Acuerdo UE-Mercosur: beneficios para el crédito pese a la demora
El Parlamento Europeo frenó temporalmente la aplicación del tratado comercial, pero la calificadora de riesgo Moody's destaca que el acuerdo mantiene beneficios para los países del Mercosur en términos de acceso a mercados, inversión y perfil crediticio.
El Parlamento Europeo solicitó al Tribunal de Justicia de la Unión Europea evaluar la legalidad del acuerdo UE-Mercosur, paralizando de manera transitoria su implementación. La revisión busca determinar si el tratado cumple con las políticas ambientales y de protección al consumidor del bloque, aunque no implica un rechazo definitivo del entendimiento firmado el 17 de enero tras más de dos décadas de negociaciones.
Según un informe de Moody's, si el tribunal se expide favorablemente, el tratado deberá ser nuevamente aprobado por el Parlamento Europeo y ratificado por los Estados miembro de la UE, así como por los congresos de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. La calificadora considera que las demoras responden más a tensiones políticas internas que a cambios estructurales en la postura europea.
El acuerdo crea una de las mayores áreas de libre comercio del mundo, eliminando aranceles sobre más del 90% de los bienes y servicios intercambiados entre ambos bloques. No obstante, el impacto macroeconómico proyectado es limitado, con estimaciones de crecimiento del PIB del Mercosur de apenas 0,25% hacia 2040 y del 0,05% para la UE, según la Comisión Europea.
Moody's advierte que los beneficios de corto plazo estarán acotados por los extensos plazos de implementación, la persistencia de cuotas para sectores sensibles y la lenta eliminación de algunos aranceles. Aun así, el acuerdo mejora el acceso a mercados y favorece la diversificación de exportaciones, aspectos positivos para el perfil crediticio regional.
Entre los países del Mercosur, Brasil aparece como el principal beneficiado, especialmente por la ampliación de cuotas para carne vacuna y aviar y la reducción gradual de aranceles industriales. Para Argentina, el impacto sobre el crédito soberano es más limitado debido a la alta demanda de importaciones y un contexto macroeconómico ajustado.
Uruguay y Paraguay presentan un mayor potencial relativo, con aumentos estimados del PIB y fortalecimiento de la liquidez externa gracias a la eliminación de aranceles y mayores cuotas para productos clave.