La involución de la Universidad Nacional de Cuyo
A las puertas de un nuevo proceso electoral, el profesor Eduardo Da Vía analiza lo que considera cuatro años de decadencia en la Universidad Nacional de Cuyo. Desde el deterioro prestacional de DAMSU y la falta de transparencia administrativa hasta las críticas a la propaganda oficial, el autor denuncia una gestión marcada por la incompetencia y la demagogia política.
En el mes de junio venidero tendrá lugar el proceso electoral tendiente a la renovación de las autoridades universitarias que finalizan sus mandatos.
Han sido cuatro años para el olvido durante los cuales la casa madre de nuestros estudios superiores no ha hecho sino decaer en muchas de sus áreas, en especial el deterioro inusitado de la entidad asistencial que supo ser un ejemplo de obra social gremial, y a la que pertenecemos mi familia y yo desde poco después de su creación en 1953. Personalmente soy afiliado desde 1959 hasta la actualidad, y por lo tanto testigo de sus logros y sus problemas hasta llegar a ser como adelantara la joya de la Institución.
Hoy está desmembrada, sin prestadores propios en muchas especialidades cuyos antiguos prestadores fueron profesionales destacados de nuestro medio, hoy cuando se busca como siempre hacíamos en DAMSU ONLINE, de las más de cien especialidades que aún figuran, prácticamente en ninguna se advierten prestadores internos y si aparecen no hay turnos para prestadores y de hecho no se encuentran porque no existen aquellos.
Otro grave rubro que supo funcionar a la perfección hasta hace 5 años, es la entrega de audífonos para quienes sufren de hipoacusia, tal mi caso; ahora que me corresponde el cambio de los mismos y que mi esposa afiliada también los necesita por primera vez, me entero que están cupificados, sin poder saber de cuanto es el cupo y la periodicidad de la entrega; intertanto los sordos seguimos sin oír.
Por fin el subsidio del 30% para la compra de anteojos recetados, se ha reducido a cero.
Por último y desobedeciendo a la ley de protección al adulto mayor de edad, otorgándole entre otros beneficios la prioridad en las colas de cualquier negocio donde el anciano y/o discapacitado vaya a realizar compras y que regía para la compra de medicamentos en la farmacia de DAMSU, ha sido suspendida, por lo que los que estamos en esa situación debemos esperar no importa los trastornos que le dificultan estar de pie y aún sentados en esas incómodas sillas, durante mucho tiempo.
De esto me enteré hace dos días, solo dependemos de la buena voluntad de los otros afiliados que gentilmente nos ofrecen sus asientos.
Para ratificar lo expuesto, pregunté por internet si los adultos mayores tenemos prioridad en las esperas y la respuesta por IA fue:
Sí, los adultos mayores (generalmente definidos como mayores de 60 o 70 años, según la jurisdicción) tienen derecho legal a prioridad de atención en lugares con filas, tanto en establecimientos públicos como privados. Esta medida busca evitar largas esperas y proteger su salud, abarcando comercios, bancos y oficinas públicas.
¿Quiénes tienen prioridad? Adultos mayores, mujeres embarazadas, personas con discapacidad o movilidad reducida, y en algunos casos, personas con niños pequeños.
¿Dónde aplica? En comercios, bancos, supermercados y oficinas públicas que brinden atención al público.
¿ES OBLIGATORIO? SÍ, EN MUCHAS JURISDICCIONES (COMO EN MENDOZA Y BUENOS AIRES, ARGENTINA), SE HAN APROBADO LEYES QUE ESTABLECEN ESTA PRIORIDAD DE CARÁCTER OBLIGATORIO.
Pues bien nuestro querido DAMSU de la gestión Sánchez - Fidel ignora la norma.
Y nosotros teniendo 85 y 89 años respectivamente, debemos esperar turno detrás de personas por lo general mucho más jóvenes.
Las carencias mencionadas se atribuyen al recorte presupuestario dispuesto por la Nación, debiendo en consecuencia adaptar los gastos a las disponibilidades.
La UNCUYO aprobó en general su pauta presupuestaria para 2026 el 30 de diciembre de 2025.
El Consejo Superior acordó avanzar sobre las partidas que permiten el normal funcionamiento de la Universidad y debatir en febrero las referidas a líneas estratégicas para lograr un análisis profundo y consensuado.
En sintonía con lo sucedido a nivel nacional, la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO) tendrá su propia pauta presupuestaria para 2026. Tras un intenso debate, el Consejo Superior resolvió aprobar en general el proyecto presupuestario al tiempo que postergó para febrero el debate en particular de ciertas partidas en función del escaso tiempo para debatir en profundidad lo asignado para las líneas estratégicas de la Universidad.
Estos ítems, coincidieron los consejeros, necesitan explicaciones técnicas que no pudieron darse en función de la rápida aprobación del Presupuesto Nacional que se produjo el viernes 26 de diciembre y que sirve de base para el proyecto presupuestario para la UNCUYO. Sin embargo, todos coincidieron en la necesidad de aprobar otras partidas que hacen al normal funcionamiento de la Universidad, como el pago de salarios y de servicios, para que el inicio de 2026 sea ordenado y previsible.
Aproximadamente el 90% del presupuesto de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) se destina al pago de salarios de docentes y personal no docente.
Me pregunto si no es más racional aplicar el recorte al gasto administrativo en vez de empobrecer a la Obra Social, cuyo funcionamiento sin dificultades es un derecho y una necesidad impostergable para los afiliados, de cuyos bolsillos salen los dineros que lo financian.
La oferta de salud se ha reducido notablemente, no así la cuota societaria, cuya suba mensual acorde con las mejoras salariales, sigue absolutamente incólume.
La incorporación de personal en el área administrativa, que seguramente se ha producido durante la presente gestión dado que son fututos votos para las cercanas elecciones, constituye una incógnita que no he podido despejar, pero no he de cejar en mi investigación.
Sí puedo dar fe de la incompetencia de empleados del rectorado, que debieran estar informados de todo lo que tenga origen en esa área.
He procurado obtener datos oficiales acerca de tres temas básicos que supuestamente debieran tener rápida respuesta, en especial de la tan mentada página PORTAL DE TRANSPARENCIA, página en la que figuran específicamente los estamentos para dar respuestas a mi solicitud y que son simplemente: Número de Alumnos terciarios, Número de Docentes afectados a ese grupo, y finalmente Número de administrativos y de apoyo.
Los tres ítems correspondientes a los años 2021 o 2022 y 2026 o 2025 en su defecto.
Si bien es cierto que no debo explicar por qué lo de mi solicitud, dado que no tengo nada que ocultar lo diré claramente.
Supongo que el número de administrativos ha aumentado en forma significativa, y lo que es peor, muchos de ellos evidentemente sin la preparación correspondiente para la tarea a desempeñar
A modo de ejemplo y siempre tras los datos estadísticos solicitados, tuve que deambular por tres sectores diferentes en el área de rectorado porque iba siendo mal orientado por personal no idóneo.
Finalmente dí con una señorita que sí entendía del tema y me dijo que el portal de transparencia figura un formulario precisamente para obtención de datos, así lo hice, han trascurridos 7 días y ni si quiera he recibido la constancia de recepción de mi solicitud.
En consecuencia no sé si mi trámite está en marcha o ha sido deliberadamente obviado.
Mención aparte merecen los llamados "Egresódromos", espacios destinados a los festejos de los estudiantes que egresan.
Esta iniciativa, formalizada por la Ordenanza N°4/2019, centraliza los festejos que anteriormente se realizaban en la entrada principal.
Bien, aparte de que entre la disposición de la ordenanza, 2019, y la habilitación tardaron 2 años, dado que recién se materializó en el 2021, la medida lo que en realidad ha procurado es el ocultamiento de las groserías que caracterizan estos festejos y que en vez de facilitarlos debieran haber sido prohibidos.
Me consta por observación directa, de uno de estos festejos, celebrados a la vista del público y realizado en el espacio verde que bordea la calle de circunvalación a nivel de Ciencias Médicas.
Lo vio todo el mundo, dando un triste espectáculo de zafiedad obviando las "comodidades" destinadas por las inteligentes autoridades para eventos similares.
Me apersoné en el rectorado específicamente para saber dónde se ubican los "Egresódromos" y la Srta. que me atendió en el mostrador de acceso me confesó que ignoraba la palabra.
Clara e indiscutible demagogia, dado que todo surgió por un pedido del Centro de Estudiantes y no debemos olvidar que los estudiantes tienen voz y voto.
Pasando a otro tema interesante, es la misma UNCUYO, quien me da la oportunidad, alegoría mediante, de graficar el deterioro.
Durante la última gestión Pizzi, se colocaron gigantografías sobre la Av. Champagnat costado oeste, uno dedicado a la UNIDIVERSIDAD que caracteriza a la casa de estudios y el otro haciendo alusión a una verdad de Perogrullo: "Ser de la de Cuyo es para siempre "A continuación las fotos demostrativas:
Esta sería, en la visión de la gestión Pizzi, la imagen tipo de un graduado de la UNCUYO, sometido por sus compañeros a un claro acto de violencia como es el arrojarle huevos y pinturas y aún peor tinturas potencialmente dañinas para los ojos. Lo que uno espera, de aceptar el propósito propagandista, es simplemente la foto de un o una joven respetando la igualdad de género, feliz por haber obtenido nada menos que la graduación en el área de su interés, con una vestimenta normal y en cuya cara se distinga la sonrisa, propia de la felicidad que seguramente le embarga y no las groseras manchas de absurdas pinturas.
La critiqué ampliamente en una publicación en el diario MDZ.
La ridícula foto anterior fue remplazada por la que sigue, no sé si por influjo de mi crítica o porque alguien con dos dedos de frente y con poder de cambio, pensó igual que yo; pero lamentablemente persistió la pueril sentencia; como si no ocurriera lo mismo independientemente de la institución educativa en la que se graduó el individuo.
Y otro cartel en el que figura una efigie de un ridículo individuo de edad mediana con bigote décimonónico y un raído pantalón vaquero con sandalias de aspecto norteamericano. He aquí la imagen:
Obviemos la figura y centrémonos en el novedoso vocablo Unidiversidad.
A todas luces un neologismo, por cuanto no figura en ninguno de los diccionarios de la lengua, incluida Real Academia.
El concepto de Universal, del que toman su nombre los establecimientos educativos universitarios en todo el mundo, implica necesariamente la diversidad étnica e ideológica. De lo contrario dejarían de extenderse o pertenecer a todo el mundo, a todos los países y a todos los tiempos, como bien lo define la RAE.
Sin diversidad no hay universidad, y, además, el mundo es inconcebible. Precisamente cuando no se la respeta, es cuando aparecen los flagelos del odio, las guerras o los genocidios.
Pareciera, leyendo el cartel, que recién ahora se instaura la diversidad en nuestro ámbito universitario, lo cual no es cierto. Desde sus inicios por suerte y además, inevitablemente, se respetaron las diferencias ideológicas y físicas, e, incluso durante administraciones totalitarias, los fundamentalistas que las ejercieron no pudieron doblegar la fuerza arrolladora de las ideas.
Como era de suponer lo critiqué duramente en un artículo que publiqué en el diario MDZ, aconsejándole al Rector Pizzi que la propaganda no le da brillo a ninguna institución, sino que el fulgor como el de nuestro satélite la Luna, es prestado por la calidad del producto obtenido, vale decir por la idoneidad de los egresados en cada una de las Facultades.
No sé si como consecuencia de mi crítica o por otras razones, el cartel con el egresado fue remplazado por el primero de los ut supra reproducidos con la frase absurda por lo obvia que rezaba SER DE LA DE CUYO ES PARA SIEMPRE.
El segundo cartel desapareció tiempo después pero perduró el primero, que es precisamente el que hoy me brinda la oportunidad de considerarlo una alegoría de la evolución de la UNCUYO bajo la gestión actual
Son tres fotos tomadas desde distintos ángulos en el día de la fecha, 7 de marzo de 2026 y que muestro a continuación:
Vista de frente.
Vista lateral oblicua.
Vista posterior.
Para finalizar y ante la inminencia de la caída del régimen vigente, responsable como explicara, de la alegoría del cartel actual, creo es bueno recordar la actitud de los elegidos en el 2022.
Ni bien terminado el escrutinio inicial que la daba en primer término, la actual Rectora y su adlátere vice decano se presentaron ante los medios y con un gesto que yo denominaría con un neologismo de mi paternidad, Moyanesco, dijo: ¡GANAMOS!!
El gesto a mi modo universitario de ver, no corresponde a la máxima autoridad de la más alta casa de estudios de la provincia, donde se supone que son los cerebros más desarrollados y con mayor sapiencia.
Si ganaron, es porque otros perdieron, y aquí vienen las tres preguntas que me aguijonean:
¿Qué ganaron, una batalla tal vez o un sitio de poder?
¿Quiénes ganaron, los integrantes de la fórmula o el partido político que los apoya?
¿Ganamos los afiliados de DAMSU acaso; los sordos y los que usamos anteojos?
En mi opinión, Sra. Rectora Y Sr. Vicerrector, ustedes no ganaron nada, simplemente fueron adjudicatarios de una tremenda responsabilidad como es la dirigir durante 4 años los destinos de una casas de estudios superiores, la más importante de la provincia por la diversidad de carreras que incluye y por el número de su matrícula.
Es de esperar que el electorado no se equivoque otra vez y anteponga el intelecto del candidato a la filiación política que por cierto es libre de defender, pero no de inclinar la balanza.
ACLARO POR LAS DUDAS QUE SOY TERMINANTEMENTE APOLÍTICO.
Apuesto a la honestidad y a la idoneidad y jamás al disfraz político que luzcan.