano.
Los cambios propuestos por EEUU en la conducta alimenticia de sus ciudadanos volvieron a poner en agenda la forma en la que nos alimentamos en Argentina. Mónica Katz, médica especialista en nutrición y autora del libro "Eso no se come", habló con "Tenés que saberlo", por Radio Post 92.1, y se mostró de acuerdo con la iniciativa, a la vez que cuestionó el término "ultraprocesado" para referirse a algunos alimentos.
"La palabra ‘ultraprocesado' es un invento de un señor brasileño para meter miedo. A mí no me encanta y es un término que no existe en ninguna entidad ni institución de tecnología de alimentos científica. Es un invento, pero pegó y lo usan. Normalmente los alimentos se clasifican como sin procesar, mínimamente procesados y alimentos procesados. Sin procesar es un limón que saco del limonero de mi casa; mínimamente procesado es el limón que viene en una bandeja en el supermercado de a tres; procesado es un jugo de limón embotellado", comentó Katz.
A su vez, señaló que es importante "que no nos metan miedo": "No todos los alimentos procesados son malos: yo uso latas de tomates, que es un ultraprocesado para la clasificación que mete miedo y no está mal que no use el tomate fresco para una salsa. Si adhiero a que tenemos que comer alimentos naturales, caseros, volver a eso y menos snacks, golosinas. Pero también menos pizzas, menos facturas, menos harina, que teóricamente no es un ultraprocesado. Hay todo un tema con el procesamiento de los alimentos".
Además, resaltó que lo que se envasa a la vista (como una pizza en una pizzería) no tiene clasificación y a veces es tan malo como un alimento procesado: "Un bizcocho de una panadería, que trabajó con grasa de cerdo o de vaca, es tan malo como una galletita envasada. Es algo que entró en la cultura, todos trabajamos y te doy lo que puedo: patitas de pollo en vez de ponerte un pollo grillado o hacer yo la milanesa".
Por otro lado, señaló que una manera de consumir más alimentos saludables es incentivarlo: "Si yo quiero dejar de castigar el alimento saludable tengo que incentivarlo. Una manera es que sea más barato: 37% de las frutas y verduras es impuesto en Argentina. Eso hay que preverlo. Tuvimos recientemente dos reformas impositivas, una con Cristina y una con Macri, y nadie tocó eso. En España el IVA es diferenciado para estos alimentos que para una manteca. Algo así tiene que pasar en Argentina".
Además, señaló que en su momento criticó a los octógonos porque "si todo es negro, nada es negro": "Si bien mete miedo de entrada, que es la estrategia, lamentablemente los que hacen alimentación equipararon el cigarrillo a la comida. El cigarrillo es un solo paquete, una sola marca y le ponés una foto desagradable, la única manera que hubo de que la gente fume menos es armar áreas libres de humo. Fui a un hospital en donde el jefe fumaba. No se logró metiendo miedo, sino con un área libre de humo".
Por otro lado, rechazó la idea de reemplazar la harina por harina para celíacos debido a que esta no tiene gluten y señaló que lo importante es comer menor cantidad: "Si yo desayuno con medialunas, almuerzo una pizza, meriendo con pan con chicharrón o bizcochos de grasa y ceno papas fritas, no está bien. A mis pacientes les digo que sean vegetarianos a tiempo parcial: si tu postre es algo dulce, ponele fruta; si vas a comer una milanesa, ponele ensalada. Cada comida de las cuatro tradicionales, a una sola ponele harina. Yo no creo en meter miedo a la gente para que cambie, creo en educar".
A su vez, señaló: "Lo que pueden hacer los gobiernos es revisar cómo estamos castigando con impuestos a los alimentos que queremos que el ciudadano consuma. Estamos castigando las maratones, deberían ser gratis, ¿por qué castigar la maratón si el espacio lo presta la ciudad y hay un sponsor? Hay intermediarios que están ganando con eso".
La doctora también señaló que la adicción a los panificados no está catalogada como una adicción según el DSM y recomendó que las harinas tengan al menos entre 4 y 24 horas de enfriado para que sean más saludables: "No hay que sacar las harinas, hay que empezar a consumir buenas harinas que no son las que consumimos en Argentina ni en el mundo".
La obesidad como enfermedad
Por otro lado, Katz señaló que el consumo de azúcar no es malo sino que el exceso es lo que la hace peligrosa: "Si soy diabético, si tengo resistencia a la insulina, problemas con mi glucosa, no puedo consumir azúcar. Pero si no tengo problemas con el azúcar o con el peso y tengo ganas de tomarme un café expresso bueno con una cucharada chica de azúcar, no soy suicida. Están generando una demonización de algunos alimentos que toda la vida se consumieron".
En esa línea, señaló que la epidemia de obesidad y de diabetes tipo 2 asociada a ella comenzó en la década del 80: "No es el azúcar lo que uno consume todo el tiempo, pero si quiero comer una torta que valga la pena, no una basurita. Somos lo que comemos. Necesito saber que todo en grandes cantidades es tóxico y malo: si el agua yo la tomo a mayor velocidad de la que mis riñones pueden eliminar, se puede generar hipertensión en el cráneo y hacer una convulsión. Nada en exceso".
Además, señaló que las dietas no son efectivas y que no cree en las prohibiciones de alimentos porque esto genera ganas: "Si tenés preferencias por las medialunas, no te compres una docena, pero andá todos los días a un bar y pedí algo con una medialuna. El que legaliza la medialuna, al día 10 va a decir ‘no es que no me gusta más, pero no me comería tres'. Las dietas no funcionan, solo son el mejor predictor de ganancia de peso en los siguientes 4 años. El que hizo dieta estricta, sacó todas las harinas, no se permite un chocolate, es el que se va a atracar cuando nadie lo ve, cuando está solo y no sabe procesar sus emociones".
Finalmente, se refirió a Ozempic y otros medicamentos que han aparecido para combatir la obesidad: "Es un momento histórico para nosotros. Los especialistas nunca tuvimos en la mano un remedio seguro y eficaz para tratar la obesidad y que se muera menos la gente. De estos remedios, no solo la Ozempic, se vienen mejores. Tenemos remedios que apagan el ruido alimentario en la cabeza, no estás pensando en la comida, previene infartos, la insuficiencia renal y cardíaca, cura el hígado graso. Por supuesto es para gente con obesidad que lo necesita con prescripción médica, no para la bikini del verano o los rollitos. Es un remedio serio, un antes y un después, una bisagra histórica. Quizás este tipo de drogas, este grupo de fármacos nuevos, va a ser un equivalente de la estatina para el colesterol y la muerte cardiovascular".
A su vez, pidió que se declare como enfermedad a la obesidad en la Argentina: "Falta en la Argentina que declaremos a la obesidad una enfermedad. Aparece siempre la pregunta de cuánto tiempo hay que consumir un medicamento. La verdad es que si tenés hipertensión, no dejás el remedio, o un infarto. Si tenés obesidad, quizás podés dejarlo, pero quizás no lo dejás porque no podés solo. La obesidad es una enfermedad, no una decisión", concluyó.