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La crisis golpea a las MiPymes chilenas y 62% financia su negocio con ahorros propios

Un relevamiento del Termómetro Pyme revela un deterioro en la situación financiera del sector en Chile. Caen las ventas, aumenta la búsqueda de créditos y crece el endeudamiento con el Estado.

Las micro, pequeñas y medianas empresas en Chile atraviesan un escenario cada vez más exigente desde el punto de vista financiero. La presión sobre la liquidez se intensifica y, en muchos casos, los propios dueños deben recurrir a sus ahorros personales para mantener en marcha sus emprendimientos.

Así lo indica el último Termómetro Pyme, correspondiente a marzo de 2026, un informe elaborado por la comunidad empresarial Propyme y analizado por DefensaDeudores.cl a partir de 1.206 respuestas recopiladas en todo el país.

De acuerdo con los resultados del estudio, el 62% de las MiPymes aseguró haber tenido que aportar recursos propios durante el último mes para financiar la operación de su negocio. El dato refleja un incremento de cinco puntos porcentuales respecto de enero y febrero, cuando ese porcentaje se ubicaba en el 57%.

Para Ricardo Ibáñez, abogado y fundador de DefensaDeudores.cl, se trata de un indicador preocupante porque evidencia que el riesgo financiero está recayendo cada vez más en el patrimonio personal de los emprendedores. Según explicó, cuando la mayoría de los dueños debe sostener su empresa con sus propios recursos, se trata de una señal clara de debilitamiento en la liquidez del sector.

Ventas en retroceso y mayor necesidad de crédito

El informe también muestra señales de deterioro en la actividad comercial. Casi la mitad de los encuestados (46%) afirmó que sus ventas disminuyeron en comparación con el mes anterior, mientras que el 39% señaló que se mantuvieron sin cambios y apenas el 15% reportó un incremento.

La tendencia confirma un empeoramiento respecto del sondeo previo, cuando el porcentaje de empresas que informaba una caída en sus ventas era del 41%.

En paralelo, la necesidad de financiamiento externo también creció. Durante el último mes, el 27% de las MiPymes solicitó créditos bancarios, cinco puntos más que en febrero. Además, el 13% recurrió al factoring para mejorar su flujo de caja, un nivel similar al mes anterior pero por encima del 10% registrado en enero.

Más deudas y dificultades para cumplir obligaciones

Otro de los datos que refleja la complejidad del momento es el aumento de los compromisos impagos. Según el estudio, el 36% de las empresas mantiene deudas con la Tesorería General de la República, lo que implica un incremento de cuatro puntos respecto de febrero y de cinco en comparación con enero.

Al mismo tiempo, un 26% de las MiPymes reconoció haber postergado el pago del IVA, mientras que el 22% señaló que no pudo cumplir a tiempo con sus obligaciones laborales, niveles que se mantienen relativamente estables frente a los meses anteriores.

Para Rodrigo Bon, director ejecutivo de Propyme, la evolución de estos indicadores refleja un escenario complejo para el sector. Según sostuvo, la combinación de menores ventas, mayor endeudamiento y creciente dependencia de recursos personales anticipa un panorama de incertidumbre para muchas empresas.

Bajo uso de créditos con garantía estatal

El informe también indagó en el acceso a financiamiento respaldado por el Estado. En ese sentido, el 68% de los encuestados indicó que no solicitó créditos FOGAPE en los últimos tres años, mientras que el 32% sí recurrió a este instrumento.

Dentro de ese grupo, la mayoría afirmó mantenerse al día con sus pagos. Sin embargo, desde el gremio explican que el resultado no sorprende, ya que históricamente este tipo de financiamiento ha tendido a concentrarse en empresas de mayor tamaño o con menor nivel de riesgo.

Un problema que trasciende lo empresarial

El deterioro de estos indicadores no solo preocupa por su impacto económico, sino también por sus posibles consecuencias sociales. Ibáñez advirtió que cuando la continuidad de los negocios depende de forma recurrente de los ahorros familiares, el problema deja de ser exclusivamente empresarial.

En ese contexto, subrayó la importancia de fortalecer los mecanismos de detección temprana de riesgos financieros, impulsar instancias de renegociación antes de que las deudas lleguen a la vía judicial y promover procesos de reorganización que permitan sostener las empresas y preservar el empleo.

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