Mendoza: un viaje por los sabores que cuentan nuestra historia
Reconocida a nivel internacional, la cocina mendocina ofrece un recorrido por sus oasis productivos, donde el vino, la historia y el territorio se integran en una experiencia única.
Mendoza se ha consolidado como un destino gastronómico de referencia internacional, un espacio donde la tradición y la innovación conviven para transformar cada plato en una vivencia inolvidable. Este prestigio fue ratificado con diversos premios, distinciones y menciones que se vienen sucediendo en los últimos años, y que distingue la excelencia de una cocina local donde se refleja el trabajo incansable de toda la cadena con productores, cocineros y artesanos.
Siempre unimos y destacamos naturaleza, cultura, lugares, cocina y vinos como un distintivo de la Marca Mendoza que se posiciona en el mundo, y realmente creemos como hijos de esta tierra que acunó la libertad, que la mesa mendocina es un vínculo directo con lo mejor de nuestras tradiciones, historia y patrimonio, que tiene además en lugares emblemáticos, en la gesta sanmartiniana y los caminos de la libertad gran parte de nuestra identidad.
La cocina como parte de la cultura y resultado también de las características regionales, donde la geografía y la producción se manifiestan con matices distintos según el suelo que pisamos, ofreciendo sabores que conectan con la tierra, el vino y su gente de cada uno de los oasis y regiones de la provincia.
Así en el Gran Mendoza se presenta como un centro gastronómico urbano que apuesta por la cocina fusión, carnes a la parrillada, vinerías de vanguardia y una pastelería regional que deleita a locales y turistas por igual.
La Zona Sur, nos abraza con sus sabores de montaña y una tradición ganadera que tiene al chivito malargüino y al cordero patagónico como estandartes, junto con la tradicional trucha que emerge como un manjar, acompañados idealmente por quesos artesanales y vinos de gran estirpe especialmente de San Rafael y Alvear.
Mendoza Este se consolida como un territorio de producción artesanal, donde la cocina casera de raíces tradicionales nos regala conservas, frutas deshidratadas, miel, platos auténticos con especias y productos de gran calidad que resaltan con destacados vinos y el auténtico sabor de la identidad local.
Siguiendo la ruta gastronómica, llegamos a Maipú, y a su Parque Metropolitano, donde entre el 21 y 23 de Marzo se llevará a cabo el 4° Festival del Malbec y del Olivo, en tres tardes y noches consecutivas, donde vecinos, visitantes y turistas podrán vivir una experiencia pensada para disfrutar con todos los sentidos, combinando música en vivo, gastronomía, degustaciones, propuestas culturales y el encuentro con lo mejor de su cocina y sus vinos, en tanto el festival propone algo más que recorrer stands y escuchar música: cada jornada fue diseñada como una experiencia integral, donde los sabores dialogan con distintos climas musicales, estéticas y públicos. La idea fuerza es clara: no se trata solo de consumir productos, sino de habitar un recorrido sensorial que mezcla aromas, texturas, sonidos, luces y encuentros.
Nuestra Precordillera, plagada de restó, cafeterías de especialidad y restaurantes de renombre, nos ofrece la gastronomía de montaña con suculentos guisos de lentejas, carbonadas, locros, pero también con carnes a los fuegos, pastas, y un sin número de opciones, para disfrutar en el majestuoso paisaje de Los Andes. Aquí nos permitimos recomendar dos lugares especialmente: Los Negritos - Bodegón de Montaña en Potrerillos y La Carmela casa de té & pastas en El Salto. La cocina de montaña también hace gala del asado criollo y las empanadas tradicionales que encuentran su mejor versión, maridados con vinos tintos robustos como el Cabernet Sauvignon y blends que llegan desde todos los rincones de la provincia.
En cuanto al Valle de Uco, uno de los grandes polos de innovación gastronómica, donde la trucha de criadero y los vegetales orgánicos encuentran su máxima expresión en una cocina andina de vanguardia maridada con vinos de altura como el Malbec, Cabernet Franc y el Pinot Noir, en entornos maravillosos donde se encuentran gran cantidad de bodegas que destacan por su arquitectura, su ensamble con la naturaleza y con recorridos que sorprenden a propios y extraños.
Un recorrido que tienen su preludio en Luján de Cuyo dónde el varietal emblema Malbec comienza a marcar un camino que deslumbra junto a las cepas criollas y la historia del agua y el vino en las Compuertas, recordemos que el "origen de su nombre se remonta a 1785, con la construcción del dique «Toma de los Españoles», la primera obra hidráulica de Mendoza, creada durante el Virreinato del Río de la Plata para regular las crecidas del río Mendoza. Esta obra no solo marcó un hito en la gestión del agua, sino que también preparó el terreno para el desarrollo agrícola de la región. Aquí la preservación de los viñedos antiguos es una prioridad para las y los productores de la zona, quienes ven en ellos un patrimonio único que debe ser transmitido a las futuras generaciones, y que hoy se ofrecen junto a platos típicos que acompañan los vinos de identidad de esta parte de la primera zona de Mendoza".
Así la cocina mendocina es, ante todo, una cocina de identidad que se nutre de sabores rústicos y reconfortantes influenciados por la cultura cuyana y la inmigración. Entre sus platos más emblemáticos destacan: carne a la masa, un clásico de cocción lenta donde cortes como el osobuco se tiernizan dentro de una costra de pan, técnica típica de nuestra región, el tomaticán cuyano, un guiso humilde y sabroso, nacido en los días de vendimia, que celebra la frescura del tomate, la cebolla y el huevo, las imperdibles empanadas mendocinas, muy distintas a las tucumanas y salteñas, caracterizadas por su carne picada a cuchillo, la generosidad de la cebolla y el toque esencial de la aceituna de alta calidad producida en nuestros olivares, y claro como mencionábamos anteriormente no podemos obviar el chivito a la llama, ya sea de Malargüe, General Alvear, Lavalle o La Paz, una ceremonia de fuego y paciencia, típica, que resulta en una de las carnes más tiernas de nuestra cocina.
El maridaje perfecto y el valor de lo nuestro, se funden en historia, coraje y tradición. Y así como no se puede hablar de nuestra gastronomía sin mencionar el aceite de oliva, un pilar esencial en cada preparación que nos vincula con nuestra industria olivícola, o el vino Malbec el compañero ideal que completa la experiencia culinaria, celebrando la diversidad de nuestras tierras en cada copa; tampoco podemos olvidar de dónde venimos, de aquella Mendoza que puso todo al servicio de una causa y que bajo la conducción de su ilustre gobernador dio libertad a medio continente.
En cada plato y en cada copa de vino se renueva esta historia de esfuerzo y coraje, recordándonos que el éxito de nuestra oferta enoturística y gastronómica reside en la innovación y el espíritu emprendedor. Sin embargo, nada de esto sería posible sin el agua, nuestro recurso más preciado; porque como bien sabemos, sin agua no hay vid, no hay tesoros de nuestra tierra y sin ellos no existiría este maravilloso universo de sabores que forman la gastronomía mendocina. Mendoza ofrece hoy una experiencia para todos, donde la creatividad y el maridaje nos llevan a explorar nuevas fronteras. Al brindar, lo hacemos con el orgullo de pertenecer a esta tierra del sol y del buen vino, alzando la copa, como siempre, por los recuerdos, los deseos y los sueños. Porque como siempre decimos nada mejor que un buen vino para contar una buena historia. Salud y a disfrutar Mendoza.