Por qué el satélite Atenea es familiar del financiamiento universitario

Un contrasentido tan evidente como obviado. Dos situaciones en la apariencia separadas, pero están dentro de la cuestión pública. En el Estado, todo está vinculado. La ley de financiamiento ratificada por la justicia el martes y el dispositivo argentino volando a la Luna el jueves son "parientes".

Director de Memo. Crónicas y Análisis

La participación en Artemis II con el microsatélite tiene implicancias estratégicas inmediatas: desarrollo de capacidades en navegación y control en espacio profundo, fortalecimiento de la infraestructura de estaciones terrenas, generación de datos críticos para futuras misiones y formación de recursos humanos especializados en ingeniería espacial avanzada. La Argentina ingresa así en una nueva etapa: la de un país que no solo desarrolla tecnología, sino que la exporta, la integra en misiones globales y compite en los segmentos más exigentes de la economía del conocimiento.

Estas son consideraciones expuestas en el portal oficial del Estado Argentino.

Javier Gerardo Milei aprovechó el clima público generado por la expedición Artemis II de la NASA que despegó el miércoles 1, para poner en valor el dispositivo de tecnología argentina llamado Atenea que forma parte de la expedición el mismo día en que se eyectó el cohete con tripulantes humanos.

El presidente firmó publicó un comunicado a la 1:58 del jueves 2, dando cuenta de datos del microsatélite y señalando que es una acción más de colaboración de Argentina con Estados Unidos.

"Las estaciones terrenas en Córdoba y Tierra del Fuego de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) recepcionaron con éxito las señales y datos de telemetría del microsatélite ATENEA, marcando un hito en materia espacial de la República Argentina y consolidando la cooperación de nuestro país con Estados Unidos y la comunidad internacional de primer nivel en este tipo de actividades".

Ponderó Milei que hace medio siglo, el mundo se paralizó para ver al hombre llegar a la Luna. En aquel entonces, los argentinos, escribió el presidente, lo seguíamos por radio o en televisores blanco y negro. Éramos, simplemente, espectadores. Hoy, la historia nos encuentra siendo parte en primera persona del programa Artemis de la NASA, con un microsatélite que integra una de las misiones más ambiciosas de la era moderna.

De la letra presidencial se desprende qué

El proyecto es el resultado de un trabajo articulado por la CONAE, con participación de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), la Facultad de Ingeniería de la UBA (FIUBA), el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la empresa argentina VENG S.A.

Milei demuestra su orgullo, y está bien que lo sienta y lo valore porque es consecuente con el resultado evidente. Pero el presidente no pone en valor al Estado y no advierte que en esa nómina hay organismos públicos y dedicados a la educación y formación de profesionales argentinos.

La Universidad Nacional de La Plata (UNLP), la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), la Facultad de Ingeniería de la UBA (FIUBA), el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Son las instituciones públicas que hicieron el satélite Atenea (nombre original de la diosa griega de la sabiduría).

Ciéntificos argentinos trabajan sobre el microsatélite que viaja a la Luna y ya dio sus primeros resultados.

Es decir que estos organismos públicos educativos son los que sintieron el ajuste y que el martes 31 de marzo, un día antes de que se pusiera en vuelo el satélite, volvieron a reclamar que se cumpla, en el caso de las universidades, la Ley de financiamiento universitario, que ese día la justicia volvió a resolver que se aplique y que el mismo Milei se niega a acatar y por eso volverá a apelar ese fallo.

Fin, diría Adorni. 

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