Economía

Cuáles son los tributos más cuestionados por las pymes

Un relevamiento de la Fundación Mediterránea señala que casi dos tercios de las empresas consideran que la carga fiscal es el principal freno para crecer. Ingresos Brutos encabeza la lista de impuestos más perjudiciales para la actividad.

En un escenario económico ya desafiante, la estructura impositiva aparece como uno de los factores que más condicionan el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas en la Argentina.

Así lo indica una encuesta realizada por IERAL Pyme, el instituto de la Fundación Mediterránea, que analizó cuáles son los principales problemas que enfrentan las empresas del sector. El estudio se realizó entre diciembre de 2025 y enero de 2026 e incluyó la participación de 102 compañías, tanto de menos como de más de 100 empleados.

Según el relevamiento, el 64% de los empresarios consultados considera que la presión tributaria es el principal obstáculo para el crecimiento de las pymes.

Detrás de ese factor aparecen otros problemas estructurales del sistema productivo: los costos laborales (60%), las altas tasas de interés (57%), la legislación y los conflictos laborales (56%) y las dificultades para acceder al crédito (50%).

Ingresos Brutos, el impuesto más cuestionado

Cuando se consulta específicamente cuál es el tributo que más afecta a la actividad productiva, el resultado es contundente. El 54% de las pymes identifica a Ingresos Brutos como el impuesto más perjudicial.

Este tributo es administrado por las provincias y la Ciudad de Buenos Aires y suele ser criticado por especialistas debido a su carácter acumulativo, ya que se aplica en cada etapa del proceso productivo.

Miguel La Vista, contador especializado en impuestos y socio del estudio La Vista Casal, explica que aunque la alícuota suele ubicarse entre el 3% y el 5% sobre las ventas, el impacto real sobre la rentabilidad puede ser mucho mayor.

Según señala, al compararlo con las utilidades de una empresa, el peso de Ingresos Brutos puede equivaler al 30%, 40% o incluso 50% de la ganancia, lo que en la práctica termina funcionando como un segundo impuesto a las ganancias.

Otros tributos que presionan sobre las empresas

Además de Ingresos Brutos, las pymes también mencionan entre los gravámenes más problemáticos al impuesto sobre los débitos y créditos bancarios (impuesto al cheque), el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y el Impuesto a las Ganancias.

En ese listado también aparecen los tributos municipales, especialmente la Tasa de Seguridad e Higiene (TSH). En muchos casos, especialistas advierten que estas tasas funcionan en la práctica como verdaderos impuestos, ya que no siempre existe una contraprestación directa por el servicio que se paga.

Matías Olivero Vila, abogado, contador público y presidente de la ONG Lógica -dedicada a promover conciencia fiscal-, cuestiona precisamente ese aspecto.

Según explica, las tasas deberían implicar un servicio específico y medible. Sin embargo, muchas veces se aplican de forma generalizada, sin que exista una relación directa entre el monto abonado y el costo real del servicio brindado.

Cómo funcionan las tasas municipales

Otra de las críticas apunta a la forma en que se calcula el monto a pagar. Al tratarse de tasas retributivas de servicios, el valor debería guardar relación con el costo del servicio prestado.

En la práctica, sin embargo, muchas municipalidades calculan estas tasas en función de los ingresos totales de la empresa, algo que especialistas consideran inapropiado.

Olivero Vila grafica la situación con un ejemplo: sería como si un gasista realizara una inspección puntual en una vivienda y luego cobrara sus honorarios tomando como referencia los ingresos anuales del cliente, en lugar del trabajo realizado.

Por su parte, La Vista señala que cuando la Tasa de Seguridad e Higiene se calcula sobre las ventas, termina generando un efecto similar al de Ingresos Brutos, con un impacto adicional sobre la actividad.

Un sistema con decenas de tributos

Más allá de los impuestos puntuales, el sistema tributario argentino también se caracteriza por su complejidad.

Un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) analizó la carga fiscal que enfrentaron las pymes durante 2025 y detectó que una empresa de este tipo debe afrontar 37 tributos diferentes.

De ese total, 18 corresponden al nivel nacional, 8 a las provincias y 11 a los municipios.

A esa estructura se suman alrededor de 30 regímenes de percepción, retención e información, que funcionan como mecanismos de pagos anticipados y agregan más carga administrativa y financiera.

Entre los ejemplos se incluyen regímenes de percepción del IVA, retenciones del impuesto a las ganancias o percepciones de IVA en importaciones a nivel nacional, además de sistemas de retención de Ingresos Brutos o recaudaciones bancarias a nivel provincial.

Un entramado fiscal complejo

Para dimensionar el impacto de este esquema, el IARAF tomó como referencia una pyme organizada como sociedad de responsabilidad limitada (SRL), con establecimiento propio, empleados en relación de dependencia, una flota de tres vehículos y equipamiento tecnológico -como notebooks y celulares- para operar.

Bajo ese modelo, el análisis concluye que la combinación de tributos y regímenes de percepción o retención implica al menos 67 obligaciones fiscales diferentes.

En ese contexto, el sistema tributario se transforma para muchas empresas en un verdadero laberinto administrativo, marcado por una elevada carga impositiva y una fuerte complejidad normativa, dos factores que el sector pyme identifica como barreras para su desarrollo.

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