Y después de Vendimia... a seguir "bodegueando"
Tras el cierre de una fiesta histórica por sus 90 años, la industria vitivinícola enfrenta un momento de cambio marcado por la caída del consumo y la necesidad de innovar, apostar al enoturismo y volver a seducir a consumidores locales y del mundo.
La Vendimia va llegando a su fin, quedando todavía la cosecha de uvas tardías que se dan entre fines de Marzo y primera quincena de Abril, pero lo cierto es que los ecos de semanas agitadas de los encuentros, foros empresariales, sociales, culturales y actos vendimiales que llenan la agenda mendocina de Enero, Febrero y Marzo, se van apagando, y Mendoza vuelve a su paso tranquilo y habitual. Pasaron los balances y discursos, los halagos y las críticas, ya tradicionales y parte del folclore vendimial, al acto central de la Fiesta Nacional de la Vendimia, que en mi humilde opinión fue una de las mejores de los últimos tiempos, y quedan muchas aristas todavía para analizar.
Como anticipamos en las últimas columnas de Vinos y Comidas & Vinos e Historias, este no fue un año más, los 90 años de historia vendimial marcaron sin duda el ritmo de un hito, que, con sus luces y sombras, forma parte de la identidad mendocina. Sin embargo, no podemos dejar de mencionar algo que estuvo presente con mucha fuerza en toda la discusión de nuestra industria madre en estos días: el momento complejo que atraviesa, tanto por factores externos como internos, el sector vitivinícola y donde los productores, sin duda con gran autoridad, marcaban que este año no había mucho para festejar, palabra autorizada en tanto son los verdaderos protagonistas de esta historia.
Una de las noticias de la industria que marca el ritmo de los análisis es que "el consumo de vino en Argentina ha marcado un mínimo histórico, situándose en 15,77 litros per cápita en 2025, lo que representa una continua caída interanual. Esta tendencia de largo plazo muestra una fuerte baja frente a los 18 litros de 2022 o los históricos 90 litros registrados en la década de 1970", reflejo de una caída en el consumo a nivel mundial y un cambio profundo en los hábitos de consumo. Las voces especializadas marcan este momento de inflexión en el mundo vitivinícola como el momento para innovación y transformación profunda, y también para mejorar la performance del vino argentino en el mercado internacional.
Este cambio de tendencia implica una nueva visión para la industria madre de Mendoza acorde a lo que sucede en todo el mundo, hace tiempo en su visita a Argentina, la especialista Lulie Halstead, fundadora de Wine Intelligence y miembro del Board de International Wine and Spirits Record, advertía: "El vino se seguirá comprando, consumiendo y disfrutando en todo el mundo. Sin embargo, lo que está cambiando es cómo, qué y cuándo se consume". Este es un gran desafío para los referentes de la industria, que tienen en Mendoza el epicentro de Argentina En administración decimos que "toda crisis conlleva oportunidades", y sin duda este es el escenario que se plantea para el vino argentino.
Como aficionados y simples consumidores de la cultura del vino, su entorno, sus momentos y la perfecta armonización con la gastronomía, hace algunos años, destacamos que tantos las bodegas como los espacios enogastronómicos tienen el gran desafío de atraer consumidores seduciéndolos no sólo por los atributos de la milenaria bebida, su calidad, su sabor, sus aromas, sino también por el momento y el lugar donde se consume. En línea con Halstead acuñábamos hace algunos años la frase que identifica nuestro espacio: "nada mejor que un buen vino para contar una buena historia", y hoy estamos convencidos que allí está la clave, que un buen vino perfectamente armonizado con un rico plato de nuestra cocina tradicional, de fusión o de vanguardia, cualquier sea el caso, brinde una experiencia única y digna de ser recordada por muchos años. Y esta oferta debe ser tanto para los turistas que nos visitan como para los locales.
Por ello, también, en diferentes ocasiones hemos destacado los programas como Manso Menú y Mansa Bodega, que permitieron a los mendocinos disfrutar de los bellos lugares enoturísticos de Mendoza con precios acorde a los bolsillos locales. Hemos recorrido y participado en más de 15 experiencias de ambos programas y en casi su totalidad fueron altamente satisfactorias: con atención, servicio y calidad de excelencia, muchas de las cuales hemos ido contando en este mismo espacio, y recomendando a nuestros lectores. Una de las últimas experiencias, tras los pasos de Manso Destino, fue en la Bodega Tempus Alba en Maipú, con exquisitos platos de la mano del Chef Mauricio Nuñez y equipo, en un menú para disfrutar, armonizado con excelentes vinos merlot, syrah, rosé de malbec y blanco dulce natural de la bodega, en un espacio con cuidados detalles y una excelente entorno y atención. Lugares dignos de visitar, ya que mientras más mendocinos se enamoren del mágico mundo del vino, más efectiva y duradera será la promoción y difusión de nuestra tierra.
Algunos meses atrás escribíamos que: "Desde esta lógica hay una Mendoza que se vive con los cinco sentidos. Y hay otra que se multiplica en pantallas, en scrolls infinitos, en hashtags y likes. No son opuestas: son complementarias. La Mendoza del vino y la cocina, la que emociona en la mesa y en la copa, encontró en las redes sociales, y especialmente en el mundo visual un nuevo modo de contar su historia. Instagram y TikTok, esos escenarios donde la estética manda y la experiencia se vuelve viral, han convertido a nuestra provincia en protagonista de una narrativa global que celebra el sabor, el paisaje, la naturaleza y la hospitalidad como símbolos de buenos momentos y descubrimiento". Y tal como afirmamos en dicha columna, esto es algo que hay que maximizar y potenciar desde nuestro propio lugar, siendo los propios mendocinos los mejores "influencers" de la gastronomía y el vino mendocino.
En fin, termina la Vendimia, pero Mendoza es bella para disfrutar durante todo el año, con sus montañas, cauces de agua, cultura, historia, vinos y gastronomía que enamora, y que nos invita a cuidarla, vivirla y disfrutarla a cada paso, porque recuerden: nada mejor que un buen vino para contar una buena historia. Salud y a disfrutar Mendoza.