"Superó todas las barreras": dramático relato sobre los incendios en Chubut
Ángel Cárcamo, voluntario y coordinador provincial, aseguró en Radio Post que el fuego "se vino sobre la población", que llevan "más de 20 días en combate" y reclamó más recursos para enfrentar uno de los peores siniestros de la historia reciente en la Patagonia.
El avance del fuego en la Patagonia sigue generando escenas de extrema tensión. Desde la zona de Cholila, en Chubut, Ángel Cárcamo, bombero voluntario y coordinador provincial, describió en una entrevista en el programa "A pesar de las llamas" por Radio Post, un escenario límite: "Tuvimos dos o tres días muy complejos. Este incendio ha superado todas las barreras. En mis 20 años como bombero, nunca vi algo así".
Según relató, las llamas se acercaron peligrosamente a las viviendas. "Se vino sobre la población. Está más tranquilo por la lluvia, pero el incendio sigue activo. Está activo en su totalidad", advirtió.
Cárcamo explicó que las precipitaciones no alcanzaron para frenar el avance. "Desde que empezó el incendio tuvimos varias lluvias, pero la magnitud hace que cueste controlarlo. Nos perjudican mucho el viento y el calor: llueve y al otro día vuelve el viento, aparecen rebrotes y se abren distintas cabezas", sostuvo.
"El momento más violento es desde las 12 hasta las 7 de la tarde. Ahí se vuelve muy difícil de controlarlo", agregó.
El bombero, que vive en Trevelín, detalló la cercanía con los focos más graves: "El incendio empezó cerca de nuestra jurisdicción, en el Parque Nacional Los Alerces, y ahora estamos a unos 80 kilómetros de Cholila. Somos vecinos".
Consultado por los daños, fue directo: "Es muy violento. Avanza rápido y es difícil de frenarlo. Hubo varias casas que se han perdido y es una lástima".
"Para esta magnitud, el recurso es poco"
En medio de las críticas por la falta de apoyo, Cárcamo remarcó que el despliegue resulta insuficiente para un siniestro de esta escala. "Se ven bomberos, pero necesitamos más apoyo. Para la magnitud del incendio es poco el recurso. Es muy fino", afirmó.
En ese marco, contó que desde su cuartel impulsaron una campaña pública: "Estamos tratando de conseguir una unidad forestal más. Tenemos tres y se hacen pocas. No podemos dar tanta respuesta a un incendio de esta magnitud".
Detalló qué tipo de equipamiento reclaman: "Son autobombas 4x4, tipo Unimog, que entran donde no hay camino. Sirven para llegar a las viviendas y cuidarlas. Nuestro trabajo es proteger las casas y las interfaces".
Y reconoció con crudeza las limitaciones: "Por ahí da pena no poder llegar a todos lados".
Sobre la cantidad de combatientes desplegados, señaló: "Están todos los bomberos voluntarios de Chubut, unos 100, más brigadas de afuera. En la última reunión hablaban de cerca de 500 en total, pero para la magnitud del incendio se hace poco".
Cárcamo también se refirió a los reclamos salariales de brigadistas y a la dureza del trabajo. "Es un laburo muy complejo. Arriesgan su vida. Yo soy muy solidario con esa gente, están cara a cara con el fuego y no es poco".
Consultado sobre una mayor intervención nacional, fue claro: "Cuando hay más recursos, se apaga más rápido y sería mejor. El bombero voluntario deja su laburo y su familia: lo mejor es apagar el fuego rápido y volver a casa. Pero a veces se va de las manos y hay que seguir metiendo".
En su caso, explicó que además de ser voluntario trabaja en Vialidad Provincial: "Tenemos una ley que nos ampara y puedo salir, así que la prioridad es esta".
"Llevamos más de 20 días en combate"
Desde el lugar del siniestro, el desgaste personal es evidente. "Me tocó estar el día uno. Ya llevamos más de 20 días en combate. Soy jefe y coordinador provincial, tengo que estar todos los días. Trato de descansar un rato y volver, pero la situación no me deja", confesó.
Y agregó: "Tengo que controlar que toda la gente esté bien, sobre todo porque vienen bomberos de otros lugares".
Sequía extrema y temporada adelantada
Para Cárcamo, las condiciones climáticas explican buena parte del drama. "Esto tiene mucho que ver con la sequía. En septiembre ya veíamos un 50% de déficit hídrico. Noviembre no llovió, diciembre no llovió y los primeros días de enero arrancaron los incendios".
Remarcó además que la temporada se adelantó de manera inédita: "Estos incendios grandes suelen aparecer después del 20 de febrero, y arrancaron mucho antes. Todavía nos queda bastante verano".
"Por eso el comportamiento es extremo: está todo muy seco y es muy difícil de controlarlo", concluyó.