Entrevista

El laberinto de los subsidios: la trama detrás de la caída del mendocino Luis Pierrini

Diego Cabot reveló en Radio Post los entretelones de la salida de Luis Pierrini. Desde la maniobra de los "boletos largos" hasta la guerra por la importación de colectivos chinos, el periodista analizó por qué el Ministerio de Economía decidió descabezar el área.

C.Pérez

La salida de Luis Pierrini de la Secretaría de Transporte no fue el retiro ordenado de un empresario mendocino que, tras ocho meses de gestión, decidió dar un paso al costado por "problemas personales". En una charla con el programa "A pesar de las llamas" por Radio Post, el periodista de La Nación, Diego Cabot, desarmó la versión oficial para revelar una trama de inacción, internas empresariales feroces y una cifra que muerde el bolsillo del Estado: 30.000 millones de pesos en una disputa por subsidios.

Para Cabot, lo que sucedió con el titular de Triunfo Seguros es una muestra de que el salto del sector privado al público no siempre es exitoso, especialmente cuando se trata de ocupar una de las "sillas más calientes" de la administración pública. "Desde que se ponen los subsidios como política de Estado, Transporte se convirtió en un lugar donde los funcionarios pasan y se van todos sospechados", reflexionó el periodista, recordando que incluso figuras de gestiones anteriores terminaron tras las rejas por el manejo de estos fondos.

El detonante de la salida de Pierrini fue una denuncia que dormía en los despachos desde diciembre. Cuatro cámaras empresarias acusaron a un grupo competidor de realizar una maniobra tan sencilla como millonaria: declarar boletos más caros -aquellos de recorridos largos en la periferia del AMBA- para capturar una tajada mayor de la "bolsa cerrada" de subsidios. Cabot lo explicó con claridad brutal: como el monto total es fijo, si una empresa logra "inflar" sus pasajes caros, le quita el dinero a otro empresario.

Pese a tener la denuncia en sus manos hace meses, Pierrini no activó los controles. "La verdad es que, por lo que yo sé, no hizo nada, absolutamente nada", sentenció Cabot. Esta parálisis llegó a oídos del ministro Luis Caputo, quien, en una reacción que el periodista calificó como "congruente" con otros casos de corrupción como el de ANSES, decidió desplazar al funcionario de inmediato.

Pero la historia tiene capas más profundas. Cabot reveló que detrás de esta denuncia existe una "interna feroz" entre los transportistas por el negocio de la renovación de vehículos. Hay 16.000 colectivos en el área metropolitana que deben reponerse cada diez años, y la irrupción de modelos importados de China por parte de algunos grupos empresariales rompió el equilibrio con los fabricantes locales. En ese caldo de cultivo de dinero discrecional y "vendettas" comerciales, la inacción de la Secretaría se volvió insostenible.

La caída de Pierrini arrastró consigo a otros nombres, como el del también mendocino Leonardo Comperatore, exministro de seguridad de Paco Pérez, quien presidía la ADIF. Según Cabot, este "descabezamiento" masivo responde a una lógica de limpieza política: "Se van todos los que puso él; es un pedido de quien entra para poder trabajar con gente propia".

Al final, la salida de Pierrini deja al descubierto la fragilidad de un sistema donde el Estado proyecta pagar un billón de pesos en subsidios durante el año. Es un territorio donde, según Cabot, los tiempos de la gestión suelen chocar con la realidad: "Yo sabía que este tema andaba dando vueltas hace tiempo, pero a veces las dinámicas de nuestra propia vida, como cubrir las crisis en la frontera de Venezuela y Colombia, hacen que los temas queden en la carpeta hasta que el río termina por correr".

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