Incendios fuera de control: ya se quemaron 40 mil hectáreas y llegan refuerzos desde Chile
Las condiciones climáticas extremas impulsan el avance del fuego en la cordillera. Brigadistas de varias provincias y del país vecino se sumaron a las tareas, mientras pobladores evacúan ganado y protegen viviendas.
Las llamas continúan avanzando en la zona cordillerana de Chubut y ya arrasaron unas 40 mil hectáreas de bosques nativos y áreas forestadas. Con frentes de fuego que superan los 50 metros de altura y ráfagas de viento que aceleran su desplazamiento, cientos de brigadistas trabajan contrarreloj para resguardar localidades, viviendas y animales.
Durante la jornada del lunes llegaron nuevos contingentes desde distintas provincias argentinas y también cuadrillas enviadas por Chile para reforzar el combate terrestre. Los medios aéreos, en tanto, operan de manera intermitente y sólo cuando la meteorología lo permite: el humo denso y la baja visibilidad obligan a suspender vuelos en varios tramos del día.
En tierra, las tareas se sostienen con maquinaria pesada para abrir cortafuegos y autobombas. Según relataron los equipos, llevan casi 50 días sin descanso. Incluso en la tarde del lunes 26, cuando los helicópteros y aviones aprovechaban breves ventanas de "buen tiempo", los brigadistas debieron replegarse por la peligrosidad del frente.
Desde la Agencia Federal de Emergencias (AFE) admitieron la magnitud del desafío. "Tuvimos que dejar de intentar frenar el incendio y concentrarnos en proteger a las poblaciones cercanas. Ese objetivo se logró, pero el fuego sigue avanzando", señalaron, y subrayaron que la preservación del ecosistema también es una prioridad central.
Los principales focos se localizan en el brazo sur del lago Menéndez y en cercanías de los lagos Verde y Rivadavia. El avance de ambos incendios amenaza áreas próximas a Cholila, una villa turística situada sobre el lago homónimo, y mantiene en alerta a Esquel.
Uno de los siniestros, iniciado dentro del Parque Nacional Los Alerces, se originó a comienzos de diciembre tras una tormenta eléctrica. Aunque en un primer momento había sido contenido, la combinación de altas temperaturas y falta de vigilancia permitió que se reavivara con mayor intensidad.
La preocupación crece especialmente durante la noche, cuando las llamas se vuelven menos visibles y más difíciles de combatir. En ese contexto, los vecinos de la región se organizan para trasladar animales y minimizar pérdidas. "No tenemos alternativa: ya perdimos mucho ganado y tratamos de salvar lo poco que queda", contó Hugo Huenelaf, quien lleva una semana dedicado a esa tarea.
El último parte de Parques Nacionales informó que una mejora momentánea en la ventilación permitió operar desde la mañana con aeronaves sobre sectores como Lago Menéndez, Pasarela Arrayanes-Bahía Rosales, Laguna Froilán y Población Neira-Portada Norte. Sin embargo, el reporte reconoció que por la tarde del lunes la actividad del fuego volvió a intensificarse.
Entre los pobladores se repite la sensación de que sólo varios días de lluvias sostenidas podrían frenar el avance. En las últimas horas se registraron vientos de hasta 50 kilómetros por hora y temperaturas cercanas a los 28 grados, condiciones que explican el comportamiento extremo de los focos.
Las expectativas están puestas en un leve descenso térmico y posibles precipitaciones previstas para este martes, que podrían dar un respiro a los combatientes. No obstante, los pronósticos anticipan para miércoles y jueves nuevas jornadas de calor, con máximas que podrían superar los 30 grados, un escenario que mantiene en vilo a toda la región.